Ángel Bea
Ningún creyente que ama a Dios y quiere todo lo que él ha dispuesto para sus hijos e hijas, quiere perder nada de la bendición de Dios.
En la pasada exposición sobre este mismo tema decíamos que el Espíritu Santo había sido prometido en el A. Testamento y que su venida estaba relacionada con el Nuevo Pacto que Dios haría con el pueblo de Israel, anunciado tanto por el profeta Jeremías como Ezequiel, con todo cuanto en ese contexto significaba. Pero también y de una forma clara fue el profeta Joel quien profetizó la venida del Espíritu Santo con consecuencias que ni el mismo pueblo se había imaginado, tal y cómo ya vimos.
Seguir leyendo











