Lo crea o no, la gran mayoría de los cristianos profesantes en el mundo de hoy, tanto católicos como protestantes, responderían a esta pregunta con un rotundo “¡NO!”. Esto se debe a que se les ha enseñado que, debido al hecho de que los judíos rechazaron a Jesús como su Mesías y lo crucificaron, Dios derramó Su ira sobre ellos en el año 70 d. C., destruyendo su ciudad capital, su Templo y su nación. Y, desde entonces, la Iglesia ha reemplazado a Israel.
Desde el punto de vista de la mayoría de los cristianos, los judíos han sido condenados por Dios a vagar por la tierra sin rumbo fijo y a ser perseguidos donde quiera que vayan. El pueblo de Dios, que alguna vez fue amado, se ha convertido en el pueblo eternamente rechazado.
Aquí, en resumen, está la afirmación que la Iglesia ha hecho con respecto a los judíos durante los últimos 2,000 años: Los judíos pueden haber sido el pueblo escogido de Dios en los tiempos del Antiguo Testamento, pero ya no. Rechazaron a Dios como rey de su nación, y a Jesús como rey de sus corazones. Dios derramó Su ira sobre ellos en el año 70 d. C., los dejó a un lado permanentemente y los reemplazó con la Iglesia. Están desprovistos de cualquier esperanza futura. Han recibido lo que se merecen.
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