Autor desconocido
Un liderazgo narcisista, egocéntrico y nocivo, será una matriz que solo reproducirá discípulos propios, adoctrinados y configurados para hacer el deseo, el capricho, el antojo humano. Nunca un líder nacido del Espíritu Santo permitirá que, a nombre de la obediencia, tú comiences a caminar en lo que él desea de ti, tampoco permitirá a que le dé honra, en tal caso tú te conviertas en una mente incauta, sin capacidad de pensamiento autocritico, y mucho menos que le tributes culto a su personalidad, lo que se traduciría en convertir a tu líder en un Ídolo.
Cuando humanizamos lo divino y divinizamos lo humano, no podremos evitar caer bajo las tretas babilónicas de los hombres que tienen el Espíritu de Error y de engaño.
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