“Hermanos míos, que vuestra fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo sea sin acepción de personas” Santiago 2:1
Mario E. Fumero
Nuestra sociedad está dividida en castas, razas o niveles sociales. Existen pobres, ricos, negros, blancos, mulatos, liberales, conservadores, sabios, necios, etc. Cada vez la raza humana se divide, y como consecuencia de ello se discrimina y se hace acepción de personas creándose desniveles sociales.
¿Qué quiere decir Santiago cuando dice que nos conduzcamos sin “acepción de personas”? Está estableciendo el criterio de la “no discriminación”, con lo cual cumplimos el mandato de Jesucristo que ordenó; “no juzguemos a las personas según la apariencia, sino con justo juicio” (Juan 7:24). Tristemente somos propensos a discriminar a los seres humanos por su apariencia, situación económica u origen de procedencia. Tales conductas son contrarias a las enseñanzas del Evangelio.
Seguir leyendo











