Y no temáis a los que matan el cuerpo, más el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. Mateo 10:28
Mario E. Fumero
Una de las doctrinas y enseñanzas que menos se predica en las iglesias modernas en la actualidad es la realidad el infierno. ¿Qué es el infierno? Jesús lo definió como un lugar “en donde el fuego nunca se apaga, y el gusano nunca se muere” (Marcos 6:44,46,48). Estos textos han sido quitados de algunas versiones bíblicas[1], pero la historia del rico y Lázaro evidencia la existencia de este (Lucas 16:19-31).
¿Cómo puede un Dios bueno, condenarnos a un tormento eterno? Es la justificación y el argumento que usan algunos para negar el infierno, pero sí Dios es bueno, su amor y bondad no pueden anular su capacidad de juez justo (2 Timoteo 4:8[2]). Cada uno recibe lo que siembra, y el infierno no es otra cosa que, el castigo para aquellos que no acataron su ley. Infierno es sinónimo de sufrimiento (Mateo 10:28[3]). La Biblia enseña que el infierno no fue creado para los hombres, sino para Satanás y sus seguidores como dice Mateo 25:41; “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.”
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