DINERO, MÁS PODER, IGUAL A CORRUPCIÓN…

Mario E. Fumero

Una de las causas de escándalos dentro del cristianismo moderno es la incongruencia entre el mensaje que predico Jesús, de humildad y sencillez, y la ostentosidad de las iglesias, llamada cristianas, sean católicas o evangélicas.

La Iglesia Católica Apostólica y Romana esta plagada de escándalos lo largo de la historia, a partir de su nacimiento en el año 313 d.C. cuando Constantino adopto el cristianismo como parte de su imperio. Para poder adquirir riqueza la iglesia se adhiere al poder político, y estableció el mercantilismo de los objetos religiosos, y por último, determinó que los pastores tenían que ser célibes. Existen diversas opiniones contradictorias respecto al comienzo del celibato clerical en la Iglesia Católica, y de su origen: algunos afirman que tomó el carácter de obligatorio en el siglo IV, mientras que otros interpretan que tuvo su inicio en el II Concilio de Letrán (1139); otros le adjudican un origen apostólico que no tiene apoyo bíblico, mientras que otros consideran que se trata de una expresión disciplinaria, pero la idea más predominante es que se adoptó el celibato en el sacerdote para que sus bienes o lo que recibía en su ministerio, le quedara a la Iglesia, y de esta forma, gente pudiente se hacían religiosos y ostentaban puestos grandes, para que al morir todos sus bienes le quedaran a la Madre Iglesia, la cual cuenta con una riqueza incalculable[1].

Con la filtración de ciertos documentos secretos en el año 2009, se descubrió la ya conocida corrupción de la Banca Vaticana, que fue usada por la mafia ambrosiana para el lavado activo. Los documentos secretos, que salieron a la luz pública, revela que hubo una gran corrupción dentro de la Santa Sede, lo cual llevó a la justicia italiana a abrir una investigación en contra de dos directivos de la entidad bancaria Vaticana, por violar las leyes italianas de lavado de dinero y llevaron a la policía a incautar US$30 millones en activos del Vaticano en septiembre de 2010[2].

Siempre se ha señalado la ostentosidad y las riquezas de la Iglesia Católica Romana, frente a la pobreza y miseria que reina en el mundo, lo cual es contradictorio con las enseñanzas del evangelio, proclamada por la iglesia primitiva y que se evidencia en el libro de los Hechos de los Apóstoles. Esta conducta bipolar de predicar humildad sencillez y entrega, y vivir onerosamente ha ocasionado frustración, dando base a la decepción de muchos respectos al cristianismo, razón por lo cual, florece el escepticismo. Y es que donde hay poder económico, siempre reina el poder humano, y aparece la corrupción.

Esto mismo está ocurriendo también en muchas iglesias evangélicas, las cuales construyen majestuosos templos, y sus pastores o líderes viven lustrosamente, en medio de la miseria, el hambre y la injusticia que reina en los países latinoamericanos. El deseo de prosperidad genera una ambición que conduce a los predicadores a proclamar un evangelio al servicio de los intereses dominantes. Cuando el amor al dinero priva sobre la sencillez y la compasión, ya sea en la Iglesia o en el Estado, irremediablemente vamos rumbo a la corrupción.

Es el tiempo de que la iglesia comience a usar sus riquezas para socorrer a los que están en miseria, porque de lo contrario, los que están en miseria compartirán la suya con nosotros. Es necesario reconocer que cuándo priva el amor al dinero, ya estamos en las garras del diablo, y la codicia nos llevará a buscar el deseo de poder, y muchas veces, para alcanzar el poder los líderes religiosos adoptan actitudes inmorales, cayendo en la corrupción. Bien los dijo San Pablo “raíz de todos los males es el amor al dinero” (1 Timoteo 6:10).

Si las iglesias y los pastores lustrosos compartieran sus riquezas con los pobres del tercer mundo, tendríamos recursos suficientes para construir miles de escuelas, miles de orfanatorios, miles centro de rehabilitación, miles hospitales, y miles de pequeñas empresas, que les proveería trabajo a los que no tienen oportunidades de ganarse el pan de cada día, porque tristemente vivimos en un mundo lleno de desigualdad.

mariofumero@hotmail.com

www.contralaapostasia.com

 

[1] – McGovern (2004). El celibato sacerdotal: una perspectiva actual, pp. 43: «[…]

[2]http://www.bbc.com/mundo/noticias/2012/05/120525_italia_escandalo_detras_banco_vaticano_jrg.shtml

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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2 respuestas a DINERO, MÁS PODER, IGUAL A CORRUPCIÓN…

  1. mapo dijo:

    Este es el cuento de nunca terminar, una historia tanta veces contada, todos imaginamos de las altas esferas de corrupción tanto en la Iglesia católica, como evangélica, así como muchas sectas y todo en el nombre de Dios. Blasfemar el santo nombre de Dios, para estos que se autodenominan sacerdotes y pastores, es como paladearse un dulce. Dios no representa nada en lo más mínimo de sus corazones corruptos y cauterizados por el amor a la fortuna, fama y faldas. Bueno, no quiero agotar mi energía, opinando sobre estos mounstruos del infierno.

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