Cuando fallamos, la religión nos dice: «Eres malo». «Eres sucio». «No tienes remedio». Nos llenamos de culpa y vergüenza, y eso hace que nos alejemos más de Dios. Pero la palabra hebrea más común para pecado en la Biblia no tiene nada que ver con ser una «basura “sino que significa que tiene que ver con el tiro con arco.
LA PALABRA: JATÁ (חָטָא) Literalmente, Jatá significa: ERRAR EL BLANCO. Imagina a un arquero intentando dar en la diana. Dispara y la flecha cae a la izquierda. ¿Eso lo convierte en un «mal arquero» para siempre? No. ¿Lo convierte en una mala persona? No. Simplemente significa que falló el objetivo.
LO QUE DIOS ESPERA CUANDO FALLAS: Si Jatá es errar el blanco, la solución no es tirar el arco y llorar diciendo «soy un inútil». La solución es: Reconocer por qué fallaste (viento, postura, distracción).Recalibrar. VOLVER A DISPARAR. Dios no te dio mandamientos para ver cómo fallas. Te los dio como un «blanco» (una meta) para que tengas hacia dónde apuntar.
LA CULPA PARALIZA, LA CORRECCIÓN MOVILIZA: El enemigo quiere que pienses que eres el error. Dios quiere que sepas que simplemente cometiste un error. Tú no eres tú pecado. Tú eres el arquero. Y mientras tengas vida, tienes flechas en el carcaj. Deja de revolcarte en el suelo por la flecha perdida. Levántate, ajusta tu puntería (Teshuvá) y vuelve a intentarlo. DIOS NO BUSCA PERFECCIÓN EN EL PRIMER TIRO. BUSCA PERSISTENCIA HASTA DAR EN EL BLANCO.
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