OBJECIONES TRADICIONALES (3)

Por FRANK A. VIOLA .

Traducido al Castellano por José Antonio Septién

ancianos-consejo     Al paso de los siglos, ciertos textos del NT han sido manipulados para respaldar estructuras de liderazgo posicionales y jerárquicas en la iglesia. Esto ha provocado no poco daño al Cuerpo de Cristo.

Como vimos en nuestro último capítulo, el énfasis del NT con respecto al ministerio y al liderazgo está en “hacer” y “trabajar”, y no en  “oficio” y “posición”. De hecho, en la iglesia primitiva no había tal cosa como “oficiales eclesiásticos”.

La noción de autoridad posicional/jerárquica es parcialmente el resultado de malas traducciones y peores interpretaciones de ciertos pasajes Bíblicos. Estas malas traducciones e interpretaciones han sido el resultado de la influencia de diversos prejuicios culturales. Estos prejuicios han tergiversado el significado original del lenguaje Bíblico. Han transformado sus sencillas palabras en títulos eclesiásticos fuertemente sobrecargados.

Sin embargo, estos títulos no tienen su origen en la santa escritura. Por esto, es necesaria una lectura fresca del NT en su lengua original para entender adecuadamente ciertos textos. Un vistazo al texto Griego nos permite arribar sobriamente a los hechos siguientes:

  • Los obispos son simples guardianes (episkópoi), y no altos dignatarios eclesiásticos.
  • Los pastores son vigilantes (poiménes), y no estrellas profesionales del púlpito.
  • Los ministros son ayudantes (diáakonoi), y no clérigos.
  • Los ancianos son gente de edad y madurez (presbúteroi) y no oficiales eclesiásticos.

Es con gratitud que vemos cómo un creciente número de eruditos del NT están descubriendo que la terminología del “liderazgo” del NT posee matices descriptivos que denotan funciones especiales en la iglesia, en vez de posiciones formales.

Lo que sigue es una lista de objeciones comunes que han surgido con respeto a la idea de que el liderazgo en la iglesia no es oficial, titular, ni jerárquico. Cada objeción está seguida de una clara respuesta.

Objeciones del Libro de los Hechos y del Corpus Paulino

(1) ¿No es así que Hechos 1:20, Romanos 11:13, 12:4 y 1 Timoteo 3:1,10,13 hablan de oficiales eclesiásticos?

La palabra “oficio” en todos estos pasajes es inapropiada, porque no tiene equivalente en el texto original.  De hecho, en ninguna parte del texto Griego del NT encontramos el equivalente de “oficio” usado en conexión con algún ministerio, función o líder en la iglesia.  La palabra Griega para “oficio” se emplea únicamente para referirse al Señor Jesús en Su oficio de Sumo Sacerdote (Heb. 5-7). También se usaba para referirse al sacerdocio Levítico (Luc. 1:8).

La versión inglesa King James [KJV] traduce equivocadamente Romanos 11:13: “. . . I magify mine office” [“enaltezco mi oficio”]. La palabra Griega que aquí se tradujo como “oficio” significa servicio, y no oficio.  Por consiguiente, una traducción mejor de Romanos 11.13 sería, “…honro mi servicio [o ministerio] (diakonía)”.

De manera semejante,  Romanos 12:4 se traduce mejor así: “…no todos los miembros tienen la misma función (praxis)”. En el Griego la palabra praxis significa una actividad, una práctica o función, en vez de un oficio o posición (vea la Biblia Textual [BT], la Nueva Versión Internacional [NVI] y la Biblia de las Américas [BA]).

Por último, 1 Timoteo 3:1 dice así en la  KJV:  “If a man desires the office of a bishop…” [“Si un hombre desea el oficio de un obispo…”][1] [4] .  Pero una traducción más exacta sería: “Si alguno aspira a vigilar…” (vea también la traducción de la Biblia de J.N. Darby).

(2) La lista de requisitos que Pablo presenta en las Epístolas Pastorales, es decir, 1 Timoteo 3:1-7 y Tito 1:7-9 ¿no indica que los ancianos son oficiales?

Las cartas de Pablo a Timoteo y a Tito, fueron llamadas “Epístolas Pastorales” en el siglo XVIII (“Pastoral Letters”, Dictionary of Paul and His Letters, InterVarsity Press). Pero este título no es acertado.

Timoteo y Tito ¡nunca fueron pastores! Eran colaboradores apostólicos que estaban mayormente de viaje. Muy rara vez se detenían en algún lugar por un largo período de tiempo. (Por ejemplo, Pablo envió a Tito a Creta y a Timoteo a Efeso para fortalecer a aquellas iglesias y arreglar algunos problemas internos).

Debido a que viajaban por diversos lugares plantando iglesias, Pablo nunca llamó pastores o ancianos a Timoteo o a Tito. Estos hombres formaban parte del círculo apostólico de Pablo –un grupo que se hizo notar por sus continuos viajes. (Rom. 16:21; 1 Cor. 16:10; 2 Cor. 8:23; 1 Tes. 1:1; 2:6; 3:2; 2 Tim. 2:15; 4:10).

Todo lo que está escrito en 1 Timoteo, 2 Timoteo y Tito debe entenderse desde este punto de vista.  Esto explica ciertamente algunas de las diferencias entre estas epístolas y el resto de las cartas de Pablo.  En 1 y 2 Timoteo y Tito, la metáfora del Cuerpo está ausente por completo. Se menciona ocasionalmente a los “hermanos”, y hay poco énfasis en el ministerio mutuo.

Por la misma razón, en estas epístolas no encontramos nada que se parezca al Catolicismo naciente.  Se menciona al Espíritu de Dios, así como a Sus dones, y se dice que los líderes deben lograr reconocimiento por su ejemplo, y no por el hecho de ocupar alguna posición.

Lo que tenemos en estos textos, entonces,  son las cualidades esenciales de un verdadero vigilante, y no una lista de requisitos para un oficio que puede ser marcado con una señal de visto bueno.

La suma de todas estas cualidades son: rectitud moral y responsabilidad. Piedad y estabilidad.  Las listas de Pablo, por lo tanto, sirvieron meramente como guías para ayudar a Timoteo y a Tito a identificar y afirmar a los sobreveedores [o vigilantes] de las iglesias locales en las que trabajaban (1 Tim. 5:22; Tito 1:5).

Además, el sabor de estos textos en el Griego es el de función en vez de círculos oficiales.  Pablo no llama a un vigilante o sobreveedor “titular del cargo”. Lo llama “noble función” (1 Tim. 3:1b, NVI).  Por otra parte, en 1 Timoteo 5:17, emplea un lenguaje funcional cuando recomienda que se honre a los ancianos que “guían bien” y que “dedican sus esfuerzos” a la proclamación y la enseñanza.

Por consiguiente, confundir a los vigilantes o supervisores de estos textos con los modernos “funcionarios” eclesiásticos –como el pastor actual- es pura fantasía. Esto se debe a nuestra tendencia a imponer sobre el NT nuestros convencionalismos organizativos.  Es el resultado de una estructura cultural aprendida que introducimos en el texto y nada más.  En resumen, el lenguaje de función en vez del de oficio domina a las “Epístolas Pastorales” así como ocurre con las demás epístolas de Pablo.

(3) 1 Corintios 12:28 dice: “Y, ciertamente, a unos Dios puso en la iglesia, primeramente apóstoles; lo segundo, profetas; lo tercero, maestros. . .” ¿No describe este texto una jerarquía de oficiales eclesiásticos?

Esta pregunta deja ver nuestra inclinación a leer la Escritura con los lentes contaminados de la jerarquía humana.  Insistir en que cada relación debe entenderse en términos jerárquicos uno-arriba/uno-abajo es una manía peculiarmente Norteamericana.  De aquí que cada vez que encontramos en el NT una lista estructurada (como 1 Corintios 12:28), parece que no podemos escapar de inferir que allí se implica una jerarquía.

Sin embargo, a nosotros como Occidentales del siglo XX, nos gusta pensar en términos organizativos al estilo organigrama, pero la Biblia nunca hace así.  Pensar que toda lista estructurada que vemos en la Escritura contiene alguna clase de jerarquía velada es un supuesto injustificado.

Tratar de ver una jerarquía en el catálogo de dones de 1 Corintios 12:28 no muestra sino una mala interpretación de Pablo, influenciada culturalmente. La cuestión de las estructuras de autoridad no aparece en ninguna parte en este texto.  Una buena exégesis de este pasaje no nos conducirá a ninguna idea de jerarquía.  ¡Somos nosotros los que imponemos esta idea al texto!

Una lectura más natural de este pasaje entiende que el orden refleja una prioridad lógica, en vez de jerárquica. En otras palabras, el orden muestra algunos dones más grandes con respecto a la edificación de la iglesia (compárese con 1 Cor. 12:7,31; 14:4,12,26).  Esta interpretación armoniza perfectamente con el contexto inmediato en que aparece (1 Cor. 12-14).

Pablo está diciendo que dentro del ámbito de la edificación de la iglesia, el ministerio del apóstol es fundamental.  Esto se debe a que los apóstoles dan nacimiento a la iglesia y la sostienen durante su desarrollo prenatal. Los apóstoles rompen el terruño y plantan la semilla de la ekklesía. (Y esa semilla es Cristo).

Ya que los apóstoles ponen el cimiento de la iglesia, se les coloca primero (cronológicamente) en la obra de la edificación de la iglesia (Rom. 15:19-20; 1 Cor. 3:10; Efe. 2:20). Es significativo que mientras que los apóstoles son colocados en primer lugar en el esquema de formación de la iglesia, ¡figuran al último a los ojos del mundo –Mat.20:16; 1 Cor. 4:9!

Los profetas aparecen en segundo lugar en la lista. Esto indica que siguen inmediatamente a los apóstoles por lo que valen para la edificación de la iglesia.  Mucha confusión (y abuso) rodea la función del profeta.

En pocas palabras, los profetas proveen a la iglesia de visión y estímulo espiritual. Como los apóstoles, los profetas revelan el misterio del propósito de Dios para el presente y el futuro (Hech. 15:32; Efe. 3:4-5).  También arrancan de raíz las malas hierbas para que la iglesia pueda crecer libre de estorbos.

A los maestros se les menciona en tercer lugar, indicando con ello que siguen a los profetas en el valor de sus dones para la edificación de la iglesia.  Los maestros colocan a la iglesia sobre terreno doctrinal sólido y proveen de instrucción con respecto a los caminos de Dios.  También pastorean a los santos en tiempos difíciles.

Continuando con la metáfora, el maestro riega la semilla y fertiliza la tierra para que la iglesia pueda crecer y florecer.  Si examinamos al maestro de una manera cronológica, los maestros construyen la superestructura de la iglesia después de que los apóstoles y los profetas han erigido la planta baja.

Esta interpretación de 1 Corintios 12:28 sigue mucho mejor el hilo del pensamiento de Pablo, que la idea de una estructura de mando jerárquica donde los apóstoles  “hacen valer sus privilegios” sobre los profetas – y los profetas hacen lo mismo con los maestros.  Además, esta interpretación trae a un primer plano un importante principio espiritual:  ¡la ausencia de autoridad jerárquica no significa que hay igualdad en los dones!

Mientras que el NT afirma que todos han recibido dones y tienen un ministerio, asimismo demuestra que Dios distribuye Sus dones de una manera variada (1 Cor. 12:4-6).  Si bien cada don es valioso para el Cuerpo de Cristo, algunos dones son más grandes que otros dentro de sus respectivas esferas (Mat. 25:14-15; 1 Cor. 12:22-24,31; 14:5).

Esto no significa que los que tienen dones más grandes son más grandes en autoridad (o valía intrínseca) en algún sentido formal.  Pero Dios ha llamado a cada uno de nosotros a una obra diferente. Y algunos tienen dones más grandes para distintas tareas.

Por ejemplo, algunos son llamados para plantar iglesias. Otros, para el evangelismo local. Y aún otros reciben dones para mostrar misericordia. Todos tienen diferentes dones diferentes con diferentes responsabilidades. Algunos tienen mayor responsabilidad que otros (Rom. 12:6; Ef. 4:7).

Dentro de la esfera de nuestros dones, cada miembro es indispensable para la sobreedificación general de la iglesia –aun aquellos miembros cuyos dones no son externamente impresionantes (1 Cor. 12:22-25). Por consiguiente, cada Cristiano en la casa del Señor es responsable de usar e incrementar sus dones. A todos se nos advierte contra la tentación de ocultarlos bajo tierra por temor (Mat. 25:25).

En suma, la idea de que 1 Corintios 12:28 denota alguna clase de jerarquía eclesiástica carece de fuerza argumentativa.  El texto tiene en mente los dones más grandes, considerados en el trasfondo del orden cronológico de la construcción de la iglesia. Esto no señala a la ley del más fuerte de una jerarquía eclesiástica o a una escalera autoritativa por la que los Cristianos deben de subir.

(4)  ¿No es así que Hechos 20:28, 1 Timoteo 5:17, 1 Tesalonicenses 5:12 y Hebreos 13:7,17,24 muestran que los ancianos tienen que “gobernar” a la iglesia?

La palabra  “gobernar” en estos textos no solo no encaja bien con el resto del NT, sino que no hay un solo término que se le parezca en todo el texto Griego del NT.  Este es, sin embargo, otro caso donde ciertas traducciones han confundido al lector moderno al emplear terminología religiosa condicionada culturalmente.

Vayamos ahora a cada pasaje mencionado en la objeción anterior. La palabra “gobernar” en Hebreos 13:7,17,24 es una traducción del vocablo Griego hegéomai, que significa simplemente guiar, conducir o ir delante.  F.F. Bruce, un profundo conocedor del NT, en su comentario a la carta a  los Hebreos traduce hegéomai como “guiar” (La Epístola a los Hebreos, Ed. Nueva Creación). Estos textos comunican la idea de “los que les guían”, en vez de “los que les gobiernan”.

Asimismo, en 1 Tesalonicenses 5:12, la palabra “presidir” (RV-1960) es una traducción  de la palabra Griega proístemi. Este término conlleva la idea de estar al frente, hacer obra de supervisor, guardar y proveer cuidado.  Eruditos del NT como F.F. Bruce y Robert Banks explican que este término no tiene la fuerza técnica de una designación oficial porque se usa como participio en vez de su forma sustantiva. Además, está colocado en medio de otros dos participios que no tienen carácter oficial (F.F. Bruce, 1 & 2 Thessalonians, WBC, Word; Robert Banks  Paul´s Idea of Community,  Hendrickson).

Bruce traduce 1 Tesalonicenses 5:12-13 así: “Ahora les pedimos hermanos que reconozcan  a los que trabajan arduamente entre ustedes y les cuidan en el Señor y les instruyen, y que les tengan en alta estima a causa de su obra”.  La misma palabra (proístemi) aparece en 1 Timoteo 5:17 y también está traducida incorrectamente como “gobernar” en la RV-1960 y en la BA.  Además, en Hechos 20:28, el texto Griego dice que los ancianos están “en” (en medio de) el rebaño y no “sobre” él (como traduce la NVI).

En el mismo tenor, la declaración de Pablo en 1 Timoteo 3:4-5 respecto a que los vigilantes o supervisores deben “gobernar (proístemi) también su propia casa” no se refiere a su habilidad para ejercer poder.  Más bien, señala a su capacidad de llevar la responsabilidad de la supervisión, y nutrimento de los demás.  El hogar es el lugar donde nuestro el carácter se prueba más severamente, por esto Pablo se refiere a él cuando describe el carácter de los vigilantes o supervisores.

En todos estos pasajes, la idea básica es la de vigilar en vez de  mandar. Supervisar en vez de dominar. Facilitar en vez de dictar órdenes.  Ofrecer dirección en vez de gobernar.

El texto Griego presenta la imagen de uno que está en medio del rebaño, guardándolo y cuidando de él (como lo haría un siervo eminente).  Evoca al pastor que está atento a las ovejas. ¡No uno que las conduce desde atrás o las gobierna desde arriba!

Una vez más, el propósito de la enseñanza apostólica demuestra sistemáticamente que la idea de Dios acerca del liderazgo en la iglesia está en pugna con aquellos roles convencionales del liderazgo empresarial compuesto de altos ejecutivos.

(5)  ¿No es verdad que Romanos 12:8 enseña que Dios dota a algunos creyentes para gobernar en la iglesia, porque Pablo dice, “el que preside [que lo haga] con diligencia”?

La versión Inglesa KJV usa la palabra “ruleth” [“gobierna”] en este texto[2] [5] . Pero la palabra Griega que aparece aquí es proístemi.  Esta palabra alude al que vigila y brinda ayuda a los demás. No se refiere al que los gobierna y controla.

El texto se traduce mejor así:  “…el que vigila y cuida, que lo haga con diligencia”  La idea de Pablo aquí claramente es de ferviente cuidado en vez de poder dictatorial.

(6)   ¿No es verdad que Hechos 14:23 y Tito 1:5 enseñan que los ancianos son ordenados, lo que implica el establecimiento de un oficio?

La mención de reconocimiento apostólico (nombramiento) favorece tanto a la manera de pensar funcional como a la interpretación posicional. En Tito 1:5 la palabra traducida como “designar”, en el Griego es   kathístemi y significa “poner”.

En Hechos 14.23, la palabra es jeirotonéo y significa “extender la mano”[3] [6] . Ambos términos conllevan la idea de reconocer a los que otros ya han aprobado. Así se usaban estas palabras en la literatura del primer siglo, fuera del NT.

Segundo, no hay la menor prueba de evidencia textual que apoye la idea de que el reconocimiento Bíblico otorga o confiere autoridad.  Pablo nunca concedió autoridad a algunos por encima del resto de los miembros de la comunidad.  El Espíritu Santo es quien establece sobreveedores (Hech. 20:28).  Los ancianos existen en la iglesia antes de que sean reconocidos externamente.

El reconocimiento apostólico meramente hace público lo que el Espíritu Santo ya ha realizado.  La imposición de manos es un signo de comunión, unidad y afirmación, y no una gracia especial o autoridad transmitida. Por consiguiente, es un tremendo error confundir el reconocimiento Bíblico con la ordenación eclesiástica. ¡La imposición de manos no califica a ciertos especialistas religiosos a hacer lo que el resto de los mortales de menos categoría no pueden hacer!

Más bien, el reconocimiento Bíblico es simplemente la confirmación externa efectuada por la iglesia de los que ya han sido comisionados por el Espíritu para una tarea específica.  Sirve como un testimonio visible de reconocimiento público.

En las modernas iglesias por las casas, el reconocimiento público a menudo es una especie de caballo de Troya.  Algunos hombres simplemente no pueden manejar este reconocimiento. Les infla el ego. El título les provoca un viaje de poder. Peor aún, los transforma en monstruos de poder.

Debemos recordar que en el primer siglo había obreros itinerantes que reconocían públicamente a los sobreveedores (Hech. 14:23; Tito 1:5). Por consiguiente, corresponde a los obreros extra locales discernir el tiempo y el método de cómo los sobreveedores deben de ser reconocidos. (¡Iglesias modernas por las casas, lean esta oración una vez más!).

No debe imponerse el reconocimiento de los sobreveedores –cuando ellos emergen- convirtiéndose así en un molde rígido. Algunos de los que plantan iglesias reconocen directamente a los sobreveedores. Otros lo hacen tácitamente. (En este respecto, no hay respaldo Bíblico para ancianos auto designados o designados por la congregación).

La realidad es que cuando atribuimos el reconocimiento de los ancianos a ciertas ceremonias, licencias, títulos de seminario, elección por votación, etcétera, estamos hablando donde la Biblia guarda silencio.

Hacemos bien en  tener presente que en el NT, existe el principio de reconocimiento de ancianos, pero el método está abierto.  Siempre tiene el sentido de reconocer una función dinámica en vez de instalar un oficio estático.

Además, si los ancianos son reconocidos por obreros extra locales que conocen bien a la iglesia, estamos en terreno Escritural seguro. Esto salvaguarda a la iglesia de ser controlada y manipulada por un liderazgo auto impuesto. Nombrar ancianos de otra manera es ir a la deriva, fuera de los límites que la Biblia nos señala.

(7)  ¿Acaso no  emplea Pablo la palabra “apóstol” como un título oficial cuando  se refiere a sí mismo?

En contra de lo que actualmente se cree, en la mayor parte de su correspondencia, Pablo afirma implícitamente que no es un apóstol de oficio.  Admito que Pablo da a conocer su función especial en la salutación de sus epístolas (p. ej. “Pablo, un apóstol de Cristo Jesús”), pero nunca se identifica a así mismo como “el apóstol Pablo”.

Esta es una distinción significativa.  La primera es la descripción de una función especial basada en una comisión Divina,  mientras que la última es un título oficial.

De hecho, en ninguna parte del NT encontramos que los ministerios o funciones en el Cuerpo se utilizan como títulos de honor para los siervos de Dios.  ¡Los Cristianos que sienten afición por los títulos necesitan reflexionar seriamente sobre esto!

(8)  ¿No es así que Efesios 4:11 parece mostrar a un cuerpo de clérigos? Porque dice, “Él mismo dio: unos apóstoles; otros, profetas; otros, evangelistas; y otros, pastores y maestros. . .”

De ninguna manera.  Efesios 4 tiene a la vista aquellos dones que equipan a la iglesia para la diversidad del servicio (vv. 12-16).  Los dones enumerados en este texto son en realidad personas dotadas para capacitar a la iglesia (vv. 8,11).  Éstos no son los dones que el Espíritu Santo  reparte a cada individuo como Él quiere (1 Cor. 12:11).

Dicho de otro modo, Efesios 4 no trata de los dones que son dados a hombres y mujeres. Trata de hombres y mujeres  provistos de dones que son dados a la iglesia. Apóstoles, profetas, evangelistas y pastores/maestros son personas que el Señor ascendido otorga a la iglesia para su formación, coordinación y edificación.

Su tarea principal es nutrir a la comunidad de creyentes para que participen responsablemente de acuerdo a sus roles. El éxito de esta tarea se funda en la habilidad que poseen para capacitar y movilizar a los santos para la obra del ministerio.  De esta manera, los dones de Efesios 4 equipan (del Griego: katartízo =  completar, preparar; y katartismós = capacitación, perfeccionamiento) al Cuerpo de Cristo para que éste lleve a cabo el propósito eterno de Dios.

Estos dones de la ascensión no son oficios ni posiciones formales.  Estos términos Griegos carecen de artículo.  Se trata de hermanos con dones “habilitadores” peculiares que han sido puestos para cultivar los ministerios de sus hermanos.

Los apóstoles capacitan a la iglesia desde su nacimiento, ayudándola hasta que puede caminar por su propio pie (discutiremos la función apostólica con más detalle en el cap. 5).

Los profetas adiestran a la iglesia hablándole la palabra presente del Señor, confirmando los dones de cada miembro, preparándola para  las pruebas futuras.

Los evangelistas habilitan a la iglesia modelando la predicación de las buenas nuevas a los perdidos.  Los pastores/maestros instruyen a la iglesia cultivando su vida espiritual por medio de la exposición de la Escritura.

Entre paréntesis, algunos creen que los pastores y maestros son dos ministerios separados, mientras que otros los ven como dimensiones distintas del mismo ministerio.  En este último concepto, pastorear es el lado privado de este ministerio, mientras que enseñar se refiere al lado público.

Los ministerios de Efesios 4 ( a menudo llamados “el quíntuple ministerio”) no equivalen a los líderes de la iglesia.  Los apóstoles, profetas, evangelistas y pastores/maestros pueden ser ancianos o no serlo.

En suma, Efesios 4:11 no contempla a un clero asalariado, un ministerio profesional o  algún tipo de sacerdocio fabricado. Tampoco se refiere a una clase diferente de Cristianos.  Al igual que el catálogo de dones que presenta Pablo en 1 Corintios 12.28, Efesios 4 tiene a la vista funciones especiales en vez de posiciones formales.

(9)  ¿La mención de “gobiernos” en 1 Corintios 12:28 acaso no muestra que la iglesia primitiva poseía oficiales eclesiásticos?

El vocablo Griego traducido “gobiernos” en diversas versiones castellanas (Bover-Cantera, Nacar Colunga, La Biblia [ed. Herder], BJ, VM, RV-1977) es kubérnesis.  De acuerdo con el erudito del NT Gordon Fee, “esta misma palabra aparece  tres veces en la LXX [el Antiguo Testamento Griego], llevando consigo la idea verbal de dar ‘guía/orientación’ a alguien.

Dice Fee que la palabra puede traducirse mejor como “acciones de guía/orientación”. Muy probablemente se refiere al acto de dar consejo sabio a la comunidad entera y no simplemente a los individuos (Primera Epístola a los Corintios, Ed. Nueva Creación, Buenos Aires, 1994, p. 704).

Por lo tanto, tratar de ver en esta palabra una forma de política eclesiástica es injustificable e insostenible.  ¡El único “gobierno” que conoce la ekklesía es el gobierno absoluto de Jesucristo (Isa. 9:6)!  Si bien los supervisores proveen de supervisión a la iglesia, no la “dirigen” ni la “gobiernan”. El término “gobierno”, por lo tanto, es un pobre vocablo para describir algún don espiritual en la iglesia.

(10)  ¿No dice la Biblia que Timoteo fue el “primer obispo ordenado de la iglesia de Efeso” y que Tito fue ordenado como “el primer obispo de la iglesia Cretense?

A algunas ediciones de la KJV  se han anexado notas al final de las así llamadas “Epístolas Pastorales”, pero éstas no aparecen en el texto Griego.  Fueron insertadas por los traductores de la KJV.

Como hemos visto ya, Timoteo y Tito no fueron “obispos”. Ni siquiera pastores. Eran los colaboradores de Pablo –plantadores de iglesias, si así se les quiere ver (Rom. 16:21; 1 Cor. 16:10; 2 Cor. 8:23; 1 Tes. 1:1; 2:6; 3:2; 2 Tim. 2:15; 4:10).

Es digno de notarse que el episcopado monárquico (el sistema de obispos) se desarrolló mucho tiempo después de que se completó el NT.  ¡La evidencia histórica que sugiere que Timoteo y Tito fueron los  “primeros obispos” de estas iglesias es tan escasa como la de que Pedro fue “el primer obispo” de Roma! Todas estas suposiciones están en conflicto con el relato del NT. Son invenciones humanas que no tienen base en la Biblia.

(11)  Hechos 15:22 menciona a “varones prominentes entre los hermanos”¿No implica esto la existencia de una autoridad jerárquica en la iglesia primitiva?

La RV-1960 traduce este texto usando los términos “varones principales”, lo que le da un sabor jerárquico.  Sin embargo, la palabra Griega  es hegéomai que significa simplemente “conducir” o “guiar” (consulte la NVI).

Este texto subraya el hecho de que Judas y Silas estaban entre los hombres respetados de la iglesia de Jerusalén.  Eran hombres responsables, -probablemente ancianos.  Por esta razón la iglesia de Jerusalén los seleccionó como mensajeros temporales a Antioquia (compare con Prov. 10:26; 25:19).  Una exégesis que entiende este versículo de manera jerárquica es arbitraria.

(12)  La metáfora de Pablo del Cuerpo de Cristo ¿no demuestra que la autoridad funciona de manera jerárquica?  Es decir, cuando la Cabeza envía una señal a la mano, debe primero enviarla al brazo.  De modo que la mano necesita someterse al brazo para que pueda obedecer a la Cabeza.

Cualquiera que esté familiarizado con la anatomía humana sabe que la descripción anterior refleja un conocimiento incorrecto del funcionamiento del cuerpo físico.

El cerebro envía señales directas a aquellas partes del cuerpo que desea controlar, a través del sistema nervioso periférico. De este modo, la cabeza controla a todas las partes del cuerpo de manera inmediata y directa.  No hace pasar sus impulsos a través de un esquema de cadena de mando recurriendo a otras partes del cuerpo.

La cabeza no ordena a la mano que le diga al pie qué debe hacer. En cambio, la cabeza está conectada a cada parte del cuerpo. Por esta razón, la aplicación adecuada de la metáfora del Cuerpo preserva la verdad sencilla de que hay solamente una Autoridad en la iglesia –Jesucristo. Todos los miembros están bajo Su control directo e inmediato.

A este respecto, la Biblia es clara como el cristal cuando enseña que Jesucristo es el único mediador entre Dios y los hombres (1 Tim. 2:5).  Si bien la antigua economía tenía mediadores humanos, el Nuevo Pacto ya no los tiene.  Como participantes del Nuevo Pacto, no necesitamos de un mediador que nos diga cómo conocer al Señor. Todos los  que están bajo este pacto lo conocen directamente -“desde el menor hasta el mayor” (Heb. 8:6-11).

Es la sujeción mutua, y no la sumisión jerárquica la que produce la coordinación adecuada del Cuerpo de Cristo. (Este tema se tratará de manera más completa en un capítulo posterior).

(13)  Todo cuerpo físico tiene una cabeza. Por consiguiente, cada cuerpo de creyentes local necesita una cabeza. Si no tiene una, habrá caos. Los pastores son las cabezas de las iglesias locales. Son cabezas pequeñas bajo la Jefatura de Cristo.

Esta idea es un producto de la imaginación del hombre caído. No hay ni una pizca de apoyo Bíblico para esta idea. ¡Es pura fantasía! La Biblia jamás se refiere a un ser humano como “cabeza” de alguna iglesia. Este título pertenece exclusivamente a Jesucristo. Él es la única Cabeza de cada asamblea local. Por consiguiente, ¡los que afirman ser cabezas de las iglesias suplantan la Jefatura ejecutiva de Jesucristo!

Objeciones de Otros Documentos del NT

(1)  ¿No nos manda Hebreos 13:17 que obedezcamos y nos  sometamos a nuestros líderes, implicando así que los lideres en la iglesia poseen autoridad oficial?

Una vez más, consultar el texto Griego resulta de la mayor utilidad.  La palabra que se traduce como “obedecer” en Hebreos 13:17 no es la palabra Griega (hupakoúo) muy usada en el NT para referirse a la obediencia, sino el vocablo peítho que  significa persuadir y conseguir.  Debido a que esta palabra aparece en la voz media/pasiva en este texto, debe traducirse así: “dejaos persuadir por los que os dirigen”[4] [7] .

Esta es una exhortación que da peso a la instrucción de los obreros (y posiblemente sobreveedores locales). No es una exhortación para que se les obedezca ciegamente. Esto implica poder persuasivo para convencer y conseguir, sin que para ello se coaccione, fuerce, intimide o se obligue a la sumisión.  En las palabras del especialista del Griego W. E. Vine, “la obediencia sugerida [en Hebreos 13:17] no es la de la sumisión a la autoridad, sino que resulta de la persuasión” (W. E. Vine, Diccionario Expositivo, Caribe, 1999, p. 594).

Asimismo, el verbo traducido “someter” en este pasaje es la palabra hupeiko. Ésta conlleva la idea de ceder, retirarse, como rendirse después de una batalla.  Los que se ocupan de la supervisión espiritual no demandan sumisión.  Debemos estar de acuerdo en reconocerles.

Se nos anima también a que nos predispongamos a favor de lo que ellos dicen. No a causa de un oficio externo que ocupan, sino por su carácter piadoso, madurez espiritual y servicio sacrificado a favor de los santos.

Para decirlo con las palabras de Hebreos 13:7, debemos “imitar su fe” al considerar “cuál haya sido el resultado de su conducta”.  Si hacemos así, podrán realizar más fácilmente la tarea de supervisión espiritual a la que Dios los ha llamado (v. 17).

(2)  La Biblia enseña que los que velan por las almas de la iglesia tendrán que dar cuenta a Dios. ¿No significa esto que estas personas tienen autoridad sobre los demás?

Hebreos 13:17 dice que los que proveen supervisión son responsables de su tarea para con Dios.  A causa la avanzada madurez y dotación espiritual que poseen, Dios les tiene por responsables de cuidar de sus hermanos.  ¡Pero no hay nada en el texto que estipule que ellos poseen alguna autoridad especial sobre otros Cristianos! (Vea el punto anterior).

Ser responsable no equivale a tener autoridad.  Todos los creyentes son responsables ante Dios (Mat. 12:36; 18:23; Lucas 16:2; Rom. 3:19; 14:12; Heb. 4:13; 13:17; 1 Ped. 4:5).  Esto no significa que tienen alguna autoridad especial sobre los demás.

(3)  ¿No es verdad que Jesús respalda la autoridad oficial cuando mandó a Sus discípulos a que obedecieran a los escribas y Fariseos porque se sentaban en ‘la cátedra de Moisés’?

De ninguna manera. Jesús reprocha a los escribas y Fariseos por asumir una autoridad institucional cuando no poseían ninguna. Mateo 23:2 dice, “En la cátedra de Moisés se sentaron los escribas y los fariseos” .

Nuestro Señor estaba exponiendo solamente el hecho de que los escribas y los Fariseos eran maestros auto nombrados que estaban usurpando autoridad y se habían colocado por encima del pueblo (Mat. 23:5-7; Luc. 20:46).  Su declaración era una observación, y no un respaldo.

El Señor dejó inequívocamente claro que a pesar de su pretensión ante los hombres, los escribas y los Fariseos no tenían ninguna autoridad en absoluto (Mat. 23:11-33). De hecho, enseñaban la Ley de Moisés, pero no la obedecían (vv. 3b, 23:23).

Visto en esta luz, el versículo que sigue que dice: “Haced y guardad, pues, todo cuanto os digan…” (v.3) no puede entenderse como un endoso en blanco a la enseñanza Farisaica. Esta interpretación contradice por completo al versículo que sigue (v.4). También contradice a otros muchos pasajes donde encontramos a Jesús quebrantando resueltamente la enseñanza Farisaica -¡y mandando a sus discípulos a que hicieran lo mismo (Mat. 5: 33-37; 12:1-4; 15: 1-20; 16:6-12; 12:1-4; 19: 3-9; etcétera!

Más bien, esta frase (en el v. 3) debe interpretarse teniendo en mente la referencia del Señor a la “cátedra de Moisés”. La “cátedra de Moisés” es una referencia literal a una silla especial que se ponía aparte en cada sinagoga desde la que se leían al pueblo las Escrituras del Antiguo Testamento (E. L. Sukenik, Ancient Synagogues in Palestine and Greece,  British Academy).

Cada vez que los escribas y los Fariseos se sentaban en la “silla de Moisés”, leían abiertamente de la Escritura.  Puesto que la Escritura posee autoridad, lo que leían desde esa silla era obligatorio (a pesar de la hipocresía de los que leían).  Esta es la esencia de la declaración de Jesús.  La lección es que si aun un maestro supuesto e hipócrita lee la Biblia, lo que dice de ella tiene autoridad.

Afirmar que a partir de las palabras de Mat. 23:2-3, el Salvador otorga Su aprobación a la autoridad oficial, es un ejemplo de cómo Jesús puede ser reemplazado por el Papismo Romano. Esta falsa interpretación no pude seguir el mismo ritmo que el contexto del pasaje, y no refleja nada de los Evangelios.

(4)  ¿El NT Griego no apoya la idea de que la iglesia incluye clérigos  y laicos?

La dicotomía clero/laicos es un trágico error que corre a través de toda la historia de la Cristiandad.  Sin embargo, a pesar del hecho de que multitudes han tomado el camino espacioso del dogmatismo para defenderlo, esta dicotomía carece de sustento Bíblico.

La palabra “laicos” se deriva de la palabra Griega laós, que significa “pueblo”.  Laós incluye a todos los Cristianos.  El vocablo aparece tres veces en 1 Ped. 2:9-10 donde Pedro se refiere al “pueblo (laós) de Dios”.  El término laós nunca se refiere en el NT a una porción de la asamblea solamente.  No fue sino hasta el siglo tercero que se le dio otro significado.

El término “clero” tiene sus raíces en la palabra Griega kléros que significa “porción o herencia”.  La palabra se emplea en 1 Ped. 5:3 donde Pedro instruye a los ancianos a que no se enseñoreen de las heredades (kléros) de Dios. Es sorprendente que la palabra nunca se utiliza para referirse a los líderes de la iglesia. Como ocurre con laós, kléros se refiere también al pueblo de Dios, porque éste es Su herencia.

De acuerdo al NT, entonces, todos los Cristianos son “clero” (kléros) y todos son “laicos” (laós). Somos la herencia del Señor y el pueblo de Dios. Para decirlo de otro modo, el NT no dispone de clérigos; ¡hace a todos los creyentes clérigos!

En resumen, no hay un solo indicio del esquema clero/laicos y ministro/laico en la historia, enseñanza o vocabulario del NT.  Este esquema constituye una falsa dicotomía.  Es un artefacto religioso que se deriva de la ruptura posbíblica entre lo secular y lo espiritual.

En la dicotomía secular/espiritual, la fe, la oración y el ministerio se consideran como la propiedad exclusiva  de un mundo interno y sacrosanto. Un mundo que está separado por completo del tejido de la vida.  Pero esta separación es completamente ajena al carácter distintivo del NT donde se dice que todas las cosas glorifican a Dios, incluyendo las cosas de nuestro diario vivir  ( 1 Cor. 10:31).

(5)  Los siete ángeles de las siete iglesias del libro del Apocalipsis ¿no validan la presencia de un solo pastor en una iglesia local?

Los primeros tres capítulos del Apocalipsis constituyen una base frágil  sobre la cual se pueda construir la doctrina de un “solo pastor”. En primer lugar,  la referencia a los ángeles de estas iglesias es críptica.  Juan no ofrece clave alguna en cuanto a su identidad.  Los eruditos no están seguros de qué simbolizan.  (Algunos creen que el pasaje se refiere a ángeles literales. Otros opinan que son mensajeros humanos).

En segundo lugar, en ninguna parte del NT hay nada que se asemeje a la idea de “un solo pastor”, ni hay texto alguno que vincule a los pastores con los ángeles.

En tercer lugar, la idea de que los siete ángeles son “los pastores” de las siete iglesias está en abierto conflicto con otros textos del NT.  Por ejemplo, Hech. 20:17 y 20-28 nos dice que en la iglesia de Efeso había muchos que apacentaban la iglesia de Dios, y no sólo uno.  Lo mismo ocurría en todas las iglesias del primer siglo. Cada iglesia tenía varios ancianos (vea Repensando los Odres).

Por consiguiente, hacer depender la doctrina de “un solo pastor” de un oscuro pasaje del Apocalipsis es recurrir a una exégesis torpe y descuidada.  Una vez más, no hay apoyo para el sistema moderno del pastor en el Apocalipsis ni en algún otro documento del NT.

Objeciones del Antiguo Testamento

(1)  En Éxodo 18, Moisés establece una jerarquía de gobernantes bajo su autoridad para ayudar a guiar al pueblo de Dios.  ¿No constituye esto  un modelo Bíblico para el liderazgo jerárquico?

Si leemos cuidadosamente el relato, descubrimos que fue Jetro, el suegro pagano de Moisés, quien concibió esta idea (Éxo. 18:14-27).   No hay evidencia Bíblica que sugiera que Dios la respaldó.  De hecho, Jetro mismo admitió que no estaba seguro de si Dios  apoyaría su idea (Éxo. 18:23).

Posteriormente, en los viajes de Israel, Dios dirigió a Moisés para que tomara un rumbo diferente con respecto al problema de la supervisión.  El Señor le mandó que comisionara ancianos para que le ayudaran a llevar el peso de la responsabilidad (Núm. 11:16).

Esta estrategia era orgánica y funcional, marcadamente diferente de la noción de Jetro de una jerarquía compuesta de muchos estratos de dirigentes.

(2)  ¿No es verdad que Moisés, Josué, David, Salomón, etcétera, muestran que la perfecta voluntad de Dios de tener un solo líder sobre Su pueblo?

De ninguna manera.  Moisés y cualquier otro líder del AT, fueron sombras del Señor Jesucristo.  No eran tipos del pastor único de los tiempos modernos que se inventó durante la Reforma.

Para ser más específico, el rol del episcopado monárquico se remonta al Catolicismo naciente y tiene sus raíces en las enseñanzas de Ignacio de Antioquia y Cipriano de Cartago. Pero no llegó a ser aceptado ampliamente sino hasta los siglos III y IV.  Durante la Reforma, los roles del obispo y del sacerdote se transformaron en el pastor Protestante.

Por el con trario, la idea de Dios había sido siempre infundir una teocracia en Israel. Una teocracia es un gobierno donde Dios es el único Rey.  Si bien Dios accedió al deseo carnal del pueblo de tener un rey terrenal, ésta no fue nunca Su perfecta voluntad (1 Sam. 8:5-9).

No obstante, el Señor siguió obrando a favor de Su pueblo bajo el reinado humano, si bien padecieron terribles consecuencias como resultado.  De la misma manera, en nuestros días Dios todavía obra por medio de sistemas imperfectos, pero éstos limitan siempre Su plena operación.

El deseo eterno del Señor para con Israel era que viviera y sirviera bajo Su dominio directo (Éxo. 15:18; Núm. 23:21; Deut. 33:5; 1 Sam. 8:7); que fuera un reino de sacerdotes (Éxo. 19:6), y que en tiempos de crisis estuviera sujeto a hombres más sabios y de más edad (ancianos) (Deut. 22:15-18; 25:7-9).

Pero lo que Israel perdió por su desobediencia, la iglesia lo ganó (1 Ped. 2:5,9; Ap. 1:6).  Sin embargo, trágicamente, muchos Cristianos han optado por regresar al sistema de gobierno religioso del antiguo pacto -aun cuando Dios lo desmanteló hace mucho tiempo.

La única manera posible en que se puede realizar en nuestros días la idea de Dios del liderazgo y la autoridad es a través de la presencia del Señor en el interior de los Suyos.  Ya que la habitación del Espíritu no fue experimentada durante los días del Antiguo Testamento, Dios condescendió con las limitaciones de Su pueblo.

Es por esta razón que vemos a Israel abrazando a menudo modelos jerárquicos de liderazgo.  Mas cuando llegamos a la era del  NT, aprendemos que el Cristo que vive en el interior es la porción de todos los hijos de Dios.  Es precisamente esta porción la que hace que la iglesia se eleve al nivel sobrenatural del “sacerdocio de todos los creyentes”. En este nivel, los estilos de liderazgo jerárquico, titular y oficial se vuelven obsoletos y contraproducentes.

(3)  En el Salmo 105:15, el Señor dice “No toquen a mis ungidos; no hagan daño a mis profetas” ¿No enseña este versículo que algunos Cristianos (p. ej. los profetas) poseen una autoridad indiscutible?

Bajo el Antiguo Pacto, Dios ungió especialmente a los profetas para que fueran los portadores de Sus oráculos.  Hablar contra ellos era hablar contra el Señor.  Pero en el Nuevo Pacto, el Espíritu es derramado sobre todo el pueblo de Dios.  Todos los que han recibido a Cristo (el Ungido) están ungidos por el Espíritu Santo (1 Jn. 2:27) -y todos pueden profetizar (Hech. 2:17-18; 1 Cor. 14:31).

De esta manera, la oración de Moisés de que todo el pueblo de Dios recibiría el Espíritu y profetizaría se ha cumplido desde Pentecostés (Núm. 11:29; Hech. 2:16-18). Lamentablemente, líderes clericales y “profetas” auto proclamados han abusado y usado indebidamente el Salmo 105:15 para controlar al pueblo de Dios y desviar las críticas.

Pero esta es la verdad: Ya que todos los Cristianos han sido ungidos con el Espíritu, todos pueden profetizar (Hech. 2:17-18; 1 Cor. 14.31). Bajo el Nuevo Pacto, “No toquen a mis ungidos”  equivale a “someteos unos a otros en el temor de Cristo” (Efe. 5:21), porque la unción del Espíritu ha venido sobre todos los que creen en el Mesías.

Por consiguiente, “no tocar al ungido de Dios” ¡se aplica hoy a cada Cristiano! Negar esto es negar que todos los Cristianos tienen la unción (1 Juan 2:20,27).

El Problema de Una Mala Traducción

Considerando los puntos anteriormente mencionados, algunos podrán preguntarse por qué la Versión Autorizada inglesa (KJV) oscurece tantos textos que tienen que ver con el ministerio y la supervisión.  Es decir, ¿por qué la KJV repetidamente inserta términos jerárquicos/institucionales (como “oficio”) que no están presentes en los documentos originales?

La respuesta se deriva del hecho de que la iglesia Anglicana del siglo XVII publicó la KJV. Esta iglesia vinculó rígidamente a la Iglesia con el Estado y fusionó burocracia con Cristianismo.

Esta es la historia. El Rey Jaime VI de Escocia había ordenado la traducción que lleva su nombre (la Versión del Rey Jaime).  Procedió así en su papel de cabeza de la iglesia Anglicana –la iglesia estado de Inglaterra.  Ordenó a los cincuenta y cuatro eruditos que realizaron la traducción que durante todo el proyecto no se apartaran de la “terminología tradicional”.   (The Christian Baptist 1, Nashville: The Gospel Advocate Co., 1955, pp. 319-324).

Por esta razón, la KJV refleja naturalmente las presuposiciones jerárquico/institucionales del Anglicanismo.  Palabras tales como ekklesía, epískopos y diákonos no fueron traducidas fielmente del Griego.  Más bien, se tradujeron empleando la jerga eclesiástica Anglicana de aquellos días: Ekklesía  =  iglesia. Epískopos  = obispo. Diákonos  =  ministro. Praxis = oficio. Proístemi = gobernar. Aunque la KJV original de 1611 pasó por varias revisiones hasta 1769, estos errores nunca fueron corregidos.

Gracias a Dios, algunas traducciones modernas han procurado corregir este problema. Han quitado lo Anglicano a muchos de los términos eclesiásticos que se hayan en la KJV y han traducido fielmente las palabras Griegas que están detrás de ellos, de acuerdo a sus significados originales: Ekklesía = asamblea, Epískopos = sobreveedor o vigilante. Diákonos = servidor. Praxis = función. Proístemi = cuidar.

Desafortunadamente, muchas traducciones todavía conservan el sabor oficial aún presente en la KJV.  Es por esta razón que he escrito este capítulo.

  • [1][4] Algunas versiones Castellanas, sin embargo, también transmiten la idea de “oficio” al añadir el vocablo “cargo” que no aparece en el texto Griego, por ejemplo:  “Si alguien aspira al cargo de presidir la comunidad…” (Versión Dios Habla Hoy [VP]; “Si alguno aspira al cargo de obispo…” (BA). [N. del Trad.]
  • [2][5] Así lo traducen algunas versiones Castellanas:  “el que preside” (RV-1960); “el que ocupa un puesto de responsabilidad” (V P); “el que dirige” (BA y NVI).  Todas ellas favorecen la idea posicional/jerárquica. [N. del Trad.]
  • [3][6]    Acerca de este verbo comenta  A.T. Robertson:  Jeirotonéo (de jeirotonos, extender la mano: jeir, mano teino, extender) es un antiguo verbo que originalmente significaba votar a mano alzada, finalmente designar con la aprobación de una asamblea que elige como en 2 Cor. 8.19  (A. T. Robertson, Imágenes Verbales del Nuevo Testamento, Editorial CLIE, Barcelona, 1989, Tomo 3, p. 233). [N. del Trad.]
  • [4][7] La única versión en Castellano del NT que hace plena justicia al texto Griego de Hebreos 13:17 es la Biblia Textual Reina Valera [B T]. Para mayores informes, consúltese:  http://www.labiblia.org. [N del T]

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
Esta entrada fue publicada en Anciano/a, Pastor. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s