Mario E. Fumero
Ninguno busque su propio bien, sino el del otro.1 Corintios 10:24
Hoy vivimos en un mundo caracterizado por injusticia, egoísmo y violencia. Esto se origina por el fenómeno de las migraciones masivas que ocurren de los países subdesarrollados, que, pese a su miseria, son ricos en recursos, pero son explotados por los grandes imperios económicos.
LA MAYOR AMENAZA DEL MUNDO: EL HAMBRE
El hambre amenaza a un tercio de la población mundial. Mientras muchos tienen más de lo que necesitan, la gran mayoría de la población del mundo muere de hambre. Son alarmantes las estadísticas. Existen un promedio entre 795 a 800 millones de personas que no tienen suficientes alimentos para llevar una vida saludable y activa[1]. Hay un total de 3,1 millones de niños que mueren cada año por desnutrición. Una de cada 9 personas que habitan en el planeta mueren de hambre. Un promedio de 12.9% de la población mundial, en los países en desarrollo, sufren desnutrición aguda. ¿Y por qué ocurre esto, mientras se gastan billones de dólares en ir al espacio, en fabricar armas nucleares y en provocar guerras y crear imperios de billonarios?[2]
Es por ello, que debemos analizar los frutos negativos del egoísmo, siendo el principal la ambición y el deseo de riquezas. Una de las características de los que viven egoístamente es que piensan sólo en sí mismos, ignorando a los que les rodean. Es el terrible el flagelo de la explotación del hombre por el hombre, el cuál ha creado tal injusticia que ha dado a luz corrientes ideológicas que tratan de justificar lo injustificable, dando paso a una corrupción endémica, fruto de la ambición desmedida. Y todo por el deseo de tener, olvidando el amor. Una vez que se enquista en el ser humano este deseo de posesión, y se desconecta de los que le rodean, aparece el afán y la codicia, que originan la explotación, por medio del engaño, usura, y extorsión, desencadenando crímenes y guerras. como afirma Santiago[3].
A lo largo de toda la Biblia encontramos muchas referencias a la soberbia que padecen los seres humanos, lo cual es una parte innata de la naturaleza, es un mal endémico generalizado en la gran mayoría de los individuos. La soberbia, más que un pecado, es una actitud que origina muchos otros pecados, estando ligada del todo al carácter de las personas.
[1] – https://es.wfp.org/hambre/datos-del-hambre
[2]– Actualmente en el mundo vivimos 7.000 millones de personas, y según un estudio reciente realizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, muestra una capacidad productiva global que podría llegar a alimentar a 12.000 millones de personas.
[3]–Santiago 4:1-3¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites”.


