Mario E. Fumero
Nuestros púlpitos están invadido por predicadores que no solo proclaman disparates doctrinales, sino que enseñan «»horrores teológicos». Podemos citar varios ejemplos; como el de una predicadora que tomando el pasaje de Lázaro en el seno de Abran, (Lucas 16:22,23), afirmó en que Dios tenía tetas, ignorando que se refería a un lugar en el Hades en donde los muertos antes de Cristo, esperaban la resurrección. Otros afirman que Dios es femenino, cuando en el cielo no hay sexo (Lucas 20:35) y para colmo, otros han dicho que somos «jehovasitos», o sea diosecitos, cayendo en la doctrina gnóstica de los griegos, algunos han llegado a la demencia de proclamarse «Jesucristo hombre».
¿Cuántos disparates se escucha en los púlpitos, ante el silencio y el «amen» de muchos hermanos, ignorante de las Sagradas Escrituras? Sin embargo, los peores horrores teológicos son los llamados «dogmas de fe», o sea, revelaciones personales que se vuelven doctrina, y las mismas la imponen en las iglesias como algo divino.
Sabemos que la religión católica romana acepta los «dogma de fe» proclamados por los papas, los cuales se salen de la doctrina bíblica, para crear doctrinas de hombres (Efesios 4:14), como por ejemplo; la inmaculada concepción de María, su ascensión al cielo en cuerpo y alma, el celibato, el purgatorio etc.
Nosotros, los evangélicos, no aceptamos ningún dogma, excepto lo enseñado claramente en las Sagradas Escrituras (2 Tesalonicenses 2:15), pero hoy, estos falsos ministros, con sus revelaciones personales, están llevando a la iglesia hacia la época del oscurantismo medieval, proclamando un contra-evangelio que exalta al hombre, y convierte a Jesús en un títere de sus caprichos y ambiciones personales, no enseñando la doctrina conforme a la sana palabra de Dios (1 Timoteo 6:3).


Errores teológicos. Es un eufemismo para decir mentira o engaño?