Un Pastor de un pequeño pueblo, llegó a la iglesia animado y motivado para realizar la reunión de la noche, la hora pasaba y el pueblo no llegaba. Después de 15 minutos de atraso entraron tres niños, después de 20 minutos entraron dos jóvenes, entonces el Pastor decidió comenzar el culto con las cinco personas.
Al comenzar el culto, entró una pareja que se sentó en los últimos asientos de la iglesia. Cuando el Pastor hacía la lectura de la Biblia para la prédica de la noche entró otro señor, con sus ropas sucias y con una cuerda en sus manos. Aún sin entender el porqué de la falla del pueblo, el Pastor condujo el culto animado y predicó con dedicación y celo.
Cuando volvía para su casa fue asaltado y golpeado por dos ladrones que se llevaron su bolso donde estaba su Biblia y otras pertenencias de valor. Seguir leyendo

Como he dicho, la iglesia al principio del cuarto siglo tenía mucha contención y división sobre puntos doctrinales. La contención más apasionada tenía que ver con el origen y la naturaleza del Hijo de Dios. La controversia empezó con una pregunta hipotética que Alejandro, obispo de Alejandría, hizo a los ancianos de su congregación. Arrio, uno de los ancianos, se expresó de manera poco ortodoxa, y pronto Alejandro y Arrio se trabaron en una disputa acalorada. Muy pronto la congregación entera se involucró en su disputa, y con el tiempo muchas otras congregaciones se involucraron también.


