¿DEBEN LAS MUJERES USAR VELO EN LA IGLESIA? |

Nathan Díaz

mujer-con-velo¿Deben las mujeres usar velo en la iglesia?

En 1 Corintios 11:3-16 hay 3 principios que Pablo quiere señalar. Los principios son claros, pero las formas prácticas son algunas de las más difíciles de entender.

Antes de contestar la pregunta, es importante aclarar que no todos los temas en la Biblia tienen la misma importancia. La manera de determinar la prioridad de un tema bíblico tiene que ver con lo repetido del tema a lo largo de la narrativa bíblica, y cuán cercano es el mismo al evangelio.

La cuestión del lugar del velo en la iglesia solo aparece en un lugar en toda la Biblia: 1 Corintios 11:3-16. Por lo tanto, debo comenzar diciendo que, independientemente a las conclusiones que pudiéramos tener, no podemos poner el tema del velo como un tema de central importancia. Como el mismo pasaje nos enseña, esto no debe ser causa de contención (1 Corintios 11:16).

Al estudiar un pasaje como este siempre debemos de buscar los principios bíblicos detrás de las formas o prácticas descritas. De hecho, ya en este artículo hablé un poco más sobre las diferencias entre principio y forma. En este sentido, en 1 Corintios 11:3-16 encuentro 3 principios que Pablo quiere señalar. Los principios son claros, las formas (el uso del velo) son algunas de las más difíciles de entender e interpretar en todo el Nuevo Testamento.

  1. El principio de orden

El versículo 3 establece el propósito de esta sección:

“Pero quiero que sepan que la cabeza de todo hombre es Cristo, y la cabeza de la mujer es el hombre, y la cabeza de Cristo es Dios”.

Hay debate entre los eruditos sobre si el significado de la palabra “cabeza” es autoridad o fuente/origen. Pero sin importar cuál sea el significado de “cabeza” en el texto, Pablo quiere que veamos que existe un orden, especialmente en cuanto a los roles que cada quién debe desempeñar.

En el versículo 10 dice que la mujer debe tener una señal de “autoridad” sobre su cabeza. De acuerdo al versículo 3, esa autoridad sería el hombre o esposo (también hay debate sobre si la naturaleza de la relación a la que se refiere Pablo es hombre-mujer o esposo-esposa). Es interesante que parece que Pablo quiere que sepamos que los mismos ángeles son testigos del orden que debe existir en los servicios de una iglesia (aunque el significado de “ángeles” también es debatido).

¿Cómo honramos el orden en la iglesia? Lo honramos cuando la participación de la mujer en la iglesia está claramente bajo la autoridad final del hombre o esposo. Por eso Pablo da el mandamiento: “Pero toda mujer que tiene la cabeza descubierta mientras ora o profetiza, deshonra su cabeza, porque se hace una con la que está rapada” (v. 5).

En la cultura Grecoromana el cabello de una mujer era comúnmente considerado el objeto de lujuria para el hombre. También se sabe que en la cultura de Corinto las prostitutas del templo —así como las mujeres celebridades— no usaban velos y probablemente tenían peinados ostentosos y llamativos, en contraste con las mujeres de clase trabajadora, tanto romanas como judías, quienes siempre se cubrían la cabeza en público. Las mujeres judías hasta se cubrían el rostro.

Las actitudes de las mujeres corintias representaban el feminismo de la época, que retaba las prácticas de decoro comunes para la mujer. En contraste, el raparse siempre ha tenido un contexto de vergüenza (ej. adulterio) o luto (Deuteronomio 21:12) para la mujer. El principio es que cuando la mujer participe en la iglesia, que muestre sujeción al orden establecido por Dios al cubrirse la cabeza (en contraste al feminismo de la época), y procurando guardar silencio para mostrar que no está tratando de dominar sobre el papel del hombre o de su esposo (1 Corintios 14:34-35). El equivalente de no someterse al orden de Dios es vergüenza (estar rapada).

El hombre por otra parte no debe cubrirse la cabeza, porque sería una afrenta a su cabeza (v. 4). Nuevamente, la mejor interpretación de estos pasajes se tiene que ver a la luz del uso del velo en esta sociedad. 1) Si un hombre se cubría la cabeza, podría tener varios significados para los presentes: el seguir la tradición judía de cubrirse la cabeza con un manto de oración, lo cual representaría una imagen de estar bajo la ley judía para los gentiles que no entendían estas prácticas. 2) El simbolismo de cubrirse la cabeza cuando alguien está de luto, lo cual es contrario a la razón de reunirse para celebrar la victoria de Cristo sobre la muerte. 3) El parecido que tendría cubrirse la cabeza con miembros del culto de Isis, lo cual Pablo quiere evitar. Sea cual sea el significado cultural que Pablo tiene en mente cuando el hombre se cubre la cabeza, tiene que ver con cómo refleja su autoridad y responsabilidad dada directamente por Dios. [1]

El orden y responsabilidades de géneros fue establecido por Dios mismo desde la creación, antes de que hubiera pecado. “Pues el hombre no debe cubrirse la cabeza, ya que él es la imagen y gloria de Dios, pero la mujer es la gloria del hombre. Porque el hombre no procede de la mujer, sino la mujer del hombre. En verdad el hombre no fue creado a causa de la mujer, sino la mujer a causa del hombre” (1 Corintios 11:7-9).

La manera de expresarnos externamente debe reflejar nuestra disposición interna de someternos al orden y a las autoridades establecidas por Dios. ‘Gloria’ es una referencia al reflejo de nuestra fuente u origen, pero tanto el hombre como la mujer son creados a imagen y semejanza de Dios (por eso Pablo menciona semejanza solo una vez).

  1. El principio de complementarianismo

Pablo quiere dejar en claro que la relación que está señalando entre el hombre y la mujer no tiene nada que ver con su valor delante de Dios. Por eso dice “Sin embargo, en el Señor, ni la mujer es independiente del hombre, ni el hombre independiente de la mujer. Porque así como la mujer procede del hombre, también el hombre nace de la mujer; y todas las cosas proceden de Dios” (1 Corintios 11:11-12).

A diferencia de la relación Cristo-hombre, la relación hombre-mujer sí se caracteriza por ser de la misma esencia y valor. Charles Hodge dice sobre esta relación: “La subordinación de la mujer al hombre es algo totalmente diferente a la del hombre a Cristo; y esa nuevamente está en un grado infinitamente más completo que la subordinación de Cristo a Dios. Y aún más, como la subordinación de la mujer al hombre es perfectamente consistente con su identidad como a su naturaleza, así la subordinación de Cristo a Dios es consistente con tener la misma naturaleza que el Padre”.

  1. El principio de modestia

Pablo quiere que los Corintios entiendan que una mujer debe actuar y vestir como una mujer, y que el hombre debe actuar y vestir como un hombre. Por eso enfatiza tanto la diferencia entre la manera en que ambos deben usar su cabello (hombres, corto; mujeres, largo). En el hombre, el cabello largo se consideraba afeminado y era contrario a la costumbre tanto judía como griega. Pero para la mujer, el cabello largo es como un velo natural. Parte del significado de velo en el texto es la manera de usar su cabello: decorosa y femeninamente (v. 15).

Entonces, ¿debe usar velo la mujer?

Es claro que en el contexto cultural en el que fue escrita esta carta el velo tenía un significado que ya no tiene hoy en día (especialmente en occidente). Por lo tanto, es muy difícil aplicar el principio del velo de la misma manera en que era aplicado en la cultura Corintia. En muchas iglesias donde se usa velo hoy, se utiliza de una manera muy diferente (no es un manto que cubre todo el cabello y el rostro, sino solo un pequeño círculo que cubre solo parte de la cabeza), además de carecer de significado cultural fuera de la iglesia.

Sin embargo, tampoco creo que sea un problema si una mujer quiere usar un velo durante el culto de la iglesia para honrar los principios de este pasaje. Como ya hemos visto, en realidad se trata de principios bíblicos de orden y motivaciones del corazón. La sumisión es una disposición voluntaria a una autoridad y a un orden establecido por Dios.

Usen velo o no las mujeres en tu iglesia, debemos mostrar en la manera en que vestimos y actuamos que queremos honrar el orden, el complementarismo, y la modestia que apuntan a los atributos mismos de Dios.

“Pero si alguien parece ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni la tienen las iglesias de Dios”, 1 Corintios 11:16

[1] Riddlebarger, Kim, First Corinthians (Tolle Lege Press: Powder Springs, 2013), p. 259

[2] Hodge, Charles, 1 Corinthians (Crossway: Wheaton, 1995), p. 188-189

Imagen: Lightstock

Nathan Díaz es pastor de enseñanza en la Iglesia Evangélica Cuajimalpa en la ciudad de México y productor del programa de radio “Clasificación A” que se transmite en emisoras de México, Argentina, Nicaragua, España y Estados Unidos. Estudió Biblia y teología en el Instituto Bíblico Moody de Chicago. Él y su esposa Cristin tienen tres hijos, Ian, Cael y Evan.

 

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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