¿POR QUÉ TODAVÍA LAS BODAS NOS CONMUEVEN?

By Juan Carlos Oyuela

BODA DE CANÁAPor su belleza y claridad a favor del matrimonio, reproduzco el siguiente texto. Es la afirmación del Congreso Humanum, un coloquio internacional e interreligioso sobre la sinergia del hombre y la mujer. Fue celebrado en Roma, del 17 al 19 de noviembre del 2014.

Me gustó especialmente, quise compartirlo aquí. Tuve la alegría de asistir, recientemente, a las bodas de Daniel y Alejandro, dos amigos cercanos. En ambas ocasiones, por el ambiente festivo casi “podían tocarse” los buenos deseos para los novios. Tuve la intención de escribir unas líneas a favor del matrimonio. Me encontré con este texto y no resistí el deseo de compartirlo.

la afirmación:

¿Por qué las bodas todavía nos conmueven? No nos emocionamos cuando nuestros socios cierran un acuerdo comercial. Ni se nos saltan las lágrimas cuando nos damos un amistoso apretón de manos. Tampoco nos alegramos cuando oímos hablar de una unión “fortuita”.

Una boda es algo diferente. Aquí hay un hombre y una mujer que entran juntos en una nueva vida.

Y, sin embargo, es mucho más que todo esto. Están a punto de entrar en las generaciones. Su unión proclama la vida: sus padres y sus abuelos todavía viven en ellos. El género humano vive en ellos. Las culturas y las creencias del mundo viven en ellos. Están allí, en la sangre. Los testigos conocen esta verdad. También ellos han nacido de la unión entre un hombre y una mujer.

Contemplad a la abuela, ahora frágil, que les mira. Tiempo atrás, era ella la novia, y el recuerdo de su madre y de su padre todavía habita en ella.

Contemplad al hermano que recibe a los invitados, un día él será ese novio, y también él entrará de una forma nueva en la larga historia en la que nació.

Contemplad a sus amigos y a sus vecinos. Son mucho más esenciales de lo que uno se podría imaginar, puesto que serán ellos quienes ayudarán este matrimonio a prosperar. Se beneficiarán de su inversión, porque el matrimonio es una copa rebosante.

Contemplad a la madre del novio, que abraza a su hijo entre sonrisas y lágrimas. Hace tiempo, él era el bebé indefenso que cuidó y amamantó. Ahora es más alto que ella, su voz es profunda y sus hombros anchos. Ella recuerda el día en que nació. Aquel que una vez fue su hijo, algún día será padre.

Contemplad al padre de la novia mientras la agarra de la mano. Recuerda cuando su madre la dio a luz, y vislumbra en ella algo que es muy difícil de creer, la imagen de una futura madre. Ella es portadora de un futuro. Es irreemplazable.

Contemplad al hombre y a la mujer juntos. No son solo dos personas. Él es para ella, y ella es para él; está inscrito en sus cuerpos. Su unión generará la vida que une y enlaza las familias, anima la fe a prosperar, y ayuda el género humano y las diferentes culturas del mundo a renacer.

Ambos están deseosos de asumir sus nuevas responsabilidades, el don de sí al otro, y no piensan mucho en lo que les corresponde. Aún no saben nada de las dificultades que les aguardan en los años venideros, solo existe el deseo de emprender juntos este viaje.

Es difícil hablar ahora de estas cosas tan obvias y tan hermosas, pero ahí están. Todos los testigos lo saben. Son la música del hombre y de la mujer. El hombre con la mujer da lo mejor de sí, encauzando su sangre y su mente hacia aquello que hace posible la vida; y la mujer con el hombre da lo mejor de sí, orientando su amor y sus cuidados hacia aquello que hace más dulce la vida.

Sin embargo, hoy día las familias creadas por el matrimonio están expuestas a un ejército de distracciones, y al ladrón y al enemigo que vienen a robar y a destruir. Las bodas son cada vez menos frecuentes y en el mundo nacen cada vez menos niños. Cuando la pobreza consume, el matrimonio parece ser irrealizable. Cuando la guerra aflige, las familias son aplastadas. Cuando el matrimonio se debilita, perdemos bienes trascendentales y materiales, bienes de los que todos los seres humanos deberían poder gozar.

Y también nosotros somos culpables, cuando hemos prestado poca atención a los matrimonios expuestos a la erosión del viento y de la lluvia. Cuando hemos permanecido en silencio mientras las necesidades de los niños sucumbían a los deseos de los adultos. El amor se reduce a un objeto de consumo, a una imagen retocada, o a un eslogan que exportar. No funcionará. No podremos prosperar.

Porque el matrimonio no es simplemente el símbolo de un logro, sino el fundamento, una base sólida sobre la que construir una familia y, a partir de allí, una comunidad. Puesto que el matrimonio en la tierra nos une a través de los siglos en la carne, a través de las familias en la carne, y a través de las enormes a la vez que maravillosas diferencias entre el hombre y la mujer, en la carne. ¿Quiénes somos nosotros para cambiar todo esto? Pero nos toca a nosotros animarlo y celebrarlo.

Y es por esto por lo que nos alegramos en las bodas.

Esto es lo que afirmamos.

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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