1. UN JOVEN EN LA ENCRUCIJADA
Era una tarde lluviosa en la ciudad de Bogotá. Tomás, un joven de 21 años, caminaba por las calles con los zapatos gastados y el peso de un mundo que parecía haberle dado la espalda. Sin un centavo en el bolsillo, llevaba días buscando trabajo, pero la suerte parecía esquivarlo.
Ese día era diferente. Su madre, en el hospital, necesitaba un medicamento urgente que él no podía pagar. El tiempo apremiaba y no había autobuses disponibles. La desesperación lo llevó a hacer algo que nunca imaginó: detener un taxi.
Con el corazón latiendo como tambor, hizo una señal y un taxi amarillo se detuvo. Al volante estaba Don Jorge, un hombre de 58 años con un rostro curtido por años de trabajo en la ciudad. Tomás abrió la puerta y, antes de entrar, le dijo:
—Señor, no tengo dinero, pero necesito llegar al hospital. Mi mamá está muy grave. Si no puede, lo entiendo. Don Jorge lo miró por el espejo retrovisor, frunció el ceño por un momento y luego dijo:—Súbete, muchacho.
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