Mario E. Fumero
Vivimos un cristianismo decadente. Tristemente hemos perdido la perspectiva de conquistar al mundo para Cristo, y estamos viendo como el diablo ha conquistado a la iglesia para adaptarla al mundo, ignorando el mandato de Santiago en donde afirma “que la amistad con el mundo es enemistad para con Dios” (Santiago 4:4).
Hace poco tuvimos una experiencia que me dejó pensando en la realidad decadente del cristianismo moderno. Una iglesia alquiló nuestras instalaciones para celebrar unos 15 años, supuestamente de forma cristiana, pero cuál grande fue mi sorpresa. cuando los jóvenes que se rehabilitaban me dijeron que hubo una fiesta con reggaetón, rap y rock, y es que en realidad toda esa música que sonaba chocante para los internos que venían de ese mundo estaban envuelta de letras cristianas. En otras palabras, habían cristianizado al diablo, usando letras cristianas, pero ritmos mundanos.
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