El acrónimo LGTBIQ añade la P de pederastia, pero pronto incluirá la Z de zoofilia. ¿Apostamos?
Por Magdalena del Amo.-
Los pervertidos están de fiesta. Llevan tiempo colgando serpentinas y haciendo acopio de confeti, mientras la sociedad dormitaba al son del canto de sirenas. Acabamos de caernos del guindo y nos hemos dado un buen porrazo. Ahora tocan los lamentos. Nos escandalizamos de que el psicópata y repugnante señor del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab, se muestre a favor de la despenalización de la pederastia [1] y declare abiertamente que el abuso infantil será la nueva virtud del laicismo radical, gracias a la cual la humanidad se salvará a sí misma. Habla abiertamente de la creciente epidemia de pederastia, como una especie de reacción de la Naturaleza para defenderse del ser humano depredador, gusano habitante del planeta.
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