La Carta del pastor que se suicido.
El Pastor Julio Cesar Silva Ex presidente de las Asambleas de Dios en Brasil, quien hace unos días atrás tomo la decisión de quitarse la vida, y antes de hacerlo escribió lo siguiente:
«No importa lo que hagas por ellos, nunca te van a agradecer. No importa que postergues a tu familia por entregarte a ellos, es tu deber dirán, y te criticarán porque prefieres a tu familia o porque los pospones. Te criticaran porque predicas, porque oras, porque ayudas al necesitado, porque no estuviste para sus cumpleaños, etc. La gente siempre se olvidará de todo lo que haces por ellos. Se enojaran contigo, tomarán su familia y se irán de la iglesia sin decirte «adios ni muchos menos gracias».
El ministerio duele, hace daño, vives en soledad y depresión constante. La gente no se interesa por su pastor, ni por lo que le pueda suceder o sufrir. Si te enfermas dirán que estas en pecado, si te va mal en las finanzas dirán que administras mal el dinero, si tienes conflictos en el matrimonio dirán que no eres un buen sacerdote de tu hogar, si se va la gente dirán que es tu culpa. Si tus hijos se desvían dirán que tus hijos son demonios o que clase de padre eres. Al final, nadie está para el pastor. A nadie le importa su vida ni sus necesidades». Fueron las palabras del Pastor Julio Cesar da Silva, antes de quitarse la vida frente a tal cruel dolor que padecía.
OREMOS POR LOS PASTORES!!! Y QUE DIOS PERDONE LOS DESAGRADECIDOS CON SUS PASTORES



Todo lo puedo … en Cristo, que me fortalece.
Nunca debemos dejar de creer.
Pastores que se suicidan? .. aparte de Judas, no hay ejemplos en Las Escrituras de tal hecho.
Un agregado a lo que ya comenté. Es posible que parezcan duras mis palabras, faltas de amor, pero recordemos las exigencias de Jesucristo a los que quieren seguirle: Entonces dijo Jesús a sus discípulos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Porque quien quiera salvar su vida la perderá, pero quien pierda su vida por mí, la encontrará. Recuerdo, no se si en un libro o en el calendario La buena semilla, que un misionero y su esposa volvían del Africa después de algunos años. La esposa dijo: nadie vino a buscarnos … El missionera le contestó: «Aún no hemos llegado al Reino de los cielos».