Por Mike Christ
El momento exacto, en que yo sentí lo inadecuado que era mi entendimiento acerca de la santificación, está gravado en mi mente. Ocurrió en una reunión de los grupos pequeños, mientras discutíamos la dinámica entre nuestras acciones y la obra del Espíritu en el proceso de nuestra santificación. Y como suelen ser estas conversaciones – la gente compartía lo que les ha ayudado a crecer – o por lo menos lo que aprendieron en la iglesia acerca de lo que les debe ayudar a crecer – tu sabes, leyendo la Biblia, orando, etc. Pero a la misma vez, todos firmemente mantenían que era el Espíritu Santo quien hacía la obra de santificación. Finalmente, una mujer honesta exclamó, « ¿Yo no entiendo, que hago para crecer como Cristiana?». Seguir leyendo









