Por Billy Graham
“El Hijo es el resplandor de la gloria de Dios, la fiel imagen de lo que él es”. —HEBREOS 1.3, N.V.I.
Un día andaba por un camino de tierra con uno de mis hijos, y por accidente le di una patada a la parte superior de un hormiguero. Naturalmente, las confundidas y aterradas hormigas salieron del hormiguero y comenzaron a trabajar furiosamente para defenderlo.
—¡Caramba, papi!—dijo mi hijo—. Les has trastornado su mundo.
—Sí, hijo, temo que sí—le contesté—, pero no fue mi intención. Ojalá pudiera decirles cuánto siento que les pisé la casa. Quisiera poder decirles que me importa, que no fue mi intención hacerlo, y que me gustaría ayudarlas a restaurarla de alguna manera. Pero no hay manera de comunicarme con ellas.
Mi hijo pensó por un momento.











