Mario E. Fumero
Con frecuencia, el término “dictadura” se utiliza de manera automática para describir a gobiernos identificados con la izquierda política, especialmente aquellos que adoptan discursos socialistas o vinculados al comunismo de la extinta URSS. Sin embargo, la experiencia histórica demuestra que el autoritarismo no es patrimonio exclusivo de ninguna ideología. La figura del dictador no se define por su ubicación en el escenario político, sino por una conducta absolutista sustentada en la exaltación del poder personal de un “yo” exaltado.
Más que una doctrina, el autoritarismo responde a un patrón de comportamiento humano. Un dictador puede surgir tanto en la izquierda como en la derecha, e incluso fuera del ámbito político. La característica central de este tipo de liderazgo es la convicción de poseer la verdad absoluta, acompañada de una incapacidad para aceptar críticas, límites legales o visiones distintas. Esta actitud suele derivar en censura, persecución y exclusión de quienes disienten de él, o no están de acuerdo con sus decisiones.
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