Mario E. Fumero
Tomemos en cuenta estos consejos a la hora de ir a votar en unas elecciones. Todos tenemos dos formas de hacerlo: 1) Votar por el partido, seleccionando a los mejores dentro de él o marcando en bloque.2) Votar por personas, sin importar a qué partido pertenezcan, analizando su perfil y su vida; no lo que prometen, sino cómo han vivido y se han comportado en su vida diaria y civil.
Si los pueblos aprendieran a elegir hombres y no partidos, tendríamos una democracia más saludable y una gran posibilidad de disminuir los niveles de corrupción que hemos tenido en los últimos 25 años. Al fin y al cabo, es tu voto el que determina el futuro de la nación. No son los ideales partidistas ni las falsas promesas, sino la calidad humana de las personas que elegimos lo que puede transformar nuestro futuro.
En las iglesias se dice: “Hay de todo en la viña del Señor” (Mateo 13:24-30), recordando la parábola del trigo y la cizaña. Lo mismo ocurre en la política: en todos los partidos hay gente muy buena y capaz, y también gente muy mala e incapaz. A la hora de juzgar a un político no debemos fijarnos en su rostro, en sus promesas, en sus dádivas, ni en su ideología política, sino en su calidad de vida. ¿Cual es la cualidad mas importante de un político? La cualidad más importante es la integridad. Pero, ¿qué es integridad?
La integridad es la cualidad esencial para elegir un buen candidato. Es saber escoger a alguien que no vea la política como un medio de enriquecimiento, sino como una oportunidad para servir a la nación. El término integridad encierra varias connotación, como, por ejemplo: honestidad, sinceridad, responsabilidad, puntualidad, seriedad, cabalidad y coherencia. Un gobernante con estas características, sin lugar a duda, podría convertir a Honduras en una potencia centroamericana.
Hoy tenemos acceso a mucha información. Es posible investigar los perfiles de los candidatos, ya sean alcaldes, diputados o presidentes. Si esos aspirantes ya estuvieron en política, será más fácil analizarlos porque existen antecedentes claros en internet; y si son nuevos, hay referencias de quienes los conocen: solo tenemos que investigar.
Cuando una persona entra en política y de la noche a la mañana prospera rápidamente y empieza a tener muchos lujos, indudablemente ha tomado la política como un modus vivendi y no como una pasión por servir a su nación.
Jesús, el divino maestro, nos dio una clave para discernir entre las personas, y por ende, entre quienes quieren gobernarnos: “Por sus frutos los conoceréis” (Mateo 7:15). Y esta es una clave para poder establecer cualquier tipo de juicio sobre las personas que tratamos o conocemos.
De la calidad humana de nuestros gobernantes dependerá el futuro de nuestra nación. No debemos dejarnos engañar por propaganda, falsas promesas o dádivas repartidas en tiempos de elecciones. La conciencia no se vende.
Investiguemos, y a la hora de tomar una decisión, razonemos nuestro voto y vayamos a ejercer el sufragio con la mente clara y bien definida, para no repetir los errores del pasado, cuando se eligieron políticos coludidos con el narcotráfico que, de la noche a la mañana, se enriquecieron.
En la política encontramos dos tipos de candidatos: A) Los que viven descalificando a los demás y hablando solo del pasado. C) Los que aprovechan la oportunidad para proponer soluciones coherentes para el futuro.
Gracias a Dios tenemos suficientes recursos para investigar a quienes aspiran a puestos políticos. Si somos entendidos e inteligentes, podremos descubrir no solo lo que dicen, sino también lo que ocultan detrás de sus propuestas. Por lo tanto, razonemos el voto y tendremos una mejor nación.
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