5) DEPENDA DEL ESPÍRITU SANTO
La mayoría de los cristianos profesantes parecen tener miedo del Espíritu Santo. Esto generalmente se debe a una falta de conocimiento con respecto al Espíritu. Por ejemplo, hay una tendencia a desestimar al Espíritu Santo como alguna clase de fuerza impersonal — como “La Fuerza” en Las Guerras de las Galaxias.
Necesitamos entender que el Espíritu Santo es una persona. Él es la presencia sobrenatural de Dios en el mundo hoy. Realiza un doble papel. Para el incrédulo, Él es el Evangelista de Dios. Él es quien obra en los corazones humanos para llevarlos a la Cruz en arrepentimiento. Nadie es salvado sin el testimonio del Espíritu (Juan 6:44, 65).
Con respecto al creyente, el Espíritu Santo es la presencia de Dios que mora en nosotros para proporcionarnos poder y guía. Él es nuestro Facilitador. Es también el Alfarero de Dios, ya una de sus responsabilidades básicas es moldear cada día a los creyentes más plenamente en la imagen de Jesús (2 Corintios 3:17:18).
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