SUEÑOS Y PROFECÍAS

Mario E. Fumero

(Tomado del libro «Buscando el Equilibrio)

Desde siempre Dios ha hablado a su pueblo, y ÉL tiene muchas formas de hacerlo. Una de ellas es por medio de las profecías, visiones y sueños:  » Sucederá en los últimos días, dice Dios, que derramaré de mi Espíritu sobre toda carne. Vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán, vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños. De cierto, sobre mis siervos y mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán». (Hechos 2)

Él quiere manifestarse, y mostrar su voluntad para que así nuestras vidas no estén a la deriva, en un mundo confuso y lleno de filosofías huecas. Pero debemos entender que hoy más que nunca se deben tomar ciertas precauciones, porque hay otras muchas voces que nos quieren confundir y llevar a la mentira del diablo, y quizás por ignorancia, o por una credulidad ingenua, muchos hermanos han caído en engaños y doctrinas de errores, al no saber juzgar y buscar la correcta interpretación a los sueños o revelaciones de Dios. Para evitar posibles errores a la hora de buscar interpretar sueños, profecías o revelaciones, debemos tomar en cuenta algunas pautas.

LA FORMA MÁS INFALIBLE DE REVELACIÓN.

La base de toda revelación procede del fundamento escritural, o sea por medio de su Santa Palabra y la revelación de Jesucristo a través de la doctrina de los Apóstoles. En ella debemos fundamentar y probar toda revelación. Si la Biblia es nuestra guía infalible, debemos pasar todo por ella, y cuando haya cosas que no tengan apoyo sustancial de la Palabra, debemos de juzgarlo, probarlo y pedir confirmación. Pero cuando lo que recibamos entra en choque con la verdad Escriturar, tiene que ser descartado, aunque parezca haber venido de un ángel del cielo. No podemos poner ninguna otra revelación sobre la Palabra de Dios, ya que: «Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para la enseñanza, para la reprensión, para la corrección, para la instrucción en justicia,» (2 Timoteo 3:16)

Debemos complementar a la Palabra, la dirección y el consejo de los ministerios[1] (ancianos) los cuales fueron puestos por Dios en las Iglesias para confirmar y mantener viva la verdad revelada en las Escrituras. Ninguna otra revelación puede estar por encima de estas dos, sino más bien sujeta a estas normas de conducta que son las única que pueden evitar que el enemigo engañe y seduzca a los cristianos a creer a “todo espíritu”, y así sean llevados a doctrinas de error.

CUANDO DIOS HABLA POR SUEÑOS, VISIONES Y PROFECÍAS.

Sin embargo, el Señor puede hablar de otras formas, y aunque éstas están sujetas a regulaciones y evidencias, no podemos ignorarla. Estamos en una época en donde las visiones y los sueños han tomado mucha importancia, y es por ello por lo que debemos analizar los límites en que debemos asimilar estos hechos.

LOS SUEÑOS. En la Biblia aparecen muchos personajes a los cuales el Señor les habló por sueño. Dios, aunque no lo hizo como una regla de conducta general, se reveló a varios hombres por medio de sueños, mostrándoles hechos y acontecimientos futuros, o simplemente advirtiendo peligros o propósitos para sus hijos:

1- Tenemos el caso de Jacob al cual el Señor le mostró por medio de una visión de una escalera, su plan con Israel. (Génesis 28:12)

2- A José, llamado el soñador, le reveló primero el plan que tendría para su vida: «Entonces tuvo otro sueño y lo contó a sus hermanos, diciendo: –He aquí, he tenido otro sueño: que el sol, la luna y once estrellas se inclinaban ante mí.» (Génesis 37:9)

Esto originó la envidia de sus hermanos que lo vendieron. Al llegar a Egipto, Faraón, un pagano sin principios en un Dios único, recibió un sueño el cual José descifró. José llegó a ser el gobernador de Faraón (Génesis 41), y Dios usó ese medio para llevar a cabo su plan en esta etapa de la vida de su pueblo.

3- Salomón también fue tratado por Dios para mostrarle lo que le daría, y por medio de este le impartió sabiduría. «En Gabaón Jehovah se apareció a Salomón en el sueño de la noche. Y le dijo Dios: –Pide lo que quieras que yo te dé.» (1 Reyes 3:5)

4- Nabucodonosor fue advertido por Dios por medio de un sueño sobre el juicio divino que vendría sobre su reino por profanar los utensilios santos del templo de Jerusalén, y Daniel le interpretó el sueño. (Daniel 2:4)

5- José, el esposo de María, fue advertido en sueño del embarazo de María como una obra del Espíritu Santo, para que no le repudiara al verla en cinta. «Mientras él pensaba en esto, he aquí un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que ha sido engendrado en ella es del Espíritu Santo. (Mateo 1:20)

6- La esposa de Pilato fue prevenida en sueño sobre la realidad de Jesús y trató por todos los medios de evitar su muerte. «Mientras él estaba sentado en el tribunal, su esposa le mandó a decir: «No tengas nada que ver con ese justo, porque hoy he sufrido muchas cosas en sueños por causa de él.» (Mateo 27:19)

Pudiéramos citar muchos ejemplos más, pero estos son suficientes para mostrar que los sueños son un medio que Dios puede usar para prevenir, advertir o revelar aspectos específicos de planes concretos en situaciones especiales, y que los mismos están sujetos a la Palabra y a los demás dones espirituales para confirmarlos.

¿Qué es el sueño? Es un proceso de relajamiento y desconexión con la realidad que nos rodea, quedando abolido nuestro control sobre el mundo. Durante el proceso del sueño aparecen varias etapas hasta alcanzar el sueño profundo o REM. Se comienza con lo que se define como sueño NREM[2] el cual tiene cuatro etapas.

1ro. Excitado: El estado previo a dormir en donde hay plena actividad motora. Se mantiene la conciencia con el medio.

2do. Relajado: Comienza a pestañear, el cuerpo se relaja, aunque los ojos se pueden estar medio abiertos. Lentamente ser pierde la imagen del medio, sin embargo, puede sufrir cualquier sobresalto al menor ruido.

3ro. Adormecido: Ya entra en una lenta desconexión con su mundo exterior. El ritmo ocular se reduce al mínimo, al igual que su pulso y latido se hacen muy lentos y ya no despierta a cualquier estimulo exterior.

4to. Dormido: Es la etapa más larga, apareciendo el estado anterior de forma más estable. Su sueño es tan profundo que ningún estimulo exterior lo puede sobresaltar. Hay una desconexión total con el mundo exterior. Durante la primera etapa de la noche éste es el estado que prevalece, el cual puede ser interrumpido por lapsos cortos del sueño RAM o estado sumamente dormido.

Durante el proceso del sueño aparecen lapsos bruscos de sueño RAM, en donde descubrimos que aparecen actividades musculares, movimientos de las pupilas y los ojos, y una excitación del corazón y el pulso. Esto indica que ha entrado en una etapa de actividad fisiológica que revela la aparición de los sueños. Cuanto más profundo es este estado más activado se vuelve la persona, apareciendo en algunos casos las pesadillas. Es la etapa más corta, pero puede aparecer (Puede durar minutos) varias veces durante la noche.

          Freud, y muchos psicólogos, partiendo de experiencias realizadas, han tratado de fabricar asociaciones de ideas para explicar los sueños y darles interpretación. Los sueños acompañados con imágenes o pesadillas son comunes en todos los seres humanos, y aunque algunas veces (las menos) puede tener sentido en relación con revelaciones de Dios, no necesariamente tiene que ocurrir siempre o en todos los seres humanos. No todos los hombres de Dios, o profetas, tuvieron sueños de Dios todo el tiempo. Así que, partiendo de esta realidad, debemos ser cautelosos con los mismos. Muchos sueños son el producto de reflejos mentales, subconscientes o experiencias vividas, y debemos probarlos y tener cuidado con la asociación de ideas para interpretarlos como, por ejemplo: El que sueña con que vuela, está mostrando que está reprimido. El soñar con que se murió, presagia enfermedad etcétera.

          En nuestros tiempos existe una terrible tendencia a buscar la respuesta de Dios en los sueños, o darles tanta importancia a los sueños que muchas veces caemos en ansiedad o preocupación. Si es cierto que podemos recibir un sueño de Dios, hay otras formas para que éste confirme en nosotros la veracidad de este.

LAS VISIONES

Las visiones son aquellas experiencias por la cual vemos algo sin estar dormido. O sea que somos conscientes del hecho. Aquí solo puedo decir que hay que probar las visiones, porque no todo lo sensacional, sobrenatural y prodigioso es necesariamente obra de Dios, pues Satanás también opera prodigios y señales para engañar aún a los escogidos. (2 Corintios 11:14). Las reglas para juzgar las visiones deben de ser las mismas que juzguen las demás manifestaciones espirituales. Sin embargo, hay que estar abierto a estas, porque Dios muchas veces nos puede hablar por visiones, pero deben de estar siempre sometidas a la Palabra y al juicio de los ancianos de la Iglesia.

LAS PROFECÍAS.

Dios habla a través del Espíritu, y una de las formas de hacerlo es por medio de las profecías. La Biblia enseña tres lados al respecto.

Primero:” No menospreciéis las profecías(1 Tesalonicenses 5:20). No debemos rechazarlas de forma radical. Hay que recibirlas, aunque cabe el derecho a la duda.

Segundo: «Igualmente, los profetas hablen dos o tres, y los demás disciernan (Juzguen). (1 Corintios 14:29) Todo lo dicho debe ser analizado y probado, tanto por las escrituras como por otras evidencias a través de dones espirituales.

Tercero: «Además, los espíritus de los profetas están sujetos a los profetas; «(1 Corintios 14:32). Debemos controlar su uso y abuso, así como los móviles y las formas en que las misma operan, no dando lugar a la manipulación o explotación de estas.

El tema de las profecías es algo delicado en un mundo donde algunos pueden manipular a las personas con el «Dios me dijo», dando profecías que algunos aceptan como regla de fe, cuando a la verdad están sujetas a comprobación y confirmación. Personalmente recuerdo que cuando era soltero y me dedicaba al evangelismo, en varias ocasiones me dieron profecías sobre quien iba a ser mi esposa. En una ocasión, por temor a sueños y profecías, seguí el juego y traté de aceptar lo dicho, terminando en una reflexión por la cual rompí, pues si no hay amor, atracción y revelación propia, no podemos casarnos, por más que nos hablé «el Señor». Así que, si por profecía me hubiera casado, hubiera tenido tres esposas, y la que hoy es mi esposa no lo hubiera sido.

ARMAS PARA JUZGAR RECTAMENTE

Dios nos ha dado dones espirituales para poder juzgar y discernir las cosas. Entre ellos está el don de discernimiento que puede ser complementado con él de ciencia y sabiduría, además de una intuición natural que nos debe llevar a juzgar con lógica y sentido. No debemos aferrarnos a ninguna fórmula infalible de revelación como la única forma en que Dios habla. Hay hermanos, que, abriendo la Biblia al azar, quieren recibir una respuesta determinada a sus vidas, y esto nos puede llevar a graves errores. Cuando Dios quiera hablar por medio de un texto bíblico, el Espíritu Santo nos lo implantará en el corazón y en la mente, para que sintamos así la voluntad de Dios.

Otros son propensos a apoyarse en la interpretación de sueños o profecías, creyéndolo todo de forma ciega, razón por la cual terminan frustrados, o en doctrinas erradas. La palabra es clara; debemos juzgar toda profecía y revelación, pidiendo confirmación (1 Corintios 14:29). Algunos abusan de estas manifestaciones, ignorando que ambas están sometidas al juicio de la Palabra, al discernimiento de espíritus, y al consejo de los ancianos, para probar si son de Dios. El auge de las ciencias ocultas quiere hacer que el hombre se guíe por medio de los sueños y de las revelaciones de una forma crédula. Si bien es cierto que existen profecías y sueños que vienen de Dios, también es cierto lo contrario. El Señor dispone también de otros canales para confirmar lo que de esta forma sea manifiesto. La mucha preocupación por buscar respuesta al mañana produce peligros. Recordemos que «cada día tiene su propio afán».

EL PELIGRO DE SER INGENUOS

Existe peligro en la “ingenua credulidad” a todos los sueños y profecías, así como en el rechazo absoluto a éstas. Buscar el equilibrio es necesario, y para ello tenemos tres elementos importantes: La Palabra, la cual nos da la opción de «probar los espíritus» como lo hizo Gedeón[3]. El consejo de los ministerios de la Iglesia, puestos por Dios para dar dirección a su pueblo en situaciones dudosas. Y por último los dones del Espíritu Santo, que nos capacitan para discernir, saber y entender muchas cosas que requieren revelaciones. El probar las circunstancias no es pecado, puesto que Dios mismo invita al hombre a probarle para encontrarle y entender cuál es su perfecta y santa voluntad:” Venid, pues, dice Jehovah; y razonemos juntos: Aunque vuestros pecados sean como la grana, como la nieve serán emblanquecidos. Aunque sean rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.» (Isaías 1:18). «Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus, si son de Dios. Porque muchos falsos profetas han salido al mundo.» (1 Juan 4:1)

Cuando Dios habla, no hay confusión, ni luchas internas; al contrario, hay paz y armonía en el cuerpo. Toda revelación que viene de Dios edifica y une. Cualquier cosa que cause un efecto contrario, no es de Él: «Porque Dios no es Dios de desorden, sino de paz. Como en todas las iglesias de los santos,» (1 Corintios 14:33) Cualquier revelación, sueño o profecía que contradiga la Palabra o produzca duda, confusión o división, no puede venir de Dios. En tal situación debemos ratificar, como dijo San Pablo en Gálatas 1:8-9:  «Pero aun si nosotros mismos o un ángel del cielo os anunciara un evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como ya lo hemos dicho, ahora mismo vuelvo a decir: Si alguien os está anunciando un evangelio contrario al que recibisteis, SEA ANATEMA.»


[1] – Para no caer en la “tiranía de los santos” es necesario que en el gobierno local de una iglesia exista un consejo de ancianos que reúna todas las condiciones bíblicas, entre ellas que no sea un neófito, (1 Timoteo 3:16).

    [2]– El termino REM es la simplificación del término en inglés «Rapid Eye Movement» que significa «Movimiento ocular rápido», y el NREM es el sueño no ocular rápido.

    [3]– No es pecado probar a Dios. Gedeón lo hizo al recibir un llamamiento y afirmó » Yo te ruego que, si he hallado gracia delante de ti, me des señal de que tú me has hablado conmigo» Jueces 6:17 y la actitud de Dios fue de comprensión y aceptación.

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