Mario E. Fumero
Es algo complejo la administración de todos nuestros recursos materiales en una época de crisis y demandas, pero mucho más serio es el hacerlo a nivel de iglesia y comunidad, ya que no manejamos “nuestros recursos” sino los recursos del Rey, pues apenas somos mayordomos fieles que debemos cuidar aquello que el Señor pone en nuestras manos y actuar siempre con una mente desposeída de señorío o sentimentalismo, y proceder de acuerdo a los parámetros lógicos que la responsabilidad así requiere.
No somos dueños, ni siquiera administradores absoluto de los bienes del reino, por lo tanto, debemos definir algunas reglas básicas para la economía de Dios sea próspera y sus ministros íntegros delante del Señor y también delante de los hombres. Los principios que voy a resumir han sido mi enseñanza a través de los últimos 50 años en mi ministerio en Honduras y España, aplicándola a las Iglesia que he edificado, e incluso a mi propia economía personal, que nunca ha sido abundante ni estable.
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