LOS DOS GRANDES PROPÓSITOS DEL DISCIPULADO

MATERIAL DE ESTUDIO DE BRIGADAS DE AMOR CRISTIANO REVISADO POR Mario E Fumero

En la vida de la Iglesia lo más importante no es nacer de nuevo, sino perseverar hasta el fin y para ello es vital el crecer sanamente en la doctrina de los Apóstoles. El discipulado tiene por lo tanto dos dimensiones esenciales e irrenunciables, sin las cuales es imposible cumplir la Gran Comisión y de ello vamos a hablar en este escrito.

1ª.- LA FORMACIÓN DEL CARÁCTER DEL DISCÍPULO

El discipulador o maestro debe enseña la verdad revelada y transmitirla al nuevo discípulo o alumno, siguiento el modelo bíblico, el cual tratara de moldear el carácter del discípulo al modelo de Jesús y esto se obtienen por el conocimiento y el ejemplo del maestro o discipulador. Esta formación del carácter nos lleva a la madurez. ¿Qué es madurez? es la capacidad para discernir entre el bien y el mal, lo verdadero y lo falso, y actuar conforme a ese discernimiento adquirido por la Palabra y la obra del Espíritu Santo. El discipulado es el mejor camino de un cristiano hacia la madurez.

El discipulado se basa en la premisa de que el desarrollo del carácter es más importante que el perfeccionamiento de habilidades. Usted debe ser la persona de Dios, antes de que pueda hacer el trabajo de Dios. El discipulado implica vidas cambiadas, transformadas. El énfasis principal de Jesús en el Sermón del Monte, y en muchas de sus otras enseñanzas, fue la rectitud de carácter, que es interior, y que es la que se manifiesta en la conducta externa. Tiene que ver con la humildad, el perdón y la mansedumbre. También la formación del carácter  está vinculado al fruto del Espíritu, no a los dones del Espíritu. Debemos diferenciar entre frutos y dones. Los frutos son cualidades, los dones capacidades.

2ª.- LA REPRODUCCIÓN DEL DISCÍPULO

El discipulador enseña a su alumno a que sepa reproducirse, le enseña a cumplir la Gran Comisión. El discipulado implica vidas cambiadas y vidas fructíferas, con frutos permanentes de reproducción. La evidencia de la madurez espiritual está en la capacidad en podernos reproducir. Un discípulo maduro debe enseñar a otros creyentes como vivir una vida agradable a Dios y debe equiparlos para adiestrar a otros, para que éstos, a su vez, enseñen a otros. Es una cadena reproductiva, una transmisión de vida a vida, de ejemplo a ejemplo. A continuación se tratan detalladamente cada uno de ambos propósitos.

EL CARÁCTER

Dios demanda que seamos discípulos de Cristo antes de que pueda usarnos para hacer su obra. La evidencia irrefutable para discernir a un verdadero discípulo… es la presencia de un carácter como el de Cristo. Si el carácter de Cristo está ausente, su “yo” no ha muerto y usted no es apto para reproducir. Es difícil aceptar que nuestro carácter es más importante que nuestras habilidades. De hecho, no sucede así en la sociedad.  No obstante, para Dios lo prioritario y lo más importante es tratar con nuestro carácter.

Dios no necesita personas de gran ingenio o de grandes habilidades. Necesita personas que se entreguen a Él para ser transformadas a la imagen de su Hijo, nuestro modelo. No podemos colocar nuestro activismo y nuestros talentos por encima de la integridad personal. Sólo después de ser semejantes a Cristo, podremos hacer bien el trabajo de Cristo.

El carácter cristiano se forja mediante  la intervención del Espíritu Santo de Dios, que nos da de su gracia. Pero para ello es necesario, no sólo nuestro consentimiento, sino también ejercitar nuestra voluntad. Lo que Dios haga en mí va depender de mi sometimiento a su Señorío (o soberanía). Dios va a obrar hasta donde tu les deje llegar. Esto se logra mediante la obediencia y muerte a nuestro “yo”. Esta son dos verdades complementarias, dos caras de la misma moneda. El llamado de Cristo apela a nuestra obediencia. Y Cristo, por su Espíritu, nos ayuda a morir a nuestro “yo”, para que Él pueda comenzar a forjar su carácter en nosotros. Tal y como dijo Juan el Bautista, “Es necesario que Él crezca, pero que yo mengüe”(Juan 3:30)

 OBEDIENCIA

La obediencia debe de ser la primera característica de un discípulo. Dice Mateo  9:9 “… y le dijo: Sígueme. Y se levantó y le siguió” ¡Sígueme! ha sido siempre una orden; nunca una invitación. Jesús nunca le rogó a nadie que le siguiera. El nunca rebajó sus normas. Los primeros seguidores de Cristo se convirtieron en discípulos cuando ellos le obedecieron, cuando  “… dejando al instante la barca y a su padre, le siguieron”(Mateo 4:22)” . “Ninguna persona recibió alabanzas por obedecer el mandamiento de Cristo a seguirle y ser su discípulo. Y el Señor enseña que después que hagamos todo lo que el nos manda:“…Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos.” (Lc. 17:10)”. Jesús ordenó a cada persona  renunciar a sus objetivos personales,  abandonar sus pecados y  obedecerle completamente. El discipulado no es posible si no hay obediencia , asi lo dice Lucas 6:46 “¿Por qué me llamáis Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo? Nuestra salvación se debe a la gracia de Dios y se fundamenta en ella. La gracia de Dios es la fuente. Nuestra fe es el instrumento. Pero nuestra obediencia es a la vez, la respuesta

humana obligatoria y la evidencia innegable de la salvación. La obediencia es la prueba de nuestra fe. Por esto Santiago dice que “… la fe sin obras es muerta” (Santiago 2:20 ” Quizá el error fundamental de muchos cristianos consista en que separan el hecho de recibir la salvación del hecho de convertirse en discípulos, … asumiendo que es posible ser salvo sin la obligación personal con las demandas más radicales de Jesús, como la de tomar la cruz y seguirle. Nadie que entienda el propósito de la salvación, se atrevería a especular sobre si una persona puede ser salva sin aceptar el señorío de Cristo. Él no puede ser el Señor de mi vida si yo soy el señor de mi vida. Jesús, o es Señor y Salvador al mismo tiempo, o no es ninguna de las dos cosas. No puede ser Salvador sin ser Señor. Para ser salvo debemos someternos a su señorio, y el término Señor procede del griego KYRIOS que indica soberano, supremo, dueño de un reino.

Ahora bien, en muchas áreas de la sociedad actual, el motivo de la obediencia es el miedo o el interés. Pero en la vida cristiana la motivación ha de ser el amor a Dios. Nuestra obediencia es la única respuesta aceptable al inefable amor de Dios manifestado en el sacrificio de la cruz. La obediencia a la que Dios nos llama es una obediencia en sumisión.

Sumisión es mucho más que obediencia. Es una actitud interior de confianza en un Dios soberano, amante y omnisciente. Sólo desde la sumisión es posible la obediencia que Dios nos reclama.

MUERTE A NUESTRO “YO”

El mandamiento de Cristo de “sígueme” es una orden a participar en su muerte para experimentar una nueva vida. Es imprescindible para ello crucificar nuestro “ego”. Un discípulo sigue a su Maestro aún hasta la cruz. En el discipulado, “es básica la necesidad de morir a uno mismo, para que Cristo tenga el gobierno indisputable en el corazón. Dice Lucas 9:23-24: “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá, y todo el que pierda su vida por causa de mí, este la salvará”. Jesús redujo a dos las opciones de sus oyentes. Si la respuesta del hombre es la incredulidad o la desobediencia, sigue muerto espiritualmente, siendo enemigo de Cristo. Si responde en fe y obedece, y se convierte en discípulo, muere a sí mismo y reproduce. Cristo es el Señor de su vida. Jesús es claro: para compartir su gloria, primeramente hay que compartir su muerte. La obediencia al mandamiento de Cristo “¡sígueme!” lleva a la muerte de uno mismo”. No puedo convertirme en un discípulo sin morir a mí mismo e identificarme con Cristo que murió por mis pecados. El cristianismo sin la muerte a nosotros mismos es meramente una abstracción filosófica, es un cristianismo sin Cristo”. La evidencia de que hemos muerto a nuestro “yo” es nuestro carácter transformado.

Si no hemos muerto a nosotros mismos, pondremos nuestra confianza en nuestras acciones y habilidades, y caeremos en el activismo, en la autojustificación y en el orgullo, lo cual será un impedimento para nuestra madurez cristiana. Por el contrario, una persona que ha muerto a sí misma se enfoca en Dios; procura, ante todo, ser en carácter semejante a Cristo. Pablo fue un ejemplo en esto.El mismo apóstol Pablo tuvo que morir a sí mismo para que fuese Cristo el que viviese en él. Gálatas 2:20;“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí…” No hay discipulado sin reproducción y no hay reproducción sin muerte. Para dar vida debemos tener vida, porque nadie puede dar lo que no tiene. Así que cuando vivimos a Jesús somos “cartas escritas, no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo” 2 Corintios 3:3.

Bibliografía utilizada

  • 1º “Id y haced discípulos”. Keith Phillips. Ed. Vida. 1982. Abreviadamente, [K.Ph.]. troducción (páginas 5 a 7) a cargo de Robert. E. Coleman.
  • 2º “La paternidad espiritual”. Mario Fumero. Ed. Unilit. 1996. Abreviadamente [M.F.].
  • 3º “Ministerio discipular transformador”. Luis Aranguren – Fabián D. Ruiz. Ed. Life Way International 2002. Abreviadamente [L.A.].
  • 4º “Los fundamentos de la vida cristiana”. Bob Gordon – David Fardouly. Ed. Carisma 1994  Abreviadamente [B.G.].
  • 5º “El Cayado del Pastor”. Ralph Mahoney y varios autores. World MAP.
  • 6º “Diccionario expositivo de palabras del Nuevo Testamento”. W. E. Vine.
  • 7º Las citas bíblicas corresponden a la versión Reina-Valera (1960)

 

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Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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15 Responses to LOS DOS GRANDES PROPÓSITOS DEL DISCIPULADO

    • Avatar de Ricardo Ricardo dice:

      SI ES IMPORTANTE NACER DE NUEVO Y DESPUÉS IR BUSCANDO LA PERFECCIÓN CON LA AYUDA DE DIOS Y EL ESPÍRITU SANTO AQUÍ HAY UNA CONTRADICCIÓN SI NO NACE DE NUEVO ESTA MUERTO Y NO PODRIA PERSEVERAR
      PARA MI LO QUE EL ESCRITOR QUISO RESALTAR QUE SI CONOCES A CRISTO Y TE QUEDAS SENTADO TE SALVAS PERO NO HAS GANADO A OTRO PARA CRISTO

  1. ¡UN GRAVÍSIMO ERROR AL PRINCIPIO DE ESTE ARTÍCULO QUE PUEDE LLEVAR A UNA GRAVE CONFUSIÓN TANTO A LOS VERDADEROS CRISTIANOS COMO A LOS NO CREYENTES QUE ESTÁN BUSCANDO PALABRAS QUE LOS EDIFIQUEN!

    Donde dice…:En la vida de la Iglesia lo más importante no es nacer de nuevo, sino perseverar hasta el fin y para ello es vital el crecer sanamente en la doctrina de los Apóstoles, debe decir EN LA VIDA DE LA IGLESIA ¡ LO MÁS IMPORTANTE ES NACER DE NUEVO Y PERSEVERAR HASTA EL FIN,,,,!
    ¿ PARA QUÉ NEGAR ALGO EN POS DE OTRA COSA? EL NACIMIENTO EN CRISTO VA DE LA MANO CON LA PERSEVERANCIA HASTA EL FIN EN EL CAMINO RECTO JUNTO A JESUCRISTO.
    ¡¡¡¡¡LAS DOS COSAS SON FUNDAMENTALES Y NO PUEDEN ESTAR SEPARADAS!!!!!!
    Entiendo que si hablamos de IGLESIA, entonces HABLAMOS DE VERDADERA IGLESIA DE CRISTO, Y LA VERDADERA IGLESIA DE CRISTO ES ¡¡¡¡¡NACIDA DE NUEVO EN CRISTO!!!!

    Pero, SI NOS DECIMOS VERDADEROS CRISTIANOS, tenemos que pensar que NO TODOS LOS QUE LEEN ESTOS COMENTARIOS SON VERDADEROS CRISTIANOS Y DICHA FRASE LOS PUEDE LLEVAR A UNA TERRIBLE CONFUSIÓN,

    NO ENTIENDO CÓMO UN ARTÍCULO QUE HABLA SOBRE EL VERDADERO DISCIPULADO DE CRISTO PUEDE COMENZAR DE ESA FORMA. ¡ NO HACE FALTA NEGAR!

    JESUCRISTO DICE; «De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.: Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije: OS ES NECESARIO NACER DE NUEVO ( Juan 3:5-7)

  2. Avatar de juan carlos juan carlos dice:

    Bien dicho. Amen

  3. Avatar de Varòn Varòn dice:

    El nuevo nacimiento implica negarse a si mismo y viceversa. Ambas son incluyentes no excluyentes.
    Es el mismo sentir q hubo en Jesús…» no estimo el ser igual a Dios como cosa a q aferrarse…» Èl fue ell primero en negarse a si mismo x obediencia al Padre y para ser Su instrumento debo seguir el modelo de Jesús.

    • Avatar de alberto ocampo alberto ocampo dice:

      Varón buen día le aclaro que el nuevo nacimiento se da por la gracia salvadora de Dios y la negación a uno mismo es el proceso mas complicado que encuentra el seguidor de Cristo Dtb!!!!!!

  4. Avatar de rosa silva rosa silva dice:

    Pienso que no es lo mas importante no esta bien , pero devemos entenderlo que como buen soldado devemos luchar hasta el final bendiciones ellos son de gran apoyo a my grupo gracias por tomar su tiempo precioso en poner esta ayuda bendiciones a todos los amo

  5. Avatar de Carlos Carlos dice:

    y que es la apostasía? digo como dice el gran comico Eugenio Derbez que alguien me explique por que no entiendo que es la postasía… Saludos ….

    • Respuesta: La apostasía, de la palabra griega apostasía, significa «un desafío de un sistema establecido o autoridad; una rebelión; un abandono o abuso de fe». En el mundo del 1º siglo, la apostasía era un término técnico para la revuelta política o deserción. Y al igual que en el primer siglo, la apostasía amenaza el cuerpo de Cristo hoy.

      La Biblia advierte acerca de personas como Arrio (c. 250-336 D.C.), un sacerdote cristiano de Alejandría, Egipto, que fue entrenado en Antioquía a comienzos del cuarto siglo. Acerca de 318 D.C., Arrio acusó a Alejandro obispo de Alejandría de suscribirse al Sabelianismo, una falsa enseñanza que afirmó que el Padre, Hijo y Espíritu Santo eran simplemente roles o modos asumidos por Dios en varias ocasiones. Arrio determinó hacer hincapié en la unicidad de Dios; sin embargo, fue demasiado lejos en su enseñanza de la naturaleza de Dios. Arrio negó la Trinidad y presentó lo que pareció ser en la superficie una diferencia insignificante entre el Padre y el Hijo.

      Arrio argumentó que Jesús no era homoousios (de la misma esencia) como el Padre, pero era homoiousios (de esencia similar). Solamente una letra griega – la iota (i) – separó los dos. Arrio describió su posición de esta manera: «El Padre existió antes que el Hijo. Hubo un tiempo cuando el Hijo no existía. Por lo tanto, el Hijo fue creado por el Padre. Por lo tanto, aunque el Hijo era el más alto de todas las criaturas, no era de la esencia de Dios.»

      Arrio fue muy astuto e hizo lo mejor para llevar a la gente a su lado, incluso yendo tan lejos como para componer una canción que enseñó su teología, la cual él trató de enseñar a todos los que le escucharían. Su naturaleza encantadora, su posición reverenciada como un predicador y como quien vivía en la negación de sí mismo, contribuyeron también a su causa.

      Es crítico que todos los cristianos entiendan dos cosas importantes: (1) Cómo reconocer la apostasía y maestros apóstatas; y (2) por qué la enseñanza apóstata es tan letal.

      Las Formas de la Apostasía

      Para identificar y combatir completamente la apostasía, es importante que los cristianos entiendan sus diversas formas y los rasgos que caracterizan sus doctrinas y maestros. En cuanto a las formas de la apostasía, hay dos tipos principales: (1) alejándose de las doctrinas claves y verdaderas de la Biblia a las enseñanzas heréticas que proclaman ser la doctrina cristiana «real»; y (2) una renuncia completa a la fe cristiana, que resulta en un abandono completo de Cristo.

      Arrio representa la primera forma de apostasía — una negación de verdades cristianas fundamentales (como por ejemplo, la divinidad de Cristo) que comienza un descenso hacia una desviación completa de la fe, que es la segunda forma de apostasía. La segunda forma casi siempre comienza con la primera. Una creencia herética se convierte en una enseñanza herética que se divide y crece hasta contaminar todos los aspectos de la fe de una persona, y entonces se logra la meta de Satanás, que es un total alejamiento del Cristianismo.

      Un ejemplo reciente de este proceso es un estudio de 2010 realizado por el prominente ateo Daniel Dennett y Linda LaScola llamado «Predicadores Que No Son Creyentes.» El trabajo de Dennett y LaScola relata la historia de cinco diferentes predicadores que con el tiempo fueron presentados con y aceptaron enseñanzas heréticas sobre el Cristianismo y ahora se han alejado totalmente de la fe y son o panteístas o ateos clandestinos. Una de las verdades más inquietantes destacadas en el estudio es que estos predicadores mantienen su posición como pastores de iglesias cristianas con sus congregaciones inconscientes del verdadero estado espiritual de su líder.

      Se advirtió sobre los peligros de la apostasía en el libro de Judas, que sirve como un manual para entender las características de los apóstatas como los narrados en el estudio de Dennett y LaScola. Las palabras de Judas son tan relevantes para nosotros hoy como lo fueron cuando Judas las escribió en el primer siglo, así es importante leer y entenderlas cuidadosamente.

      Las Características de la Apostasía y de los Apóstatas

      Judas era el hermanastro de Jesús y un líder en la iglesia primitiva. En su carta del Nuevo Testamento, él describe cómo reconocer la apostasía e insta encarecidamente a ésos en el cuerpo de Cristo a contender ardientemente por la fe (vs. 3). La palabra griega traducida «contendáis ardientemente» es un verbo compuesto del cual obtenemos la palabra «agonizar». Significa que la lucha será continua. En otras palabras, Judas nos está diciendo que va a haber una lucha constante contra falsas enseñanzas y que los cristianos deben tomarlo tan en serio que «agonizamos» sobre la lucha en que estamos inmersos. Por otra parte, Judas aclara que todo cristiano está llamado a esta lucha, no sólo los líderes del cuerpo local, así que es fundamental que todos los creyentes afilen sus habilidades de discernimiento para que puedan reconocer y prevenir la apostasía en medio de ellos.

      Después de instar a sus lectores a contender ardientemente por la fe, luego Judas destaca la razón: «Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo» (vs. 4). En este versículo, Judas proporciona a los cristianos tres características de la apostasía y de los maestros apóstatas.

      En primer lugar, Judas dice que la apostasía puede ser sutil. Judas utiliza la frase «han entrado encubiertamente» (que no aparece en ningún otro libro de la Biblia) para describir la entrada de los apóstatas en la iglesia. En el griego extra-bíblico, el término describe la astucia de un abogado que, a través de una argumentación inteligente, se infiltra en las mentes de los funcionarios del Tribunal y corrompe su pensamiento. La palabra significa literalmente «entrar de lado; entrar furtivamente; difícil de detectar». En otras palabras, Judas dice que es raro que la apostasía comience de una manera abierta y fácilmente detectable. En cambio, se parece mucho a la predicación de Arrio en la cual solamente una sola letra distingue su doctrina de la verdadera enseñanza de la fe cristiana.

      Describiendo este aspecto de la apostasía y su peligro subyacente, A. W. Tozer escribió: “Tan hábil es el error en imitar la verdad, que los dos son constantemente confundidos uno por otro. Se necesita gran discernimiento en estos días para saber cuál de los hermanos es Caín y cuál es Abel.» El apóstol Paul también habla del comportamiento exterior agradable de los apóstatas y sus enseñanzas: “Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz” (2 Corintios 11:13-14). En otras palabras, los apóstatas no parecerán malos en el exterior ni dirán palabras dramáticas de herejía al comienzo de su enseñanza. En lugar de negar la verdad absolutamente, los apóstatas la torcerán para caber en su propia agenda, pero, como ha observado el Pastor R. C. Lensky, «Las peores formas de iniquidad consisten en las perversiones de la verdad».

      En segundo lugar, Judas describe a los apóstatas como «impíos» y aquellos que usan la gracia de Dios como una licencia para cometer actos injustos. Comenzando con «impíos», Judas enumera dieciocho rasgos poco favorecedores de los apóstatas para que sus lectores puedan identificarlos más fácilmente. Judas dice que los apóstatas son impíos (vs. 4), moralmente pervertidos (vs. 4), niegan a Cristo (vs. 4), mancillan la carne (vs. 8), son rebeldes (vs. 8), gente que blasfema a los ángeles (vs. 8), son ignorantes de Dios (vs. 8), proclaman visiones falsas (vs. 10), autodestructivos (vs. 10), murmuradores (vs. 16), criticones (vs. 16), andan según sus propios deseos (vs. 16), personas que usan palabras arrogantes y adulaciones falsas (vs. 16), burladores de Dios (vs. 18), los que causan divisiones (vs. 19), sensuales (vs. 19) y finalmente (y no es de extrañar), carentes del Espíritu (vs. 19).

      En tercer lugar, Judas dice que los apóstatas «niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo» (Vs. 4) ¿Cómo hacen esto los apóstatas? Pablo nos dice en su carta a Tito: “Todas las cosas son puras para los puros, mas para los corrompidos e incrédulos nada les es puro; pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas. Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra.” (Tito 1:15-16). A través de su comportamiento injusto, los apóstatas muestran a su verdadero ser. A diferencia de un apóstata, un verdadero creyente es alguien que ha sido liberado del pecado a la justicia en Cristo. “¿Perseveraremos en el pecado para que la gracia abunde? En ninguna manera. Porque los que hemos muerto al pecado, ¿cómo viviremos aún en él?» (Romanos 6:1-2)

      Pero la falsa enseñanza de los apóstatas muestra también su verdadera naturaleza. Pedro dice, «Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina.» (2 Pedro 2:1). Los verdaderos creyentes han sido liberados de la oscuridad espiritual a la luz (Efesios 5:8) y por lo tanto no negarán las verdades fundamentales de la Escritura como lo hizo Arrio con la divinidad de Jesús.

      Finalmente, el signo de un apóstata es que eventualmente decae y se aparta de la verdad de la Palabra de Dios y Su justicia. El apóstol Juan indica que esto es una marca de un creyente falso: «Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros» (1 Juan 2:19).

      Ideas Tienen Consecuencias

      Dios toma en serio la apostasía y la falsa enseñanza. Cada libro del Nuevo Testamento excepto Filemón contiene advertencias acerca de la falsa enseñanza. ¿Por qué es esto? Simplemente porque las ideas tienen consecuencias. Pensar bien y su fruto produce virtud, mientras que pensar mal y su acción acompañante resulta en penalidades no deseadas. Por ejemplo, los campos de exterminio camboyano de los años setenta fueron el producto de la cosmovisión nihilista de Jean Paul Sartre y su enseñanza. El líder de los Jemeres Rojos Pol Pot vivió la filosofía de Sartre hacia el pueblo de una manera clara y aterradora, que fue articulada de esta manera: «Protegerte no es ningún beneficio. Destruirte no es ninguna pérdida.»

      Debe recordarse que Satanás no vino a la primera pareja en el Jardín con un armamento externo o arma sobrenatural, pero en cambio llegó a ellos con una idea. Y fue esa idea que les condenó a ellos y al resto de la humanidad, con el único remedio siendo la muerte sacrificial del Hijo de Dios.

      La gran tragedia es que, si a sabiendas o sin saberlo, el maestro apóstata condena a sus incautos seguidores. Uno de los versos más temibles en todas las Escrituras proviene de los labios de Jesús. Hablando a Sus discípulos acerca de los líderes religiosos de su época, dijo, «Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo.» (Mateo 15:14). Jesús afirma que no son sólo los falsos maestros que van a la destrucción, pero sus discípulos les siguen también. El filósofo cristiano Soren Kierkegaard lo expresó de esta manera: «Porque nunca se ha sabido fallar que un necio, cuando se va por un mal camino, lleva a varios otros con él».

      Conclusión

      En 325 D.C., el Concilio de Nicea se convocó principalmente para retomar el tema de Arrio y su enseñanza. Mucho a la consternación de Arrio, el resultado fue su excomunión y una declaración hecha en el credo Niceno que afirma la divinidad de Cristo: «Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible e invisible. Creo en un Solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho.”

      Arrio pudo haber muerto hace siglos, pero sus hijos espirituales están todavía con nosotros hasta este día en la forma de sectas como los Testigos de Jehová y otros que niegan la verdadera esencia y persona de Cristo. Lamentablemente, hasta que Cristo regrese y cada enemigo espiritual haya sido removido, la cizaña como estos estarán presentes entre el trigo (Mateo 13:24-30). De hecho, la Escritura dice que la apostasía va a empeorar cuando se acerca el retorno de Cristo. En aquel momento [los últimos días] “Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán.» (Mateo 24:10). Pablo les dijo a los Tesalonicenses que una gran apostasía precedería la segunda venida de Cristo (2 Tesalonicenses 2:3) y que el fin de los tiempos se caracterizaría por tribulación y charlatanes religiosos huecos: «en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres… que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.»(2 Timoteo 3:1-2,5).

      Esto siendo verdad, es crítico, ahora más que nunca, que cada creyente ora por discernimiento, combata la apostasía y contienda ardientemente por la fe que ha sido entregada una vez por todas a los Santos.

  6. Avatar de Patricio Montoya Patricio Montoya dice:

    Gracias por sus enseñanzas van muy de la mano con las escrituras. Dios los bendiga.

  7. Avatar de FRANCISCO JAEN PEÑA FRANCISCO JAEN PEÑA dice:

    ESTE ESTUDIO HA SIDO DE GRAN BENDICION PARA MI VIDA.DIOS LE BENDIGA.FELICITACIONES.

  8. Avatar de Maricela Jorge Corniel. Maricela Jorge Corniel. dice:

    Dios lb gracias por esta instrucción, me fue de gran ayuda.

  9. Avatar de Miguel Lisandro Gaitán Jurado Miguel Lisandro Gaitán Jurado dice:

    No puedes permanecer sirviendo si primero no naces de nuevo. El hacer la obra de Dios sin el nuevo nacimiento es religión, un esfuerzo del hombre por querer agradar a Dios, como que el perseverar es más importante que lo importante , ser parte del Reino de Dios y esto se logra únicamente por el Espíritu y la palabra y esto no es obra humana

  10. Avatar de Julieta Julieta dice:

    Me interesa saber mas de la difremcia entre discipulado y estudio biblico ,si es que existe ,gracias

  11. Avatar de JUAN JOSE PICHETTO JUAN JOSE PICHETTO dice:

    ES ASI PORQUE SIN SANTIDAD NADIE VERA A DIOS AMEN

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