Mario E. Fumero
¿Saben Uds. que actualmente mueren en un año más niños abortados de forma criminal, que todos los muertos habidos en las dos últimas guerras mundiales que se dieron en el presente siglo XX? Este horrendo genocidio infantil es una de las vergüenzas más grandes del mundo moderno, y todo por dar lugar a unos principios llamados “los derechos de la mujer”, el cual anula otro derecho “que es el de la vida”. El aborto[1] puede ser natural o espontáneo, cuando por causas biológicas, y sin desearlo, la madre pierde a su hijo[2]. Tal situación, al ser involuntaria, se cataloga natural, pues no se usó ningún método externo para provocarlo, sino que hay una causa fisiológica. Después tenemos el aborto inducido o criminal, practicado terapéuticamente, el cual es un crimen, porque interrumpe la maternidad, apelando a métodos destructivos para la criatura en los primeros meses de embarazo. Tanto la madre como el médico, que ejecuta el hecho, cometen un atentado cruento contra el mandamiento que dice, “NO MATARAS”. Seguir leyendo









