Texto extraído de: http://www.iglesiapueblonuevo.es
“El que mora en los cielos se reirá; el Señor se burlará de ellos.” (Salmo 2:4)
Parecía que todo estaba bajo control: por fin la religión en la cultura occidental había quedado relegada al ámbito de lo privado y el reino de lo secular había ganado la partida a lo sagrado. Al fin se había reducido, tras muchos intentos, a Dios a la mínima expresión posible: aquélla en la que se le contempla no como el Absoluto sino como algo, en el mejor de los casos, puramente opinable y relativo.
Para llegar ahí se había recorrido un largo camino: con la firma de la Paz de Westfalia en 1648 se concluía en Europa una etapa en la que las creencias religiosas habían jugado un papel predominante; por esas creencias se vivía y se moría, por esas creencias se luchaba, por esas creencias se estaba dispuesto al destierro, la persecución y la infamia. Pero con aquélla firma se sentenció que no merecía la pena pelear y morir por cuestiones de conciencia: la religión en su dimensión pública había muerto, ¡Viva la secularización! Seguir leyendo









