(Tomado del libro “Hacia el ocaso del cristianismo” publicado en 1998)
Mario E. Fumero
Para los estudiosos de las profecías bíblicas, los acontecimientos descritos evidencian claramente la realidad que precederá a la segunda venida de Cristo.
No creemos que el mundo se ha de acabar en los próximos años, como afirman muchos falsos profetas. En realidad, el empeoramiento de la condición global no es sino el preludio del surgimiento de un líder mundial que aparente-mente podrá paz y seguridad en un mundo en crisis, para después dar paso a la destrucción repentina (1Tes 5:3). Este personaje vendrá con grandes señales y prodigio (Apo 13:13-14), y engañará a naciones, e incluso a los judíos. Después de sus tres años y medio de reinado en aparente paz, comenzará en la tierra un periodo de grande tribulación (Apo 6:1-6), que terminará con la venida del Señor, para reinar con su pueblo mil años (Apo 19:11-21- 20:7), después de los cuales será suelto de nuevo el diablo, y ahí vendrá el fin de la consumación de los tiempos.
Suponiendo que mañana comenzar la gran tribulación, tendrían que pasar los siete años, más los mil años del reinado de Jesús con Israel, para poder hablar del fin del mundo como un cataclismo, lo cual fue anunciado por San Pedro en su epístola cuando afirma que: “los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardientes serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas” (2 Pd 3:10) para que entonces aparezca “un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra pasaron” (Apo 21:1).
Vivimos tiempos de cambios rápidos, violentos, y a veces inimaginables. ¿Quién podía pensar que de la noche a la mañana desapareciera el poderoso sistema comunista, y la Unión Soviética, que era la segunda potencia mundial, dejará de existir? ¿Y quién podría soñar con la unificación de Alemania? ¿Cómo es posible que enemigos históricos se vuelvan aliados? Todos estos fenómenos ocurridos en la década de los 90 tienen una sola explicación; el cumplimento profético a través de alianzas que darán origen a un líder o gobernante mundial (Dn 10:6) que será el anticristo.
Hoy nos enfrentamos a un proceso de unidad mundial a través de mercados (economía), política y ejércitos. La moneda única europea es una realidad palpable, pero de corta vida, así como el surgimiento de múltiples unidades regionales que lo abarcarán todo. El poder del “Consejo Mundial de Iglesias” alcanza magnitudes alarmantes. Organizaciones que defendían la pureza de la Palabra, se han vuelto ecuménicas, incluyendo Sociedad Bíblica Unida, que actualmente está al servicio del Vaticano. Estamos viendo como la Iglesia Católica, que después del Concilio Vaticano experimentó un despertamiento Bíblico y espiritual[1], está experimentando en los últimos años una regresión al pasado, en donde los grupos ultraconservadores[2] han tomado el control del Vaticano, manipulando la política de muchos países con influencia católica, para tratar de imponer leyes y restricciones que frenen el avance del evangelio.
Estas realidades están minando fuertemente los cimientos de nuestra fe. Además, estamos viviendo una decadencia moral de magnitud alarmante, incluso dentro de la Iglesia, la cual ha adoptado los esquemas del mundo para atraer a la gente, que muchas veces no es confrontada con su pecado. Ya la iglesia no tiene que ir al mundo, ahora el mundo lo tenemos en la misma iglesia.
La deserción de cristianos evangélicos (sin fundamento y experiencia) se ha convertido en un mal común. El islamismo y el budismo están atrayendo y ganando a muchos cristianos a sus creencias, a tal grado, que más son los que ingresan a las filas de estos grupos, que los que salen de ellas para abrazar la fe cristiana. En Guatemala se inauguró una mezquita, y sus componentes, que crecen por día, son desertores de iglesias católicas y evangélicas. Hay que sumar a lo expuesto el proceso de deshumanización que vive la sociedad, en donde la tecnología y el concepto de “Sociedad del bienestar” está anulando las relaciones personales y la importancia de la familia, creando una generación de jóvenes frustrados, vacíos, que forman pandillas y buscan en las drogas y diversión una evasión a la frustración que llevan dentro, frente a un hogar que ha olvidado los valores tradicionales de la fe cristiana.
¿Qué podemos hacer frente a esta patética realidad? Preparar la Iglesia para que mantenga en alto sus principios y fundamentos bíblicos. Crear vallas protectoras frente a estos males evidentes, formando una mente bíblica y escatológica. Somos conscientes que cuando todas estas cosas ocurran: “la venida del Señor está cerca”. La revelación profética tiene como objetivo el ponernos en alerta para que no seamos víctimas fáciles del engaño. Para lograr esto debemos entender en las señales descritas en la Palabra, y para ello debemos realizar una reflexión teológica que nos lleve a:
1ro- Establecer una constante vigilancia espiritual frente a las posibles asechanzas del maligno en los tiempos finales. Debemos recordar que la Palabra nos manda a velar y orar (Mt 24:42, 25:13, 1 Pedro 4:7). Debemos tener presente la parábola de las diez vírgenes, y apercibirnos con el aceite (símbolo del Espíritu Santo) para mantener nuestras lámparas encendidas cuando llegue la noche. Es por esta razón que el consejo bíblico en varias oportunidades nos ordena a redimir el tiempo (1 Cor 7:29, Efe 5:16, 1 Jn 2:18), porque los días son malos y a estar preparados con la armadura de Dios, firme en oración y constantes en el Espíritu.
2do- Estar equiparado con la Palabra de verdad para deshacer las maquinaciones del enemigo y poder desmantelar sus mentiras. Es importante el estudio de las Sagradas Escrituras hoy más que nunca. Entre las muchas advertencias que el Espíritu ha traído en estos tiempos, está el anuncio profético que hace muchos años hizo un predicador sueco que afirmó que en los últimos tiempos “la iglesia le cantaría mucho a un Dios al cual no conoce”. Esto está ocurriendo, pues se ha dado por exaltar tanto la adoración con y cántico[3], sobre el conocimiento de la Palabra, cosa que nos lleva a graves riesgos. Otros han puesto sus visiones y revelaciones sobre la verdad revelada, por lo que se proliferan teorías, aberraciones y conceptos que llevan a miles de incautos creyentes a herejías doctrinales.
Es importante colocar la Palabra de Dios sobre las visiones, emociones y sensaciones. Con ella debemos desmantelar todo argumento y altivez que se levante contra Dios. Con ella vamos a capacitar a los cristianos para soportar las pruebas que sobrevendrán sobre los verdaderos hijos de Dios en los últimos tiempos. Con ella vamos a alcanzar madurez para poder discernir entre los muchos espíritus que se proliferan con supuestas visiones que no son de Dios.
El apegarnos a la Palabra y poseer una actitud crítica a las nuevas corrientes existentes son la única fórmula de evitar errores que nos pongan a la intemperie del enemigo. A veces nos preguntamos, como dijo Jesús: “Cuando venga el hijo del hombre ¿hallará fe en la tierra? Lucas 18:8. Y la respuesta se hace evidente cuando miramos a nuestro acontecer. El Maestro tenía la razón, y vamos hacia el ocaso del cristianismo, y hacia la redención del remanente que vendrá a buscar Jesús, así que: “Reten lo que tiene para que ninguno tome tu corona” Apo 3:11 El Señor nos ayude y tenga misericordia de nosotros.
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Nota: Después de escribir este artículo y en la página web encontramos lo siguiente:
http//www.whtt.org/religiou.htm apareció la aprobación de la ley HR2431 de la ley de libertad para la persecución religiosa con fecha 14 de mayo del 1998 y con 375 votos a favor y 41 en contra del congreso de los Estados Unidos. Esta ley, aparentemente buena, fue promovida por líderes religiosos en esa nación y como expusimos, encierra una trampa mortal para todos los cristianos en el futuro.
Ver referencia de la ley en: http//www.whtt.org/HR2431.htm
Tegucigalpa, de junio del 1998
[1]– Muchos escritores evangélicos opinaron que la Iglesia Católica entró en un proceso de avivamiento pentecostal en el 1966, después del Vaticano II, pero que con Juan Pablo II este proceso fue alterado y desvirtuado. Ver “Pentecostés Católicos” Kelvin & Dorothy Renaghan, Editorial Logos, 1969,. Publicado en español por Paulist Press, N.Y.
[2]– Uno de los movimientos más poderosos del Vaticano es el OPUS DEI, el cual actualmente trata de controlar e influencias fuertemente en la política en muchos países de Latinoamérica con una estrategia bien elaborada.
[3]-En el próximo número abordaremos el tema de la desvirtuación en la adoración.



Exactamente .. antes del fin, debe venir el anticristo y los 7 años de tribulación.