Alejandro Peláez
Cuando el pensamiento ya está en el corazón, inevitablemente se vuelve acción. Una vez que la mente acepta la mentira y el corazón la normaliza, la vida la práctica. Primero pequeñas decisiones: menos tiempo para el ministerio, menos oración, menos dependencia. Luego compromisos más serios: sociedades, negocios, contratos, emprendimientos, alianzas, proyectos que absorben la fuerza, la energía, el enfoque… y la obediencia.
Y sin darse cuenta, el soldado ya no está militando, sino sobreviviendo dentro de una vida que nunca fue diseñada para su llamado. La Escritura advierte:” Nadie puede servir a dos señores…No podéis servir a Dios y a las riquezas.” Mateo 6:24. No se trata solo de dinero. Se trata de aquello que ocupa el trono del corazón.
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