“Cada uno dé como propuso en su corazón; no con tristeza ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre” 2 Corintios 9:7. Ofrendar no es solo colocar algo en un alfolí; es una expresión del corazón es una forma también de adorar a Dios, es sembrar con fe para poder cosechar. En la Escritura, Dios nunca ha buscado simplemente recursos materiales o palabras bonitas, sino corazones rendidos. La verdadera ofrenda incluye lo que damos y cómo vivimos delante de Él: nuestro dinero, nuestro tiempo, nuestra alabanza y nuestra obediencia.
Jesús afirmó: “Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.” (Mateo 6:21) Hoy meditaremos en cuatro principios bíblicos que nos enseñan a ofrendar de corazón, tanto en lo económico como en la alabanza y adoración.
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