Tomado de: http://www.cristianismo-primitivo.org
Este artículo trata sobre estos tan ignorados cristianos evangélicos de la Edad Media, de más de 4 siglos antes de Lutero (contra las ideas recibidas por los seguidores de la iglesia Católico-Romana, que afirman que el cristianismo evangélico nació de una escisión de Roma con este reformador), y de los cuales sus propios verdugos: los inquisidores de la iglesia católico-Romana dijeron lo siguiente:

El inquisidor de Passau en el s.XII dijo de los mismos: «Entre todas las sectas que existen o que han existido, no hay ninguna más perniciosa para la iglesia; y esto por tres razones: La primera por su gran antigüedad, pues algunos dicen que los Valdenses se remontan al tiempo de Silvestre y hasta hay quien asegura que al tiempo de los apóstoles. La segunda por que es la más extendida y apenas si hay un país donde no exista esta secta. La tercera razón es que, mientras todas las demás sectas despiertan horror y la repulsa de sus oyentes por sus blasfemias en contra de Dios, esta demuestra una gran semblanza de piedad; tanto que sus adherentes viven justamente delante de todos los hombres y creen en todos los artículos del Credo, respetando en todo a Dios: Solamente blasfeman de la Iglesia y del clero romanos; por esto tan grandes multitudes de laicos les prestan atención.)» («Catolicismo Romano: Orígenes y Desarrollo» José Grau. Tomo I, pág. 330. Ed. EEE, Barcelona 1987)
A continuación una respuesta a afirmaciones hechas en los foros de discusión de religión en Internet por parte de una persona que se hacía llamar C.C. (Cristiano católico) donde llega a decir que si los Valdenses sufrieron tantas matanzas por parte de la ICAR (Iglesia católica) es casi porque se lo merecieron (por ser «enemigos de Roma»). Más abajo hay algunas preguntas y respuestas del citado C.C.
Olvidados por los siglos, quizá a alguien le interese esta historia… (más abajo se habla de ellos en España) (Con la esperanza de que C.C. al menos reflexione)
PEDRO WALDO Y LOS VALDENSES
El movimiento evangélico de la Edad Media recibió un valioso refuerzo con la conversión de Pedro Waldo debido a la impresión que le produjo la muerte repentina de un amigo con el cual estaba conversando. Dicho incidente hizo que este rico comerciante, dejando sus negocios, pensara solo en la salvación de su alma.
Un sacerdote a quien preguntó sobre el asunto le respondió que había varias maneras de salvar el alma, pero que la más segura era poner en práctica las palabras de Jesús al joven rico: -Si quieres ser perfecto, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres. Se cree que el cura lo dijo con ironía, por que Waldo era un hombre muy rico; pero éste, que estaba decidido a conseguir la salvación a todo coste, lo cumplió al pie de la letra. Su gran acierto fue que, en lugar de ir a profesar el voto de pobreza en un convento, resolvió deshacerse de sus bienes, empleándolos él mismo para beneficio de los pobres y la extensión del Reino de Dios.
Seguir leyendo









