El relato ocurre en un momento aparentemente cotidiano y relatado en el libro de Génesis. Jacob estaba preparando un guiso de lentejas cuando Esaú, su hermano gemelo, el cual salió primero, regresó del campo, exhausto. El texto bíblico no dice que Esaú estaba muriendo de hambre físicamente, se había debilitado después de la larga jornada de trabajo. En ese estado, dejó que el hambre le dominara su juicio.
Esaú pidió comida con urgencia a su hermano Jacob, sabiendo el valor espiritual y legal de la primogenitura —derechos, autoridad familiar y herencia ligada a la promesa de Dios dada a Abraham, y que era traspasada por los padres a los hijos primogénito —entonces Jacob le pidió algo a cambio: su primogenitura, el derecho a la primogenitura. Esaú respondió con una frase clave que revela su corazón: “He aquí yo me voy a morir; ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura?” Génesis 25:31-32.
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