DEFINIENDO CONCEPTOS – SEÑORÍO

Mario E. Fumero

          La lengua castellana es muy rica en sus expresiones, se le denomina una lengua románica, y se caracteriza porque su versatilidad de decir una misma cosa en muchas formas diferentes; cuenta además con un sin número de antónimos y sinónimos. Posee más riqueza literaria que muchos otros idiomas, como, por ejemplo, el inglés, ya que existen muchas maneras de expresar una idea, así como la capacidad de definir géneros, y pluralizar o singularizar según sea el caso, pero algunas veces, cuando se trata de traducir del griego, hay conceptos en los que se queda pobre, o la traducción al castellano hace que se pierda la fuerza original de la idea escrita.

LA PALABRA SEÑOR CON MAYÚSCULA

          Es ahí en donde encontramos que la palabra Señor, con mayúscula, en el medio de una oración, no indica a un señor cualquiera, como comúnmente decimos, sino se refiere a un título o posición de dominio. En la Edad Media, así como en época del Nuevo Testamento, el término “Señor” indicando dominio y poder, procede del griego “Kyrios”, que en un sentido indicaba “soberano”. También, la palabra Kyrios en la época del Imperio Romano se usaba para identificar al “amo”, es decir, aquella persona que contaba con esclavos bajo su poder, y también para nombrar al emperador romano, al cual se le llamaba “Kyrios”. En esa época era uno de los títulos que se les daba a los emperadores de Roma, donde al aclamarles cómo soberano, se les gritaba “SALVE KYRIOS”. Fue debido a ello que al aparecer los cristianos usando ese término para referirse a Jesús, el emperador Nerón se puso furioso, desencadenando una cruel persecución en contra de los cristianos.

Se cuenta que en su locura Nerón, por accidente, produjo el incendio de Roma el 18 de Julio del 64 d.C, y según el historiador Tácito[1], este accidente obligo a Nerón buscar un culpable, y en su demencia, culpo a los cristianos, desencadenados una cruel persecución contra ellos, usando como argumento la proclama de otros supuesto Señor que conspiraba contra el imperio.

POBREZA Y RIQUEZA DEL CASTELLANO E INGLÉS EN SEÑOR

          La palabra Kyrios aparece más de 719 veces aproximadamente en el Nuevo Testamento y todas en relación al Señorío de Cristo. Esto implica el dominio de Jesús sobre la vida de sus seguidores, razón por lo cual aparecen cuatro elementos claves en el mensaje del evangelio:

Jesús es el SEÑOR (Soberano).

Sus discípulos forman un REINO, el cual está bajo su dominio.

 Todos los del reino son SIERVOS O VASALLOS. Y entre sus súbditos o siervos, nombra MAYORDOMOS por áreas, que equivale a los ministerios.

Por su parte, en el Antiguo Testamento se usaban tres expresiones principales para referirse a Dios: Elohim, Jehová o Yahve, o Adonai. Rs por ello el uso de la palabra Kyrios se usó solo en el Nuevo Testamento con el propósito de sustituir a las identificadas en el A.T.[2].  

LA IMPORTANCIA DEL CONCEPTO DEL SEÑORIO

          El concepto del Señorío de Cristo es vital para poder entender no solamente el llamamiento bíblico a la conversión, sino el verdadero sentido de aceptar a Jesús en nuestras vidas. Debido a no tener claro el concepto de Señorío y Soberanía, hemos fabricado terminología ambigua para que la gente acepte a Jesús con sólo levantar la mano, o ponerse de pie, afirmando que ya es un convertido. No existe en la Biblia un llamamiento de conversión que involucre solamente el hecho de una acción relacionada con levantar la mano, pasar al frente o ponerse de pie. Lo que la Biblia enseña y ordena es una declaración (Filipenses 2:11), confesar con tu boca que “Jesús es el Señor” (Romanos 10:9), lo que equivale a proclamar que Jesucristo es el dueño de tu vida (Romanos 14:8), por eso, Jesús puso tres condiciones para poder ser su seguidor; 1) “Niégate a ti mismo” (quita tu yo). 2) Toma tu cruz (Estar dispuesto a padecer por su causa) 3) Y sígueme (Obediencia absoluta)” (Mateo 16:24).

 EFECTO DE LA CONVERSIÓN

          Uno de los requisitos de la conversión es un cambio radical en nuestro estilo de vida, lo que produce una “nueva criatura” (1 Corintios 5:17), que consiste en despojarte de la naturaleza viciada por el pecado (Efesios 4:22). A esto le llamamos en términos teológicos “REGENERACION”[3], con lo cual nos constituimos en un pueblo diferente a los demás, siendo pueblo de Dios (1 Pedro 2:10), y peregrinos aquí (1 Pedro 2:11), porque no somos de este mundo, aunque estamos en el mundo, (Juan 15:19, 17:14-16).

          Vivir bajo el Señorío, es aceptar todas las demandas, cualidades y las virtudes que el mismo Jesús enseño y vivió en la tierra, porque es el modelo a seguir (1 Juan 2:6) ya que nos dio ejemplo (Juan 13:14). Es reconocer y aceptar su soberanía sobre nosotros, convirtiéndonos en sus siervos.

Cuando analizamos el evangelio dentro de esta perspectiva, descubrimos que muchas iglesias están llenas de aberraciones y herejías destructoras, todo debido a no aplicar estos conceptos en la formación de vidas, porque nuestro mundo está harto de palabras bonitas, pero necesita testimonios que revelen en sí, la imagen de Jesús en nuestras vidas, porque debemos ser cartas escritas y leídas por los hombres (2 Corintios 3:2).

EL FALSO MENSAJE DEL EVANGELIO

          Actualmente el mensaje evangélico gira en torno a la oferta, bienestar, prosperidad, exaltación del ego y acomodamiento a las influencias de este mundo. El sufrir, negarse, desprenderse, sacrificarse y humillarse son palabras que apenas se escuchan en los pulpitos. En vez de quebrantamiento, existe el grito y la risa desenfrenada. En vez de dar, sólo buscamos y pedimos, acomodando el evangelio a nuestros propios intereses.

          ¿Qué tipo de oración se escucha hoy en las iglesias, por parte de los líderes? “Señor yo te ordenó, yo te demandó, yo decreto, Señor tú tienes”, etc. Qué diferencia tan grande al compararla con las oraciones que hacían los cristianos primitivos, cuando con temor decía; “Y ellos, habiéndolo oído, alzaron unánimes la voz a Dios, y dijeron: Soberano Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay; Y ahora Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu Palabra” Hechos 4:24,29.

          Esto evidencia el hecho de que por no conocer el concepto profundo de Señorío y Soberanía de Dios, nos atrevemos a actuar como señores, y le ordenamos al «Soberano» que complazca nuestros caprichos cayendo más que en herejía, en blasfemia, y ordenándole al Rey que complazca mis caprichos, y haga lo que yo le ordene, como que yo fuera un rey o Kyrios, al emitir decretos, ordenándole a Dios que cumpla lo que le demando, convirtiéndolo en  “siervo de mis caprichos”, lo cual desde el punto de vista bíblico es una blasfemia[4].

          En resumen, vivir bajo el Señorío de Jesucristo es proclamar, como San Pablo: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí: y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó, y se entregó a sí mismo por mí” Gálatas 2:20. ¿Saben que significa esto? Es dejar que todo mi “yo” sea dominado por Jesús, y al alcanzar la mente de Señor, algo que según la Biblia es la meta de todo cristiano sincero.


NOTAS

[1] – Historia del Cristianismo, Tomo -1- de Justo González, publicado por Unilit, Miami, Fla, 1994. Página 47-48

[2] https://www.significados.com/kyrios/

[3] -La regeneración es el cambio espiritual forjado en el corazón del hombre por el Espíritu Santo en la que su naturaleza inherentemente pecaminosa se cambia para que él / ella puede responder a Dios en la fe y vivir de acuerdo con su voluntad (Mat. 19:28, Juan 3:3, 5,7; Tito 3:5). Se extiende a toda la naturaleza del hombre, alterando su carácter de gobierno, iluminando su mente, liberando a su voluntad, y la renovación de su naturaleza.

[4] -La blasfemia es una ofensa a una divinidad. Es un insulto o irreverencia hacia una religión o hacia lo que se considera sagrado. Es la difamación del nombre de un dios. El término blasfemia proviene del griego «blaptein», que significa injuriar, y «pheme», que significa reputación. También la blasfemia es una palabra o acto ofensivo en contra de cualquier persona o cosa respetable.

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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