EL DIVORCIO.. LA PERSPECTIVA BÍBLICA. IV PARTE

DIVORSIO 2Por Enrique Zapata
ENSEÑANZA EPISTOLAR
El primer texto que vamos a considerar es 1 Corintios 7.10-16. Es muy importante comenzar en este texto porque es el único pasaje de las epístolas que fue escrito específicamente para hablar sobre la cuestión del divorcio.
El primer punto digno de observación es la diferencia entre los versículos 10-11 y 12-16. Se dice que la diferencia está en que los primeros son inspirados porque los mandó el Señor y que los segundos no lo son porque expresan la opinión de Pablo, de modo que se puede opinar que aquí Pablo se equivocó. Pero esa forma de interpretar las Escrituras (aunque es muy conveniente si deseamos escoger y rechazar las partes de la Biblia que nos gustan personalmente) no es muy honesta.
Si se estudian las Escrituras con un poco más de honestidad y diligencia, se encuentra lo siguiente: Generalmente, cuando un autor dice que el Señor dice o manda algo, se refiere a verdades que el Señor dijo o mandó directamente en persona. En cambio, a través de todas las Escrituras, cuando el mensaje inspirado ha venido a través de una persona, lo más común es que hable como si fuera suyo. Vemos esto en el vr. 25 del mismo capítulo, donde Pablo dice nuevamente que no tiene “mandamiento del Señor; más doy mi parecer, como quien ha alcanzado misericordia del Señor para ser fiel”. Pablo considera que aquello que comparte como su opinión merece ser tomado como palabra fiel. Más aun, casi todas las epístolas están presentadas de esta misma forma por los apóstoles: “Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo… a la iglesia de….”. O “Pedro,… a los expatriados que están en….”.
¿Quién estaba escribiendo? ¿Pablo? ¿Pedro? Sí, bajo la inspiración de Dios (2 Pe. 1.20-21). Jesús mismo usa esta forma en diferentes oportunidades, cuando hace referencia a alguna verdad que Dios reveló a través de uno de sus instrumentos, y no en forma directa Por ejemplo, dice que “por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió….” (Mt. 19.8). ¿Acaso Jesús está diciendo que lo dijo Moisés y no Dios? Nosotros sabemos muy bien que Moisés fue el medio a través del cual habló Dios.
Entonces, volviendo a 1 Corintios 7.10-16, encontramos lo siguiente: Los versículos 10-11 se refieren a una verdad sobre la cual Jesús dio un mandamiento en forma directa, pero los versículos 12-16 tratan de un tema del cual Jesús no habló, y del cual entonces habla Pablo. Fijémonos en lo que enseña:
1. “Pero a los que están unidos en matrimonio, mando, no yo, sino el Señor: que la mujer no se separe del marido; y si se separa, quédese sin casar, o reconcíliese con su marido; y que el marido no abandone a su mujer”. En el contexto de los versículos 10-11 está hablando a parejas en que los dos son cristianos. En este caso, el Señor ha mandado directamente. ¿Cuáles son las verdades que se aplican a las parejas cristianas? Primero, que no se deben separar. Eso es lo correcto y debido. Las parejas cristianas tienen el poder como para resolver sus problemas en la gracia de Dios, de modo que no debe haber necesidad de separación. Pero, de todas maneras, otorga esa posibilidad cuando, por alguna razón, alguien no está queriendo o pudiendo vivir según esta norma. En esos casos, Pablo dice que, si se separa, no se debe volver a casar. No ordena que la pareja cristiana se separe, pero sí contempla la realidad de que va a ocurrir en algunos casos. Observe que no prohíbe la separación, sino que la reglamenta. Segundo, dice: “si se separa, quédese sin casar o reconcíliese con su marido”. En este versículo, encontramos que el creyente que se separa de otro creyente no está en libertad de volver a casarse con otro. La persona tiene dos opciones: Permanecer sin casarse o reconciliarse.
Este pasaje se refiere a dos personas que son creyentes y que, aparentemente, no tienen causantes como el adulterio, para divorciarse. (En Mt. 19 estudiaremos las excepciones posibles). Una pareja donde los dos son creyentes, puede resolver problemas de carácter, de hábitos, de “incompatibilidad”, con la ayuda del Señor (muchas veces el Señor usa un pastor, un libro, un profesional cristiano como instrumentos), si ambos están dispuestos a buscar ayuda. Debido a que, como creyentes, es posible que resuelvan cualquier problema, Dios no les da otra salida. Necesitan arreglar sus problemas o quedarse sin casar. Pero como no es fácil vivir sin pareja, la situación debe llevar a la persona a ver su necesidad de cambiar. Pastoralmente, creo que cuando se ve a un miembro de la pareja que no está dispuesto a cambiar, y sus comportamientos o actitudes son pecaminosos, se hace necesario seguir los pasos de Mateo 18.15-18. Si no hay ninguna indicación de arrepentimiento, en ciertos casos se puede llegar a dudar de que esta persona sea nacida de Dios.
El adulterio tiene solución cuando la persona que lo cometió se arrepiente y se aparta, porque su cónyuge puede perdonarle con la gracia de Cristo. Pero cuando no hay arrepentimiento y se han seguido los pasos de Mateo 18.15-18, la pareja se ha disuelto de hecho.
Es importante para nosotros observar que la palabra “reconciliarse”, en griego, implica la acción de resolver las dificultades o diferencias que han causado el problema Muchas personas empujan a las parejas que se han separado a volver a vivir juntas, llamándole a eso “reconciliación”. Pero, al no haber resuelto los problemas, el resultado es que, generalmente, al poco tiempo, se vuelven a pelear. Nuestro gran desafío, como consejeros, es ayudar a las personas a encarar los problemas y cambiar, para que puedan vivir juntas en una forma satisfactoria. No hay ninguna virtud en que vivan debajo del mismo techo, si día y noche se la pasan peleando y destruyéndose uno al otro. Tenemos que ayudarlos a reconciliarse (cambiar) bíblicamente.
2. En los versículos 12-16, el apóstol Pablo encara otro problema: El de una pareja “mixta”, donde uno es creyente y el otro no. Cuando Jesús estuvo en la tierra no habló de este problema, de modo que Pablo tuvo que hacerlo. Cuando el evangelio se extendió en culturas paganas, frecuentemente se presentó el problema de que un miembro de la pareja se convirtiera y el otro no. ¿Cuál es la enseñanza que los cristianos deben tener en cuenta?
a. Si el no creyente consiente (“siente placer”, según el griego), el creyente no debe abandonar al no creyente. Debe vivir de tal forma que su conducta buena, casta, amorosa gane al no creyente (1 Pe. 3).
b. “Pero… (v.15) si el incrédulo se separa, sepárese”. Si el incrédulo quiere separarse, el creyente debe separarse. Aquí hay un concepto en el cual es muy importante entender el vocabulario usado. La palabra aquí, en griego, es chorizo, que significa separación por divorcio total (vincular). El concepto católico de la separación como un estado intermedio, distinto del divorcio, era desconocido en la antigüedad. En aquellos tiempos, la separación se hacía por divorcio (total). No había separación sin divorcio. Tenemos que interpretar el pasaje a la luz del uso de la palabra en la época neo testamentaria y no según nuestros conceptos modernos. Literal-mente, la frase dice: “Si el incrédulo desea separarse (el significado de la palabra en griego es: separarse por divorcio total) déjelo”. La idea es que, si el incrédulo ha decidido divorciarse, el creyente no debe tratar de impedirlo.
Si hoy en día Pablo escribiera este versículo en castellano moderno, probablemente diría algo así: “Si el incrédulo se quiere divorciar, divórciese, firme los papeles”. La expresión “sepárese”, en el griego, está en el imperativo permisivo, que implica que el creyente debe separarse. Es una orden. En otras palabras, es un caso en que se exige el divorcio.
En el versículo 15, encontramos más evidencia importante sobre este concepto. Pablo dice que, en el caso de que el no creyente se separe, el hermano o la hermana no están sujetos a servidumbre. Hoy hay mucha controversia sobre lo que significa esta expresión, mayormente porque la vemos a través de nuestros ojos modernos. Pero miremos el sentido de las palabras en esa época. “Bajo servidumbre” y “no está… bajo servidumbre” eran términos legales que se empleaban en el comercio de esclavos. Cuando un amo compraba un esclavo, el esclavo quedaba sujeto al yugo de servicio ininterrumpido hacia el dueño. Si un esclavo se escapaba, el amo podía hacerlo arrestar y traer de vuelta, pero si se declaraba legalmente que “no estaba bajo servidumbre” el que había sido su amo hasta entonces, no tenía ya derecho alguno sobre él. La liberación del esclavo consistía en un “certificado de entrega” o “contrato de renuncia”. Este justamente es el efecto que tenía la carta de divorcio en el caso del matrimonio mencionado en 1 Corintios 7.15.
“No está bajo servidumbre”: Expresión fuerte que indica que el cristianismo no ha convertido al matrimonio en un estado de esclavitud para los creyentes. Claramente, el significado es que la deserción voluntaria por el cónyuge incrédulo deja libre al otro. Tales casos no están contemplados en las palabras de Cristo en Mateo 5.32 y 19.9, las cuales eran una instrucción dada especialmente para Israel, como pueblo de Dios, en primer lugar y luego para la Iglesia de Cristo.”
El Dr. Jay Adams dice: « (En el vr. 15) el estado en que se encuentra el creyente después de tal divorcio, se define así: Bajo estas circunstancias el hermano o la hermana no está atado».
Todos los lazos del matrimonio han sido quitados. Está completamente eximido de toda obligación matrimonial y es una persona totalmente libre. Tampoco tiene ninguna obligación a reconciliarse en matrimonio. Pablo expresa esta idea más adelante en el versículo 27b, cuando habla de estar libre de mujer. La palabra libre es luo (en griego), soltar, desatar, liberar, que en el versículo 27 está contrapuesta a deo, atar, ligar (usada para decir que está ligado a su esposa). La palabra deo vuelve a aparecer en el vr. 39 con el mismo significado. Sin embargo, en el versículo 15, el término empleado, en lugar de ligado, es sujeto a servidumbre, del griego douloo, un término todavía más fuerte que significa esclavizar. La idea es que, cuando los lazos del matrimonio se han roto, el creyente está liberado de sus obligaciones matrimoniales hacia el no creyente, y de la carga de tratar de mantener un matrimonio sobre el cual el no creyente no tiene pretensión alguna. Está liberado de esa esclavitud.” Por lo tanto, está implícito que la persona divorciada está libre de las responsabilidades legales y espirituales. Como resultado, también está libre para volver a casarse mientras que esta vez los dos sean del Señor. No es un adúltero vuelto a casar, porque está libre delante de Dios, y aún podríamos decir en obediencia a Dios, ya que Él mandó que uno se separe (divorcie) si el incrédulo desea irse.
Lo básico que Dios señala aquí por lo cual el creyente debe “firmar los papeles” es: «Sino que a paz nos llamó Dios. Porque ¿qué sabes tú, oh mujer, si quizá harás salvo a tu marido? ¿O qué sabes tú, oh marido, si quizá harás salva a tu mujer?». Note dos razones: Primero, “que a paz nos ha llamado Dios”. En otras palabras, Dios desea que el creyente viva en paz. Si es imposible en su hogar, por la convivencia con el incrédulo (por culpa del incrédulo, si el creyente realmente está viviendo como Dios desea), la partida del mismo resulta en la posibilidad de que el creyente tenga la paz a la cual lo llama Dios. Segundo, siendo que no sabemos si el incrédulo va a conocer al Señor o no, no debemos basar nuestra esperanza en eso. Lamentablemente, muchos cristianos quieren prometerles a otros lo que Dios nunca ha prometido. Dios no le da al creyente la seguridad de que su cónyuge se va a convertir. Cuando algunos cristianos toman las palabras de Pablo al carcelero de Filipo, “Tú y tu casa serán salvos”, están usando una promesa hecha a un hombre particular, que en ningún lado es repetida como una promesa a todas las personas. Este mismo Pablo, en 1 Corintios 7, enfatiza que no sabemos si el cónyuge se va a salvar, por lo cual no debemos frenar la separación si el cónyuge lo desea. ¡Qué diferentes son muchos de nuestros conceptos a los de la Biblia! ¡Qué error es decirles a los creyentes que no deben cooperar en la separación porque “hay que tener fe en la promesa de Dios de que Él va a salvar a toda la familia”! Ocurre en algunos casos y no en otros. No es que alentemos la separación sino que reconocemos lo que Dios enseña aquí.
Hace poco tiempo vino a mi oficina una señora que se ha estado resistiendo a otorgar la separación que su esposo desea. Ha intentado detener eso a toda costa. Pero ¿cuál ha sido el resultado? Sólo ha conseguido que el esposo se vuelva más agresivo; está maltratando a los niños y a ella misma. Después de haberle leído y explicado 1 Pedro 3.1-5, que habla de cómo tratar al esposo incrédulo, tratando de ganar al esposo por el lado bueno, también tuve que decirle que, si de todos modos, él sigue insistiendo en separarse, ella no debe oponerse.
-Romanos 7.1-3. Este pasaje ha sido usado para enseñar del divorcio. Sin embargo, no fue escrito con ese propósito. Pablo usa el matrimonio para ilustrar una verdad teológica, pero no escribió este pasaje para hablar del matrimonio. Es lógico que él no mencione allí las excepciones a la regla general en el matrimonio, porque únicamente crearían confusión sobre el tema que en realidad está tratando: Nuestra unión con Cristo.
Creo que la respuesta cristiana al nuevo casamiento es igual. Dios, en su amor, provee un remedio que no es lo ideal. Sin embargo, el remedio permite a la persona vivir con la ayuda que necesita (Gn. 2.18) y con la protección necesaria contra la inmoralidad (I Co. 7.2). Dios provee, en su misericordia y gracia, la posibilidad de una nueva oportunidad.
La triste necesidad del divorcio debe impulsarnos, como cristianos, a enseñar, amonestar, aconsejar y usar todos los medios posibles para ayudar a las parejas a no llegar nunca al punto de tener que divorciarse. Cada caso que enfrento me hace consciente de cuánto necesito trabajar para evitar este gran mal. El divorcio no es una cuestión fácil ni agradable, pero mientras haya pecado en el mundo, deberemos seguir enfrentando su realidad. Que Dios nos ayude a entender cada vez más su pensamiento para cada caso.

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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5 respuestas a EL DIVORCIO.. LA PERSPECTIVA BÍBLICA. IV PARTE

  1. bego dijo:

    Hola. Yo me case con el que fue mi esposo y nos divorciemos (los dos somos cristianos). Despues de la separación sali con otro hombre y cai en relaciones sexuales (ya me arrepentí y le pedí perdon al Señor). El caso es que yo tengo una pareja y mi ex otra, luego nos divorciemos. Hable con una pastora xq he de reconocer que el matrimonio fue muy duro, los dos nos hicimos mucho daño. Yo hable con ella porque tenia miedo a condenarme, pero ella me dijo que olvidara el pasado, que dejara esa carga y hiciera las cosas bien con el Señor a partir de ese momento. Y que podia estar con mi actual pareja pero haciendolo bien.

  2. Buenos días no es cierto lo que dices en cuanto al divorcio cuando es incrédulo uno y el otro no , no es verdad cuando dices que es posible casarse de nuevo estos textos se deben mirar literalmente porque son un mandato de Dios no tiene que ver con algún contexto , si bien tienes razón de decir que se podrían separar como lo indica Pablo en el vr15 nunca Pablo esta diciendo la posibilidad de volverse a casar , literalmente no lo habla la biblia, y sino lo habla la biblia es mejor no hacerlo es decir volverse a casar , si miras todo lo que dice Pablo no dice nunca literalmente hablando que se pueda casar de nuevo , no es posible, además cuantos creyentes no lo harian si esto fuera cierto inconscientemente y conscientemente, imagínate las estadísticas sino mas asi el divorcio tiene estadísticas altas , como seria si dejaras rodar esta deducción de la biblia a otros, aumentaría por favor.

  3. claudio omar silva dijo:

    buenas noche y DIOS PADRE , DIOS HIJO , DIOS ESPÍRITU SANTO Los Bendiga y Nos alumbre Varones no quisiera aserlo extenso y mucho menos confuso DIOS no es dios de confucion ¡¡¡ desde adán y eva , estudio que es una sola carne ??? DIOS si el u viese querido que el hombre y la mujer no pecaran NOS u viera echo ángeles ,,, el en SU deseo jamas y en su inmenso amor quiso que pecáramos pero savia y tenia la obligación de dejarlos solo yyy probarlos su primera prueba ,,,por que es la que cuenta la Biblia no la pasaron y no fue adulterio ,fue desobediencia ISRAEL supo , sabe muy bien como es el divorcio la iglesia católica como todas las demás religiones jamas se encargaron de enseñar el divorcio ,,claro algunos dirán DIOS lo grabo en las conciencia VARONES Y MUJERES yo en mi caso pase 8 años de mi vida privado de mi libertad cuando salí me entrego con una gran sonrisa el papel de divorciados en la mano y tenia 2 hijos de diferentes parejas YO convertido y ella asta el día de hoy incrédula , aquel dirá yyy sigue solo si yo u viera tenido el don de abstenerme de mujer seguro estaríamos apuntando con el dedo a otros Pablo no se cerro DIOS mucho menos en iso volver y dejar a todo ISRAELITA a mujeres paganas por que quería el linaje y hay mucho mas el que lee entienda

  4. Adrian dijo:

    Estoy totalmente de acuerdo con Christian. Es más, usando el mismo texto de Mateo 19:8 en el cual el Señor refirió a “Moisés os permitió..”, y en el cual está enseñando sobre el divorcio, Jesús les dice “más al principio no fue así” Y continua diciendo “…Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.Le dijeron sus discípulos: Si así es la condición del hombre con su mujer, no conviene casarse.” Ellos entendieron la implicación de lo que el Señor les decía, tanto, que llegaron a la conclusión de que sería mejor no casarse. Y si bien, como afirma el hermano, esto es algo exclusivo del pueblo de Israel, insisto en que el Señor usó la “ley del principio o de las primeras cosas” usado en teología, y que trata sobre que en cualquier enseñanza, hay que ir a la raiz. Por lo tanto, el Señor habla del principio, antes de Israel y antes de la ley.
    Por lo cual, y aunque es una desgracia el divorcio, somos conscientes de que a veces es inevitable, pero eso no da derecho a volverse a casar, ya que el Señor lo advirtió, y Pablo lo reafirmó.

    • pedro dijo:

      el adulterio es la unica causa para divorciarse segun mateo 19 donde habla sobre el divorcio DIOS siempre protejera la parsena inocente en el matrimonio y el divorcio por causa de adulterio fornicacion es la segunda oportunidad para el creyente si quisiera volverse a casar y asi a muchos no les guste pero la biblia es clara no es confusa.

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