¿YO DECLARO? UNA RESEÑA DEL LIBRO DE JOEL OSTEEN

Joel OsteenPor Edgar R. Aponte

Reseña del libro “Yo declaro, 31 promesas para proclamar sobre su vida”, Joel Osteen, (New York, NY: Hachette Book Group, Inc., 2013). 174 páginas.

Es muy probable que usted haya escuchado a varias personas que profesan ser cristianas decir: “Yo declaro”. Este tipo de expresiones son comunes en las iglesias pentecostales. En las próximas líneas haré un análisis del libro de Joel Osteen titulado “Yo declaro”.

El libro está compuesto por 31 capítulos, donde cada uno es el desarrollo de una de las 31 promesas que el autor invita al lector a declarar sobre su vida para que así pueda cumplir sus sueños y tener éxito. En la introducción, Osteen dice que “nuestras palabras tienen poder creativo. Cuando declaramos algo, ya sea bueno o malo, damos vida a lo que estamos diciendo (v)”. Él dice que las personas no se dan cuenta que cuando hablan de ellas mismas están profetizando su futuro. “Si yo profetizo mi futuro, quiero profetizar algo bueno (vii)”. El autor desea que las personas usen “este libro como su guía para declarar su victoria cada día. Declare salud. Declare favor. Declare abundancia (ix)”.

Un ejemplo de ese ejercicio de declaración es pararse frente al espejo y decir: “Buenos días, guapa. Buenos días, bendito, próspero, exitoso, fuerte, talentoso, creativo, confiado, seguro, disciplinado, enfocado y muy favorecido hijo del Dios Altísimo (xii)”. En resumen, los 31 capítulos son el desarrollo de estos adjetivos y otros sueños. Cualquier lector curioso se preguntaría dónde da Dios esas 31 promesas, cosa que Osteen no menciona.

En lo que resta, mi intención es analizar algunos puntos importantes que pude notar durante la lectura del libro. Pero antes de eso quiero explicar el origen de la tan usada expresión “Yo declaro”.

EL ORIGEN DE “YO DECLARO”

No creo que la expresión “yo declaro” sea original de Osteen, ya que el libro no tiene un año de ser publicado y yo particularmente escuché la expresión años antes. Lo que sí tengo claro que no es original de Osteen es la idea de que “nuestras palabras crean realidades”. En Estados Unidos y América Latina es común escuchar a líderes religiosos, regularmente asociados al llamado “evangelio de la prosperidad”, afirmar que nuestra mente y nuestras palabras tienen el poder de crear cosas materiales y hacer que los sucesos ocurran. Esa es la tesis de este libro. Este concepto tiene su origen en una corriente filosófica denominada “Nuevo Pensamiento” (“New Thought” en inglés).

El “Nuevo Pensamiento” comenzó en el siglo XIX, y ganó mucha popularidad en los Estados Unidos en las primeras décadas del 1900. También se le conocía como “Mente Sanadora” o “armonialismo”. Aunque el movimiento nace en el siglo XIX, sus orígenes se encuentran en las ideas del inventor sueco Emanuel Swedenborg, que en su búsqueda del alma humana dijo que Dios se le reveló y lo declaró “Revelador de Dios”. Swedenborg decía que hablaba con el apóstol Pablo, con Martín Lutero y en ocasiones con Moisés. Negó las verdades del cristianismo y enseñaba que el mundo físico era una extensión de la mente y que por lo tanto la mente podía formar y dictar cosas materiales.

Estas ideas fueron desarrolladas en Estados Unidos por Phineas Quimby quien se conoce como el padre del “Nuevo Pensamiento”. Quimby decía que lo que alguien cree es realidad, incluyendo las enfermedades. Los proponentes del “Nuevo Pensamiento” tomaron ideas de diferentes religiones, especialmente del cristianismo.

Las ideas del “Nuevo Pensamiento” fueron popularizadas por el gurú Ralph Waldo Trine quien publicó un libro en 1897 que vendió millones de copias. Trine decía que lo que uno afirmaba con la mente y con palabras ocurría; que las razones de las enfermedades en las personas eran porque hablaban o pensaban sobre ellas. Pero las enseñanzas no llegaron claramente a las iglesias de mano de Trine —quien negaba la Biblia y la deidad de Cristo—, sino a través del pastor E. W. Kenyon. Kenyon fue compañero de estudio de Trine en la escuela de oratoria Emerson College en Massachusetts. El predicador Kenyon es conocido por su idea del “pensamiento positivo”. Él enseñó que las confesiones positivas eran la clave para una vida próspera. También se le conoce como el padre del “evangelio de la prosperidad”. Kenyon influenció a personas como Kenneth Hagin y Oral Roberts, este último fundador de la universidad que lleva su nombre donde estudió Joel Osteen.

En resumen, la idea del “yo declaro” no es más que la representación de las ideas paganas originalmente conocidas como el “Nuevo Pensamiento”, que luego popularizaron algunos pastores con el término “pensamiento positivo y próspero”.

EL “YO-ISMO” DE “YO DECLARO”

El cristianismo bíblico es cristocéntrico, mientras que el libro “Yo declaro” es “hombrecéntrico” (antropocéntrico). La Biblia enseña que Cristo es el centro de la Biblia, y que el Antiguo Testamento atestigua de Él (Lc. 24:44). La Palabra de Dios nos enseña que Jesucristo es Dios encarnado, el Hijo obediente, el ultimo Adán, el verdadero Israel, y el heredero del trono de David (cf. Jn. 1:14Mt. 1:12:15Ro. 5:12-211 Co. 15:20-28Fil. 2:6-11); y que al mismo tiempo es Yahweh, el Señor (Jn. 8:58Hch. 2:36). Cristo vino a vivir la vida que nosotros no pudimos vivir, a recibir la muerte que nosotros merecemos, y resucitó al tercer día declarando victoria sobre la muerte, para que todo aquel que se arrepienta de sus pecados y ponga su fe en Él como Señor y Salvador, sea salvo y tenga vida eterna. El Cordero de Dios murió como sustituto de todos los que en Él crean.

En cambio, este libro es estrictamente “hombrecéntrico”. Todo es acerca de mí, y nada acerca de Cristo y lo que Él hizo en la cruz. Expresiones como estas son comunes: “yo declaro que las personas serán buenas conmigo (59)”, “éste es mi tiempo de brillar (141)”. Y llega al punto de decir que el hombre está en control. “Yo tengo el control (166)”.

LA HERMENÉUTICA DE “YO DECLARO”

Algo claro en las páginas de “Yo declaro” es la pobre hermenéutica del autor. Osteen trata la Biblia como si fuera un libro mágico de la novela Harry Potter y, en los mejores casos, la moraliza de una forma triste. Por ejemplo, cita Salmos 2:8, donde Dios dice: “pídeme, y te daré por herencia las naciones”. Osteen aplica este versículo a su lector, diciéndole, ves, pídele a Dios y te dará tus sueños (148). Cualquiera que haya leído con detenimiento su Biblia sabe que el Salmo 2 es un texto mesiánico. El libro de Hechos aplica este Salmo a Jesús (Hechos 4:23-27). El versículo que Osteen usa en realidad habla sobre la soberanía de Cristo sobre las naciones. Dios Padre le dio a su Hijo las naciones como herencia. Esto habla del alcance del evangelio a los gentiles. Es un versículo que los misioneros han usado por años. Es por eso que algunas traducciones, como la King James en inglés, no usan la palabra naciones, sino “paganos”.

Osteen hace algo similar con Job 3:25 (139), usando ese versículo para decir que las calamidades de Job le llegaron porque él las llamó con su mente, ignorando totalmente el contexto y todo lo que el capítulo 1 dice sobre esas calamidades. Lo mismo hace con otros versículos del Nuevo Testamento, donde solo cita la mitad de un versículo para usar algunas palabras para decir algo diferente a lo que el texto enseña. Por ejemplo, después de narrar la historia del milagro donde Jesús convirtió el agua en vino en Juan 2, Osteen concluye lo siguiente: Este vino era excelente. Un buen vino toma entre veinte y treinta años. Jesús aceleró el proceso del vino. Y luego añade: “Quizás normalmente le costaría veinte años pagar su casa, pero la buena noticia es que a Dios le gusta acelerar los procesos (56-7)”. En fin, el uso de la Biblia en este libro es un recordatorio de la popular expresión de que “todo texto usado fuera de contexto es un pretexto”.

PONIENDO PALABRAS EN LA BOCA DE DIOS

La Biblia es bastante clara prohibiendo añadir o quitar palabras (Dt. 4:2Ap. 22:19). Dios nos da eso como mandamiento; desobedecerle es condenatorio. Tristemente, eso es lo que Osteen hace en su libro cuando pone palabras en la boca de Dios cuando la Biblia no las expresa (cf. 10, 52, 68, 84, 148, 156), trayendo condenación sobre su alma. Y no es que use palabras a modo de ilustración, sino que cita usando comillas. Por ejemplo, en la página 148, inmediatamente después de citar Salmos 2:8, Osteen añade: “Dios dice: Pídeme cosas grandes, pídeme acerca de esos sueños ocultos que yo he puesto en tu corazón, y pídeme por esas promesas que en lo natural parecen imposibles de cumplir”. En ninguna parte la Biblia dice eso. Esto es herejía.

EL PANENTEÍSMO DE “YO DECLARO”

El panenteísmo enseña que la creación es una extensión de lo divino. El término significa “todo en dios”. Esto está ligado a la idea de que todo está cambiando, incluyendo “dios” y los seres humanos, lo cual es totalmente opuesto a lo que la Biblia enseña. Lamentablemente, entre los maestros del evangelio de la prosperidad es común encontrar ideas panenteístas y panteístas (todo es dios). Por ejemplo: Paul Crouch ha dicho públicamente: “yo soy un pequeño dios. Críticos, ¡aléjense!” Otro predicador de la prosperidad, Kenneth Copeland, ha dicho: “Usted no tiene a Dios en usted, usted es uno”. Osteen es un poco más sofisticado y sutil. Él usa el lenguaje de ADN. Dice que los humanos tenemos el ADN de Dios, que nuestra sangre es real porque somos hijos del Rey (118-120). Y ¡claro! sí tenemos la sangre de realeza divina, debemos andar, vestir y hablar como reyes, concluye Osteen (120).

Yo me pregunto si el supuesto hecho de que los humanos tengan el ADN de Dios es lo que le permite a Osteen igualar la Palabra de Dios a la palabra humana. Esto es lo que hace cuando motiva a su lector a que crea en el poder de su propia palabra y le diga al cáncer “te derrotaré”. Para ilustrar esto, él hace una analogía con el poder de la Palabra de Dios en la creación cuando dijo “sea la luz” y la luz fue (170-171).

CONCLUSIÓN

Permítame ser claro en algo, este libro no es cristiano. Estas “promesas” son cosas que cualquier libro espiritista, místico y de auto ayuda le dirían. Estamos ante un libro religioso motivacional, pero no es un libro cristiano.

La motivación de hacer esta reseña es la cantidad de personas que han creído estas distorsiones. Me preocupa que algunas personas entiendan que son salvas por estar de acuerdo o por agradarle lo que leen en este libro, cuando quizás no lo sean. “Yo declaro” es un libro con un carácter universal, que cualquier religioso o pagano puede afirmar. Aquí no hay evangelio, no hay cruz, no hay pecado, y mucho menos hay perdón y reconciliación con el Dios trino y verdadero. El “dios” que se presenta en este libro se parece más a la imagen de un abuelo tierno que está en la grada del estadio animando y gritándole a su nieto que siga corriendo, que todo va bien en la carrera. No es el Dios santo, omnipresente, omnisciente, verdadero, justo y misericordioso que se reveló en la Biblia, el que “de tal manera amó al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”.

DATOS DEL AUTOR:

Edgar R. Aponte es el Director de Desarrollo de Liderazgo Hispano en elSoutheastern Baptist Theological Seminary en Wake Forest, NC donde cursa su Ph.D. en Teología Sistemática, y donde vive junto a su esposa y dos hijos. Edgar puede ser seguido en Twitter.

 

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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6 respuestas a ¿YO DECLARO? UNA RESEÑA DEL LIBRO DE JOEL OSTEEN

  1. jhon helmo dijo:

    no estoy en acuerdo de lo que dice joel osteen, pero tampoco estoy en acuerdo con ud.ud habla como un resentido y envidioso cristiano, que argumenta y usa la palabra de DIOS a su conveniencia,asi como el tiene escasa hermeneutica tambien lo tiene ud.asi que DIOS no nos ha llamado como agentes de espionaje de la iglesia de DIOS,ni tampoco para descubrir la apostasia de aquellos q usan a su conveniencia,pues la luz de JESUS desecha las obras de las tinieblas.a la iglesia se le ha dado la multiforme sabiduria de DIOS, para que no se dejen engañar contra aquellos apostatas,asi que no se crea el cuento de estudioso teoloco y que con ello esta haciendo un mal a la iglesia de DIOS,mejor es estar unidos en la evangelizacion como buenos soldados de JESUCRISTO, que ser un espia encubierto que tratan de desvirtuar a los apostatas, caes en el engaño del diablo,porque eso es lo que quiere que tu pienses.saludos en el amor de DIOS.

    • Rudy dijo:

      jhon helmo, no creo que el escritor del articulo sea un resentido, creo que es buen cristiano, que al igual que Pablo expone a aquellos que comenten errores doctrinales y como el mismo Jesucristo lo hizo con los religiosos de su tiempo.

    • sandra dijo:

      Dejeme decirle, lo que la BIBLIA DICE: Amados,por la gran solicitud que tenia de escribiros acerca de nuestra común Salvación, me es necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los Santos. por que algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracias de nuestro Dios y niegan a dios el único SOBERANO, y a nuestro Señor Jesucristo. Libro de Judas vs. 3,4., Amigo tenemos que denunciar estas cosas terribles a nuestros hermanos, es nuestro deber hacerlo, observe en la Sagradas Escrituras están llenas de principio a fin del aviso por parte de los siervos de Dios a no mezclarnos, a no contaminar nos
      , a no creerles, a estar firme en nuestra fe. Piense y reaccione!!!!

    • carmela dijo:

      Sandra estoy de acuerdo con ud. y en cuanto aYO DECLARO. viene de personas que nontienen ni idea del conocimiento de DIOS , de la palabra y de pilon se sienten superes pirituales arrogantes y orgullosos NUNCA JESUS USO ESA FRASE, CLARO UDS. NO LO SABEN PORQUE NO LEEN SU BIBLIA .Y me pregunto entonces de donde les viene ese podersi no saben la palabra ni conocen a DIOS amuchos yo declaro les dira el Señor no les conozco hacedores de maldad.

  2. Jonathan dijo:

    Veo que nadie quiere dejar un comentario porque es de amplio conocimiento que este “..Señor…” .está lejos de ser un buen representante del Evangelio. Vive en su propio mundo “espiritual” que no contiene mucha luz bíblica, pero sí contiene muchas sombras humanísticas y diabólicas.

    • Juan dijo:

      … ….falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo. Y no es de extrañar, pues aun Satanás se disfraza como ángel de luz. Por tanto, no es de sorprender que sus servidores también se disfracen como servidores de justicia; cuyo fin será conforme a sus obras. (2 Corintios 11:13-15)

      Se necesita un atento discernimiento para ver que la luz es realmente oscuridad. Pablo enseñó a Timoteo cómo diagnosticar las tinieblas satánicas disfrazadas de luz divina. Así es como describió los síntomas clave que identifican a las personas infectadas con la enfermedad espiritual de falsas enseñanzas:

      Si alguno enseña una doctrina diferente y no se conforma a las sanas palabras, las de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, está envanecido y nada entiende, sino que tiene un interés morboso en discusiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, y constantes rencillas entre hombres de mente depravada, que están privados de la verdad, que suponen que la piedad es un medio de ganancia. (1 Timoteo 6:3-5)

      El primer síntoma de los falsos maestros es lo que afirman. Un falso maestro “enseña una doctrina diferente.” La enseñanza falsa puede tomar muchas formas. Se puede negar la existencia de Dios, o enseñar error sobre su naturaleza y atributos. Se puede negar la Trinidad. El error acerca de la persona y la obra de Cristo es también común en los sistemas falsos. Los que niegan Su nacimiento virginal, perfección sin pecado, muerte vicaria, resurrección corporal, o futuro retorno muestran señales de una infección peligrosa. Los falsos maestros también enseñan a error sobre la naturaleza, Persona y obra del Espíritu Santo. Sin embargo, otra cepa la enfermedad de falsas enseñanzas niega la autenticidad, la inspiración, la autoridad, o infalibilidad de las Escrituras.

      Al mismo tiempo, otra marca de los falsos maestros es lo que niegan. Su enseñanza no sólo afirma error, sino también “no se conforma a[a] las sanas palabras, las de nuestro Señor Jesucristo” (1 Timoteo 6:3). Los falsos maestros no están de acuerdo con las palabras espiritualmente saludables y beneficiosas. Que los creyentes deben prestar atención a la sana enseñanza se enfatiza repetidamente en las epístolas pastorales (cf. 1 Timoteo 1:10, 2 Timoteo 1:13, Tito 1:09; 2:1).

      Los falsos maestros no están comprometidos con la Escritura. Pueden hablar de Jesús y el Padre, pero el corazón de su ministerio no será la Palabra de Dios.. O bien va a agregarla, eliminarla, interpretarla de alguna manera herética, agregar otras “revelaciones” a ésta, o negarla por completo.

      Un tercer síntoma de los falsos maestros es su rechazo a “la doctrina que es conforme a la piedad” (1 Timoteo 6:3). La prueba definitiva de cualquier enseñanza es si produce piedad. Ninguna enseñanza basada en la Escritura se traducirá en una vida impía. En lugar de la piedad, los amores de los falsos maestros se caracterizarán por el pecado (cf. 2 Pedro 2:10-22; Judas 4, 8-16).

      La actitud de los falsos maestros se puede resumir en una palabra: orgullo. Se necesita un inmenso ego para colocarse uno mismo como juez de la Biblia. Tal egoísmo usurpa descaradamente el lugar de Dios. “Envanecido” (1 Timoteo 6:4) viene de tuphoō, e implica arrogancia, una marca inevitable de los falsos maestros. Establecer la propia doctrina como superior a la Palabra de Dios es la personificación de la arrogancia. Los falsos maestros tienen un sentido inflado de su propia importancia, no dudando en rebelarse contra Dios y Su Palabra. Eso sólo confirma, sin embargo, que están infectados con una enfermedad espiritual mortal.

      Los falsos maestros también están expuestos a través de su mentalidad. Aunque un falso maestro puede llenarse de orgullo por su supuesto conocimiento, Pablo dice que, en realidad, “él. . . . . “nada entiende” (1 Timoteo 6:4). Toda su inteligencia imaginada, finge erudición, y supone profundas intuiciones en mayores cantidades a la simple necedad hacia Dios (Romanos 1:22; 1 Corintios 2:9-16). A falta de comprensión de la verdad espiritual, su sabiduría “no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, natural, diabólica” (Santiago 3:15). Aquellos que conocen y creen la Palabra de Dios tienen mucho más conocimiento de la realidad espiritual que el hereje más educado.

      En lugar de centrarse en la verdad, los falsos maestros tienen “un interés morboso en discusiones polémicas y disputas acerca de palabras” (1 Timoteo 6:4). Se entregan a la teorización intelectualoide más que al estudio productivo de y la sumisión a la Palabra de Dios.

      La enseñanza falsa también fracasa en su incapacidad para producir unidad (1 Timoteo 6:4-5). La guerrea de palabras de los falsos maestros dan como resultado el caos y la confusión. “La envidia” es el descontento hacia el interior con las ventajas o la popularidad que gozan los demás. Es el resultado de “conflictos”, que a menudo se manifiesta en el “lenguaje abusivo” de la calumnia y el insulto. El resultado neto de la falsa enseñanza es “la fricción constante.” Los falsos maestros constantemente rozan unos con otros por el camino equivocado. Eso ayuda a difundir su enfermedad espiritual, tanto como las ovejas podrían rozarse e infectarse entre sí. La falsa enseñanza nunca puede producir unidad. Sólo la verdad unifica.

      La causa externa de la falsa enseñanza es el engaño satánico (cf. 1 Timoteo 4:1). La causa interna, sin embargo, es la depravado o la mente no regenerada del falso maestro. “La mente puesta en la carne,” escribe Pablo, “es enemistad contra Dios” (Romanos 8:7). Una mente así no funciona con normalidad en el reino espiritual, no reacciona normalmente a la verdad. Siendo hombres naturales, los falsos maestros no pueden entender las cosas de Dios, les parecen una tontería a ellos (1 Corintios 2:14). Como resultado, “Dios los entregó a una mente reprobada” (Romanos 1:28;. Cf Efesios 2:1-3; 4:17-19).

      La condición espiritual de los falsos maestros es crítica, pero están en un estado de apostasía. “Privados” (1 Timoteo 6:5) indica que alguien o algo les alejaban de la verdad. Eso no implica que se salvaron, sino que no tenían contacto con la verdad. Al igual que los descritos en Hebreos 6:4-6, que fueron expuestos totalmente a la verdad, pero la rechazaron.

      Desafortunadamente, su pronóstico no es esperanzador. Su condición espiritual es terminal. Los que están privados de la verdad se dirigen al juicio. Hebreos 6:6 advierte solemnemente de tales hombres que “es imposible que sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio.” Pedro dice que ellos traen “destrucción repentina sobre ellos mismos “(2 Pedro 2:01). El infierno más severo será reservado para aquellos que, después de haber sido expuestos a la verdad, se apartaron de él (cf. Hebreos 10:26-31).

      Por último, los falsos maestros tienen una motivación sencilla: el dinero. Ellos “suponen que la piedad” (1 Timoteo 6:5, utilizada con sarcasmo de su falsa piedad) les traerá dicha ganancia. A diferencia de Pablo, no pueden decir: “Ni la plata, ni el oro, ni la ropa de nadie he codiciado” (Hechos 20:33). En pocas palabras, no son “libres del amor al dinero” (1 Timoteo 3:3).

      La patología de los falsos maestros es clara. Ellos niegan la verdad, y su enseñanza no produce la vida piadosa. Son arrogantes e ignorantes de la verdad espiritual. Pasan su tiempo en especulaciones insensatas que conducen sólo al caos y la división. Después de haber abandonado la verdad, se enfrentan a la destrucción eterna. Y sirven al dinero, no a Dios. La iglesia debe tener un cuidado extremo de no permitir que estos hombres difundan su enfermedad mortal. La epidemia resultante sería trágica.

      (Adaptado de The Macarthur New Testament Commentary: 1 Timothy .)

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