Mario E. Fumero
Desde el aparecimiento del llamado “coronavirus” en Wuhan, China, el 31 de diciembre de 2019, se procedió a su identificación y dicha cepa se le comenzó a llamar Covid-19[1].
LA EXPANSIÓN DEL VIRUS
Su propagación se extendió como pólvora por todo el mundo debido a la rápida movilización de los infectados que viajaban en avión. Fue entonces que la Organización Mundial de la Salud (OMS) tomó el control de su expansión, proclamando una pandemia mundial, e impuso medidas radicales a todos los países, en donde impuso las mascarillas y se exigió un confinamiento de las personas, restringiéndose las libertades, y se comenzó a experimentar con vacunas que fueron elaboradas rápidamente, sin seguir los protocolos tradicionales de otras vacunas anteriores, creándose algo que, más que una vacuna, era un paliativo, acompañado de un tratamientos y procedimientos que en muchos casos aceleró la muerte de los infectados, por el hecho de entubarlos y conectarlos a una máquina, al presentar reportes de neumonía[2].
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