Mario E. Fumero
La historia nos ha demostrado que a los humanos les encanta lo ceremonial, artístico y pomposo. Fue por ello por lo que la iglesia primitiva perdió su sencillez[1] cuando dejó de ser una iglesia nómada y se convirtió en la protegida del Imperio Romano. Entonces muchas prácticas seculares formaron parte del culto. De la misma forma que se trataba al emperador de Roma, se comenzó a tratar a los líderes de la Iglesia, naciendo la jerarquía, la reverencia ante éstos, el beso al anillo, las vestimentas reales, que actualmente ostentan los altos prelados católicos, y una larga lista de etcétera.
JUSTIFICACIÓN DE LAS VESTIMENTAS SACERDOTALES: Los sacerdotes católicos celebran sus ceremonias idénticamente a como se celebraban, en tiempo de Constantino, las pompas imperiales, con la diferencia de que se han adaptado las vestiduras sacerdotales de los Levíticos a la misa hecha por los prelados católicos.
Tenemos en la misa católica una mezcla de costumbres paganas con costumbres judaicas. Todas las vestimentas del sacerdote para oficiar la misa son réplica de las vestimentas del sacerdote levítico a la hora de entrar al tabernáculo, pero en algunos puntos reciben un toque especial en las prácticas reales de los emperadores y reyes en la edad medieval. Hasta las estructuras de los templos fueron diseñadas de acuerdo con las ideas prevalecientes en los templos paganos y en el templo de Salomón.
Los nuevos templos construidos por Constantino se dividían en tres partes como el de Salomón: Atrio, lugar santo y lugar santísimo. Hasta el lugar santísimo llegaban sólo el sacerdote. El aspecto pagano de los templos estaba en su estructura. Sus grandes columnas, techos abovedados y piso de mármol, con un púlpito en alto, que indicaba la superioridad del sacerdote y la separación de éstos con el pueblo eran costumbres no practicadas por la iglesia primitiva[2] en donde todos estaban juntos y en el mismo nivel[3].
A partir de esta época (313) las ceremonias destruyeron la espontaneidad de los cristianos. Todo se volvió una liturgia sin vida. Hoy nos enfrentamos a un resurgimiento del mismo hecho, pero esta vez tomando como fuente de inspiración las costumbres judías. Muchas iglesias se están judaizando e ignorando las enseñanzas del libro de Hebreos y los acuerdos tomados en el Concilio de Jerusalén (Hechos 15). Se está implantando y resucitando las fiestas judaicas y las prácticas simbólicas del A.T. ignorando que ya no vivimos bajo la ley, ceremonias o ritos, sino en la gracia, espontaneidad y libertad del Espíritu Santo.
LOS GÁLATAS MODERNOS: El espíritu del judaísmo está resurgiendo en muchas iglesias que están en proceso de renovación. Tal parece que los Gálatas modernos promueven un retorno a la esclavitud de la ley, por lo que esta corriente está desviando la atención de muchos cristianos a los aspectos proféticos con relación a Israel. Tal actitud nos lleva a errar, pues al considerar que, si los cristianos convierten a todos los judíos al Mesías “Yeshúa”, y éstos a su vez se hacen mesiánicos judíos, podremos establecer el milenio perfecto en la tierra antes de que aparezca Jesús, lo cual contradice las enseñanzas proféticas del N.T.
Las profecías presentaron la venida de Jesús en dos aspectos. La primera sería como cordero (Isaías 53, Hch 8:32), para ser inmolado en sacrificio perfecto, y redimir de los pecados de la humanidad, anulando así los sacrificios de los animales: “Así también Cristo fue ofrecido una vez para agotar los pecados de muchos; y la segunda vez, sin pecado, será visto de los que le esperan para salud” (Hebreos 9:28)[4]. Porque era necesario que un inocente muriera por los culpables: “Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado” (Hebreos 10:18).
Noten que la segunda vez que Jesús vendría sería con poder y gloria, para reinar con su pueblo “Israel”, por lo que nosotros, los gentiles, no somos partícipes de esta promesa, ya que formamos parte del primer pacto de Jesús.
¿Qué promueven algunos mesiánicos como Dan ben Avraham? Imponer prácticas, expresiones, enseñanzas y ceremonias judías dentro de la iglesia gentil. Para los que siguen la línea mesiánica radical (judaización de los gentiles) se trata de imponer el “Torah” y las reglas de vida judía como pautas en el quehacer de la iglesia[5]. Según el profeta Dan el término “restaurar el reino de Israel en los últimos tiempos” representa la implantación de judaísmo en la Iglesia y el resurgimiento del espíritu de los Gálatas en los últimos tiempos[6], lo que evidencia el peligro de volver al pasado para ignorar el futuro. De ello habló el apóstol San Pedro cuando dijo en 2 Pedro 2:1-2:
“Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado”.
[1] – Recomiendo el estudio del Libro “Cuando la Iglesia perdió la sencillez” Mario Fumero, Producciones Peniel, 1996.
[2] – “Cuando el cristianismo era Nuevo” David W. Bercot. Editorial Scroll Texas 1994.
[3]– Observemos el caso de Pablo en Troas, donde predicaba en un segundo piso de una casa (Hch 20:7-11) y de Pedro cuando visitó la casa de Cornelio (Hecho 10:25-48) que incluso rechazó la reverencia, típica en las autoridades romanas.
[4]– Sociedades Bíblicas Unidas, Reina Valera 1909.
[5] – “Mesianismo ¿Herejía o Voz Profética? Dr. Dan ben Avraham, 2000. Página 178.
[6] – Idem página 192.


