Mario E. Fumero
Definimos que son los sentimientos, y la forma en que nosotros percibimos la realidad que nos rodea. Estos sentimientos se van forjando en la medida en que somos amados, enseñados y tratados desde la infancia, lo cual va a generar diferentes tipos de emociones, por lo tanto, los sentimientos son la autopercepción de una determinada emoción, siendo una expresión subjetiva de las emociones. Esto ocurre biológicamente en nuestro cerebro, y es capaz de hacernos experimentar muchos sentimientos distintos a lo largo del día y la vida.
¿CUÁLES SON SUS FUNCIONES BIOLÓGICAS?
Todo responde a un propósito biológico que obedece a unos procesos mentales, es decir, una experimentación de sucesos que nacen en el interior de nuestro cerebro, y que son igual de reales que ver, oír, escuchar u oler. Los sentimientos surgen cuando se realizan una serie de conexiones neuronales concretas dentro del encéfalo. Sin embargo, esos sentimientos se nutren de una experiencia de relación con la madre y el padre, y después, en el medio en el cual crecemos, en donde se van formando los valores que vamos recibiendo a lo largo de los primeros seis años de vida, los cuales forjan las emociones que pueden ser positivas o negativas, dependiendo de cómo hemos sido formados, disciplinados y amados.
DIFERENCIAR ENTRE EMOCIONES Y SENTIMIENTOS NO ES UNA TAREA FÁCIL
Esto se debe a que ambas se mezclan, sin embargo, las emociones siguen un impulso, mientras que los sentimientos obedecen a una forma de ser, actuar y pensar. Pero ¿cuál es la diferencia entre emoción y sentimiento? El Dr. Pol Bertran Pietro lo define de la siguiente manera: “Imaginemos que vamos por la calle y vemos un ladrón atracando a una señora mayor. ¿Qué pasará en nuestro cerebro? Primero, llegará al encéfalo la información visual con un mensaje claro: “ahí hay un atracador”. El cerebro humano (y el de todos los animales) es capaz de interpretar esta información visual y dar lugar a una emoción, que no es más que una respuesta cerebral que tiene el objetivo de cambiar nuestro comportamiento. En este caso, la emoción que nos generará el cerebro es miedo: “ese atracador puede hacerme daño también a mí, tengo que huir”. Por ello, lo más probable es que, guiados por esta emoción primitiva que es el miedo, nos marchemos de ahí. Y aquí es donde se quedarían todos los animales, como sucede cuando les persigue un depredador. Huyen sin más. Sin pensar. El problema es que los humanos sí que pensamos, y al pensar, somos capaces de, una vez experimentado el suceso y la emoción, interpretamos lo que ha pasado. Y en el momento en el que interpretamos la emoción, cuando ya no estamos en medio de esta respuesta primitiva como puede ser el miedo, nuestra conciencia nos lleva a pensar cosas: “¿hubiera podido hacer algo?”, “¿qué habrán pensado de mí?”, “¿y si han hecho daño a la señora?”. En ese momento, estamos sintiendo, estamos teniendo un sentimiento que seguramente es el de culpa[1]”.
Partiendo de este análisis, podemos entender la forma en que el apóstol Pablo establece la base de la canalización de las emociones dentro del parámetro de la vivencia cristiana en la comunidad, al expresar que más allá de lo emotivo, debemos dejarnos llevar por un mismo sentir[2] siguiendo una misma regla[3], lo cual emana de la obediencia a la Palabra de Dios, creándose en cada uno de los discípulos un principio que nos da seguridad y confianza en el accionar, es lo que definimos como “convicción”.
Además de lo señalado, los sentimientos nos hacen sensibles al dolor humano, y nos llevan a la compasión, que nace como fruto de la piedad, que me lleva a hacer mío el dolor de otros, desarrollando una visión de entrega y compromiso, producto del amor. Esto nos deja ver la tragedia humana con un sentimiento de compasión, que nos impulsa a una entrega y servicio, para remediar las necesidades, ya que el amor de Dios nos compunge a entender “… que si tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él? 1 Juan 3:17. Jesús tuvo compasión de la multitud al verla desorientada y hambrienta[4].
Podemos concluir afirmando que los sentimientos provocan una acción que nos llevan a tomar decisiones, es decir, pueden afectar la conducta y la razón a la hora de comportarse o de emprender una tarea, en este caso, nos llevan a tener convicción, por lo que adquirimos un propósito para lo cual hemos sido llamados.
BIBLIOGRAFÍA
[1]-Escrito por Pol Bertran (Barcelona, 1996) Graduado en Microbiología por la Universidad Autónoma de Barcelona con un Máster en Comunicación Científica. Es director editorial de Médicoplus y tiene un canal de YOUTUBE donde hace vídeos de divulgación científica.https://medicoplus.com/psicologia/tipos-sentimientos
[2]– 2 Corintios 13:11 “Por lo demás, hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir, y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros”.
[3]– Filipenses 3:16 “Pero en aquello a que hemos llegado, sigamos una misma regla, sintamos una misma cosa”.
[4]–Mateo 9:36 “Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor”. Marcos 8:2 “Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer;”


