LAS CAUSAS DE LA DELINCUENCIA, Y COMO RESOLVERLA -IV-

presos 1EL CRITERIO DE OPORTUNIDADES

Mario E. Fumero

¿Serán recuperable los que delinquen? Esta pregunta es básica para establecer un parámetro rehabilitativo, y  determinar cuáles delincuentes son recuperables. No todo los que cometen un acto ilegal lo hacen porque son enfermos, delincuentes o deseosos de hacer lo malo. Para ello tendríamos que analizar el marco histórico de las personas, porque hay causas que pueden llevar a un ser humano a cometer actos delictivos involuntarios, o sea, actual mal sin querer ser un delincuente.

Para ello pondré algunos ejemplos. Hay personas que frente a una necesidad aguda, como no tener trabajo y necesitar dinero para salvar a su hijo enfermo, comete un robo. Otros al tener hambre se roban comida, o al ser un enfermo adicto y necesitar la droga, en su desesperación roban o asaltan. Otros padecen de un problema psicológico, como la cleptomanía, y actuar mal de forma convulsiva etc. Todos los casos señalados son situaciones que pueden llevar a una persona a cometer un acto ilegal sin ser delincuente en todo el sentido de la palabra.

Cuando la miseria aumenta, y en su desesperación le ofrece un trabajo sucio a una persona, muchas veces, la misma necesidad lleva al individuo a cometer actos ilegales. Una vez que descubre una forma fácil de vivir delinquiendo, lo que al principio fue una necesidad, después se convierte en un estilo de vida, obtener dinero de forma fácil. La codicia lo arrastra a la acción ilegal. Lentamente su conciencia se cauteriza (se insensibiliza) y lo que al principio le causo culpa, ahora se vuelve placer. En este estado, la persona ha entrado de lleno al mundo de la delincuencia.

Es por ello que debemos actuar positivamente y rápidamente en los primeros delitos que cometa alguien mediante un programa de reinserción y rehabilitación. Para ello debemos clasificar al delincuente de acuerdo a varios factores: Tiempo en la delincuencia, tipo de delito y actitud frente al mismo. Si después de un proceso de oportunidades para rectificar su conducta, el infractor persiste en su actitud irregular, las medidas deben ir presionando a las personas, y por lo tanto, se le debe llevar a una situación que catalogamos de “cero tolerancia”. La conducta irregular de un individuo se debe manejar como se haría con un tornillo, o torniquete, cuanto más se resista al cambio, mas presión tenemos que hacer.

Cuando los delitos no graves, es necesario que el programa de oportunidad en acciones comunales sea supervisado y en algunos casos manejado en centro de rehabilitación, mediante el mecanismo de la modificación de conducta y la desprogramación psicológica. Cuando los delitos sobrepasen la lógica, como el secuestro, asesinato, contrabando, terrorismo, etc., las medidas a tomar deberán ser más rígidas y desarrollar un estudio a fondo de la persona, para detectar alguna psicopatía.

El Estado no puede tolerar acciones violentas, y menos de personas que son enfermos mentales. Aquí solo cabe la cadena perpetua, que sería una carga para el estado, o la pena de muerte, muy objetada en la sociedad, pero vigente en muchos países.

La estadía de los delincuentes peligrosos en los centros penales debe ser bajo una máxima seguridad. Confinados dentro de un régimen que les restringa todos los privilegios y derechos. Si los delincuentes son violadores, y cumplen su sentencia, debe notificarse al lugar en donde viva su situación, y debemos tenerlo, como decimos en lenguaje latino, con cabuya corta, estos es, bajo un estricto control.

En la actualidad los organismos de derechos humanos exigen tratar a los presos como personas que deben gozar de privilegios: tener televisión, negocios dentro de la cárcel, derechos a visitas cuando deseen, no marcarles poniéndole una ropa que lo señalen como reos, etc. Recordemos que la prisión es la forma en que la sociedad le cobra al infractor una deuda, y este debe pagarla, incluso haciendo labores productivas, pues no es lógico que los ciudadanos tengan que mantener a aquellos que le hicieron daño.

Por otro lado, debemos diferenciar entre delitos leves, delitos graves y delitos muy graves. A los dos primeros podemos aplicarle opciones de reinserción bajo condiciones determinadas, pero cuando hay reincidencia, el peso de la ley debe caerle con toda la fuerza posible.

Para concluir, las cárceles deben ser regenerativas o aisladoras del delincuente, pero tristemente no es así. Los centros penales son las universidades del crimen y la delincuencia, pues entra un infractor por robar un pantalón y sale listo para asaltar un banco. Es tiempo de revisar todos los esquemas de penas, castigo y oportunidades, y trabajar para reducir la delincuencia y neutralizar a los psicópatas criminales.

 

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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