Alejandro Peláez
En el lenguaje bíblico, el término “prosperar” significa ante todo el caminar en la perfecta voluntad de Dios, aun en medio de la escasez, como afirmo Pablo al proclamar en Filipenses 4:12 “Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para tener hartura como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.”
Vemos en el Antiguo Testamento como José prosperó en Egipto mientras era esclavo (Génesis 39:2). Jeremías prosperó… predicando un mensaje impopular y llorando por su pueblo. Pablo vivió completamente entregado a Cristo… pasando hambre, frío, cárcel y naufragios (2 Corintios 11).
La prosperidad bíblica no es un estado financiero, sino un estado espiritual, es tener a Cristo como centro de nuestra voluntad. Sin embargo, Dios bendecir económicamente, pero no a todos, porque Él nos prospera según nos conviene, porque a veces pedimos mal, como enseña Santiago 4:3 “Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.
El Señor sí provee. y abre puertas según su soberanía. El siempre responde a la necesidad del justo, pero no garantiza riqueza material a todos sus hijos, más bien las Escrituras nos advierten explícitamente sobre el peligro de querer enriquecernos más allá de lo necesario al afirmar que “Los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo… porque raíz de todos los males es el amor al dinero.” (1 Timoteo 6:9–10)
Si la riqueza fuera evidencia de fe, entonces los apóstoles y cristianos primitivos en los primeros 300 años del cristianismo —pobres, perseguidos y sin posesiones— habrían sido los más incrédulos de la historia. Recordemos que el mismo Cristo “no tenía donde recostar la cabeza”, lo que sería el ejemplo de alguien “maldecido”. Además, en la vida de Jesús vemos un desprendimiento total a los bienes materiales pues nació en un pesebre prestado, entró en Jerusalén en un pollino prestado, cenó en una casa prestada y para colmo. fue enterrado en una tumba prestada,
¿Puede haber algo más contrario al evangelio de la prosperidad que estos ejemplos?


