Mario E. Fumero
Existen fórmulas para medir la salud física, emocional espiritual de las personas e iglesia. Físicamente existen pruebas de laboratorio que miden todos los elementos químicos del cuerpo, y por medio de la psicología y psiquiatría se puede medir el trastorno emocional y mental, pero para medir la salud espiritual de una persona, hay que medir primeramente la fuente que alimenta el espíritu, y esta es la iglesia, que a través de la Palabra de Dios y del discipulado, debe formar el carácter y las convicciones de los convertidos, para que como nueva criatura[1] vivan conforme a los parámetros trazado por Nuestro Señor Jesucristo, pero ¿Cuáles son esos parámetros? Se encuentran en la gran comisión de Mateo 28:18-20[2].
¿Cómo saber si una Iglesia está enferma? Sencillo, tenemos que ver si cumplen los parámetros del mandato dado por Jesucristo concentrados en los tres principios básicos del discipulado, que son; el estudio de la Sagradas Escrituras[3], la vida de oración[4], y el compromiso con los necesitados[5], complementado con el ayuno, como parte intrínseca, para buscar, en momentos difíciles, el socorro divino y la respuestas a situaciones que se escapan a mis fuerzas[6].
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