Mario E. Fumero
Existen muchos tipos de restaurantes. Unos ofrecen un «plato del día», otros tienen una serie de alimentos pre- elaborados, que pudiéramos llamar «comida rápida». Sin embargo, existen otros donde se preparan los alimentos según un menú. El cliente escoge y espera su plato preferido. De la misma forma se han puesto de moda los productos «light»[1], o aquellos bajos en calorías, los descafeinados, los productos sintéticos etc. Esto se debe a que estamos en un mundo que busca lo fácil, lo cómodo, lo placentero.
Este espíritu, que satisface el capricho humano, se ha adueñado de nuestra sociedad, y se ha formado en su entorno todo un mercado con enfoques científicos, el Tecno mercado, el «marketing», como se le llama en los Estados Unidos. Las técnicas publicitarias nacidas de los estudios sociológicos de las encuestas que estimulan el apetito de consumir aún aquello que no es bueno, ni saludable. Las grandes empresas, que se valen de los especialistas en mercado, analizan el comportamiento humano, sus deseos, sus caprichos, sus comodidades, sus inclinaciones a través de encuestas hechas por empresas dedicadas al estudio de la demanda. Una vez obtenido el resultado, trabajan en la elaboración de un producto que reúna las condiciones predeterminadas por los deseos de los consumistas, y puedan satisfacer así a la mayoría para alcanzar el éxito en la venta. La dinámica dominante es producir lo que a la gente le gusta. Esto se aplica, no sólo a los alimentos, sino a los programas de televisión, el cine, la música y el deporte.
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