(Escrito por: Miguel Eduardo Grimalt)
“[8] Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios”; (Efesios 2:8). Martín Lutero, un monje agustino del siglo XVI, nunca tuvo la intención de desafiar a la iglesia Católica, ni al Papa León X, ni a la jerarquía eclesiástica, al momento de publicar sus 95 Tesis en las puertas de la iglesia de Wittenberg en 1517. Martín Lutero buscaba reformar las prácticas que consideraba contrarias a las enseñanzas bíblicas, especialmente en torno a la venta de indulgencias, que permitían la compra del perdón de los pecados.
Este tipo de prácticas estaba en desacuerdo con la enseñanza fundamental de la gracia, que Lutero encontró claramente reflejada en la carta que escribe el apóstol Pablo a los hermanos de Éfeso, como lo leímos al comenzar esta reflexión. La salvación no es algo que el hombre pueda adquirir por sus obras, sino que debemos entenderlo como un regalo divino otorgado por medio de la fe.
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