DISCERNIMIENTO ESPIRITUAL – MANIPULACIÓN BÍBLICA

Mario E. Fumero

          No podemos ignorar que todos los idiomas, desde el punto de vista gramatical, sufren variaciones y adulteraciones a través de las décadas y los siglos. Sí tratamos de leer una versión bíblica de 300 años atrás, nos encontraremos que muchas palabras, siendo castellanas[1], no las identificamos, porque las mismas han cambiado no solamente en su gramática, sino en su pronunciación, y aún más, en el sentido original de las mismas.

POBREZA LINGÜÍSTICA

          Aparte de lo dicho anteriormente, mucha gente tiene un español muy limitado y pobre, y cuando se expresan términos profundos, aunque los aceptamos, no los asimilamos respecto al sentido original del texto. Es imposible entender un texto bíblico e interpretarlo correctamente, sí no tenemos un concepto claro de ciertas palabras claves dentro del mismo, así como la necesidad de un leve conocimiento de la hermenéutica. De manera que en la interpretación bíblica no solamente tenemos que basarnos en el texto y contexto, sino también en el sentido original de ciertas palabras aisladas (concepto), las cuales tienen su raíz en una lengua contraria al español, y pueden encerrar un sentido más amplio del texto[2].

          Todos sabemos que la Biblia fue escrita por diferentes personas a lo largo de 2,000 años, y que se escribió en diversos idiomas, predominando el hebreo, griego y arameo. Al traducirse algunas expresiones de estos idiomas al nuestro, tristemente encontramos que el sentido del castellano no expresa en sí el sentido original del escritor. Es cierto que el español es un idioma rico en sinónimos, pero hay ocasiones en que la traducción de ciertas palabras no encaja con el sentido de lo que se quería expresar, de acuerdo a la cultura del momento y dentro del marco histórico y geográfico. Para entender mejor la idea, le pondremos un ejemplo: en el idioma inglés hay tres palabras para decir señor, y aunque parece lo mismo, cada una tiene connotaciones diferentes. Estas son; Mister, Sir y Lord.

          Míster: Es un señor cualquiera, forma de llamar a un varón adulto.

Sir: Se usa para referirse a señor distinguido, como un título, por ser mayor, por su dignidad, o por su posición en la sociedad.

Lord: Se usa solo como un título de nobleza de alguien que tiene un reino o feudo, y lo gobierna, por lo cual tiene súbditos y se le rinde reverencia.

          Cuando esta palabra se traduce al español, toma su sentido del griego “KYRIOS” (κύριος) que significa, Señor, dueño, amo, soberano o maestro. Para entender profundamente el significado de esta palabra, tenemos que penetrar en el marco histórico existente de la época de Jesucristo, y analizar la historia dentro de este contexto[3].

EL TÍTULO DE LOS EMPERADORES ROMANOS

          Los emperadores del imperio Romano, una potencia que juzgaba todo el mediterráneo, incluyendo Judea, adquirían el título de Kyrios. Así que cuando el pueblo le rendía honores al César, le gritaban “salve Kyrios” lo que equivalía “salve soberana”. Esta palabra procedía del origen latino romano, que emanaba del griego. Se catalogaba “Kyrios” al emperador romano proclamado como soberano absoluto, con todos los poderes para gobernar su reino. Una de las razones históricas por la cual el emperador Nerón persiguió brutalmente a los cristianos, fue por el hecho de que ellos proclamaban otro Kyrios que no era César, porque para el emperador romano, el único soberano era él, por lo que lo divinizaban. Este término fue el que originó muchas persecuciones, ya que consideraban que al Jesús que predicaban los cristianos quería usurpar el título de gobernante.

EL CONCEPTO DE SEÑOR CON MAYÚSCULA

          Sin embargo, el término Señor (con mayúscula) se diferencia de señor (con minúscula), ya que la mayúscula establece el concepto de soberanía, mientras que “señor” con minúscula, se refiere a un señor cualquiera. Esta simple mayúscula, que aparece en un señor cualquiera, después de un punto y aparte, podía desvirtuar inconscientemente el sentido del señorío de Jesucristo en la doctrina evangélica. Es ahí cuando muchos predicadores tratan al “Señor con mayúscula” como que fuera un “señor cualquiera”, y lo convierten en siervo de sus caprichos para ordenarle, exigirle y demandarle cosas que sería imposible hacerlo al dirigirse a un Soberano, dentro del concepto bíblico del reino. Al estudiar la Biblia debidamente descubrimos que a Jesucristo se le dio el título Cristo y Señor de los vivos y los muertos (Hechos 2:36, Romanos 14:9)

          Los dos conceptos básicos de los cuatro evangelios giran en torno al término “reino” del cual Jesús es el Señor[4], y soberano del Reino. Ese reino es su Iglesia, por lo tanto, nosotros nos convertimos en sus siervos. Entonces los ministros o pastores se convierten en mayordomos. Los escritores del Nuevo Testamento, principalmente Lucas, mencionan la palabra Kyrios 210 veces, y San Pablo 275 veces en sus epístolas. De Esto hablaremos más a fondo en los temas definiendo conceptos.

DEFINIENDO EL REINO

          El otro concepto difícil de entender, si no conocemos el Antiguo Testamento y los principios del gobierno de un rey, es el término “reino”. ¿Qué es un reino? Un régimen gobernado por un soberano que tiene en sí todos los poderes del Estado. El término reino aparece más de 150 veces, y “reino de Dios” más de 60 en el N.T.[5].

          Como hemos demostrado, en estos ejemplos, existen palabras clave dentro de ciertos textos bíblicos que dan fuerza al sentido del mismo, pero por la evolución lingüística, se han desvirtuado en su concepto original, por lo que perdemos el sentido del texto y el contexto, deteriorando el fundamento interpretativo y la esencia de la doctrinar. Hay palabras que encierran más sentido que todo el conjunto del texto. Voy a hacer referencia a algunas de ellas. Por ejemplo, cuando hablamos de miembro, muchos entienden que nos referimos a una asociación u organización humana, pero en el sentido bíblico, hace referencia a una parte del cuerpo que funciona ligado a otra, estableciendo dos principios; dependencia y sujeción, que forja la comunión (Efesios 4:16).

EL PELIGRO DE SUAVIZAR LAS PALABRAS

          Cuando hablamos de discípulo, no nos referimos a un alumno, sino a una relación de entrega de una persona a un maestro, para aprender de su modelo de conducta. Cuando hablamos de sujeción, no nos referimos a ser esclavos de un hombre, que fue elegido o nombrado, sino a la dependencia en comunión y paternidad con aquellos con los cuales se ha formado una relación espiritual de cobertura, con vínculos en la Palabra del Señor. Cuando hablamos de adoración, no hacemos referencia a cantar, o ir a un concierto, sino a una actitud de reverencia y reconocimiento de la soberanía de Dios en todo lo que hacemos etc.

          Uno de los más grandes peligros en las traducciones bíblicas es la alteración del lenguaje crudo, para suavizar las expresiones duras, e introducir las técnicas del lenguaje inclusivo. Se entiende por lenguaje inclusivo el evitar usar palabras discriminatorias u ofensivas, que pueden ser hirientes, principalmente cuando se usan expresiones relacionadas al género[6]. Lo defensores de este lenguaje afirman que “La lucha por el lenguaje inclusivo es la lucha por usar un lenguaje más justo, menos violento, esto es, un lenguaje que no sea utilizado contra nadie como arma de exclusión y opresión en la sociedad”[7] y bajo esta filosofía liberal tratan de influenciar en algunas interpretaciones bíblicas, diluyendo conceptos básicos de la ley de Dios. Es ahí cuando se promueve términos genéricos, como “enfermos” en vez de leprosos, se elimina pecado para sustituirlo por error, se anula ramera por prostituta, y después por trabajadora del sexo. Con ello se trata de incluir ambos géneros en una sola expresión. Esta tendencia de socavar los términos hirientes en las expresiones bíblicas, diluyen lentamente conceptos básicos como es el pecado y sus consecuencias, creándose textos bíblicos ajustados a las filosofías modernistas que defienden el feminismo, rompen los roles de la familia, apoyan la homosexualidad, y lo peor de todo, tratan de respaldar la filosofía del género.

          La diplomacia lingüística y el lenguaje inclusivo alteran el sentido doctrinal de las Sagradas Escrituras, ajustamos el texto a una interpretación contraria al espíritu original del escritor. Esto ha dado lugar a un evangelio “descafeinado”, o en término más popular, un evangelio adaptado al gusto del cliente. Es por ello que debemos usar bien el discernimiento y la sabiduría para analizar la Palabra dentro del texto, contexto y concepto, ubicando su interrelación dentro del marco histórico de la época, para evitar que nos den un evangelio diferente (Gálatas 1:9) al original y por lo tanto adulterado (2 Corintios 4:2).

Para evitar errores debido a los cambios lingüísticos, debemos considerar la versión dentro del contexto y la diversidad de sinónimo que una palabra puede tener en castellano. Según comenta el escritor y pastor Domingo Fernández en el libro “Conspiración contra las Sagradas Escrituras”[8] afirma: “El castellano que hablaban Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera ha experimentado un cambio muy grande. El lenguaje de la versión Reina-Valera fue revisado en 1862, 1909 y 1960. En el 1909 se cambiaron 60,000 palabras por sinónimos más comunes. En el 1960 se introdujeron alrededor de 10,000 cambios de vocabulario para poner el lenguaje al día. Por ejemplo, en la versión del 1909 la palabra “caridad” significaba amor, pero ahora la misma palabra se aplica a una persona caritativa, que da limosna a los necesitados, por lo tanto, se ha sustituido la palabra “caridad” por la palabra “amor”. En Colosenses 3:5 decía: “Amortiguad, pues, vuestros miembros…” y ahora dice “Haced morir pues lo terrenal en vosotros”. La palabra “amortiguad” no significa hoy lo que significaba hace cien años. El nombre Fares, que aparece en Mateo 1:3, antes se escribía Phares.

En nuestra opinión la palabra o término justicia, que aparece muchas veces en las epístolas de Pablo, no tiene hoy el mismo significado que tenía cuando se escribieron los libros del N.T. En la actualidad, el Diccionario define la palabra “justicia” como “virtud que nos hace dar a cada uno lo que le corresponde”. Hablamos de los tribunales de justicia, en los que se supone que los jueces traten con justicia a los acusados, absolviendo a unos y condenando a otros. En Mateo 5:20 Jesucristo menciona el término justicia como sinónimo de conducta. Pablo en Filipenses 3:9, lo menciona como sinónimo de mérito personal, y en la Epístola a los Romanos, el término JUSTICIA DE DIOS tiene una connotación de gracia, es Justicia que justifica, que salva.”

Tomando en consideración esto, debemos tener cuidado en qué tipo de palabra, dentro de los muchos sinónimos debemos usar porque la fuerza de los mismas puede marcar mucha diferencia en el sentido del texto.


NOTAS

[1] – Cuando hablamos de “castellano” nos referimos al idioma español en su origen, pues procede de Castilla, cuna del idioma de Cervantes.

[2]Hermenéutica es el arte de interpretar textos. Se utiliza especialmente en el ámbito de la Religión, pero también en otras disciplinas como la Filosofía, el Derecho (hermenéutica jurídica) y la Literatura, entre otros. Se utiliza el término exégesis cuando nos referimos al sentido estricto de la ‘interpretación’, mientras que la hermenéutica sería el conjunto de reglas y métodos que se deben utilizar para realizar esa dicha interpretación.

[3] – The Christology of the New Testament (La Cristología del Nuevo Testamento) por Oscar Cullmann 1959 ISBN 0-664-24351-7 páginas 234-237 [1]

[4] – La palabra kýrios aparece aproximadamente más de 740 veces en el N.T. lo que refleja su importancia en el mensaje evangélico.

[5] -El término Reino de Dios aparece en el N.T. 23 veces en Mateo, 4 veces en Marcos y 28 veces en el libro de los Hechos.

[6] -La lengua española dispone de dos géneros principales: femenino y masculino (Es común que las niñas usen faldas y que los niños usen pantalones), pero el segundo puede englobar también al primero, como en la oración Los niños pequeños son muy indefensos. En este último caso se hace referencia a mujeres y varones. En varios sitios se habla mucho sobre el uso del lenguaje inclusivo, específicamente sobre su utilidad y justificación. Supuestamente, con ese uso se evita la discriminación de la que son objeto las mujeres en algunas ocasiones. Según esto, en una oración como Se invitó a todos los abogados se emplea un lenguaje exclusivo y se deja fuera a las abogadas. Con respecto a este tema, se exponen a continuación algunas consideraciones reduciendo a lo esencial la terminología gramatical.

[7] -http://www.mujerpalabra.net/pensamiento/lenguaje/lenguaje_inclusivo.htm

[8] -Publicado por “producciones Peniel” Tegucigalpa, Honduras 1997

Escrito por Mario Fumero, Domingo Fernández y César Vidal.

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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Una respuesta a DISCERNIMIENTO ESPIRITUAL – MANIPULACIÓN BÍBLICA

  1. raulfierro dijo:

    El entendimiento de las Sagradas Escrituras es imposible sin la guia del Espíritu Santo. Es cierto que para quienes no se avocan a su estudio de la manera que escudriñan su billetera, tienen problema, pero el CONTEXTO les puede ayudar.

    Les dejo un enlace que puede desoejar dudas:

    https://perspectivacristiana.mforos.mobi/1972917/10116147-el-griego-el-arameo-y-el-hebreo/

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