EL DISCERNIMIENTO ESPIRITUAL -8-

DISCIPULADO BÍBLICO, O DISCIPULADO EDUCATIVO

El discipulado histórico tiene su origen en la cultura griega. Como en esta época no existían libros ni centros educativos, los que querían aprender una corriente filosófica o dialéctica tenían que vincularse a un maestro el cual asumía el papel de instructor, y como no había libro de texto, el aprendizaje era a través de la convivencia. El maestro le impartía a sus discípulos todo el conocimiento, estos a cambio convivían servía en que ayudaban al maestro. Mucho de los filósofos griegos no escribieron nada, como el filósofo Homero[1], sino que fueron sus discípulos los que escribieron sus pensamientos.

Como fruto de este sistema se crearon diversas escuelas filosóficas encabezada por prominentes maestros, y era responsabilidad de los discípulo transmitir a la posteridad sus enseñanzas. Esta palabra “discípulo” procede del griego “μαθητής” que indica un aprendiz que vive con un maestro para captar y vivir todas sus enseñanzas y su estilo de vida para trasmitirlo. Este término se deriva del verbo “manthano”, que quiere decir aprender, comprender. Es interesante reflexionar sobre un aspecto que se encuentra contenido en el significado etimológico de la palabra “mathetés”, pues en la concepción griega se refiere específicamente al aprendizaje recibido por su maestro y el compromiso de participar activamente en su estilo de vida y enseñanza. El término “maestro” procede del verbo “enseñar” (didasko) y del sustantivo maestro (didaskalos) y, relacionados al término griego,  pero en hebreo se le llamaba rabino (Rabbi y Rabbouni), y este concepto va más lejos de lo que este concepto representa en nuestro tiempo. Es bueno diferenciar entre alumno; uno que aprender para hacer después lo que le dé la gana, y discípulo; uno que aprende para obedecer e imitar a su maestro.

En el Antiguo Testamento (AT) no se usó la palabra discípulo aunque en algunos textos se estableció este principio, debido a que en hebreo no existía dicho término, sin embargo hay algunos textos y evidencian la existencia de este tipo de formación entre los que ejercieron el sacerdocio y los profetas (Isaías 8:16, 50:4,  54:13). Sin embargo encontramos referencia al caso de Eliseo que al encontrase con Elías, dejó su trabajo se despidió de su familia y se convirtió en un discípulo del mismo (1 Reyes 19:19-21). De

Mientras que en el AT la referencia al discipulado es bastante escueta y poco corriente, en término lógicamente hablando, en el NT abunda esta referencia, e incluso, se hace alusión a los fariseos como discípulos de Moisés y de otros personajes del AT [2]. No sólo podemos hacer referencia a los discípulos como los primeros doce de tomó Jesús, sino que en otras muchas partes dentro del quehacer de la iglesia de los Hechos, se exponía el concepto de discipulado, lo cual daba un tono de formación en los nuevos convertidos a través del procedimiento de un discipulado vinculante, y con arraigo paternal, donde según el tipo de alimentos, se hacía referencia al nivel de crecimiento dentro del concepto del Nuevo Nacimiento o de la NUEVA CRISTURA.

SITUACION ACTUAL DEL DISCIPULADO

Considerando que el DISCIPULADO es una relación con características paternales, donde la esencia no está solo en la enseñanza teórica, sino en lo vivencial, se hace difícil, por no decir imposible, que en nuestros tiempos podamos desempeñar una estructura formativa en los discipulados dentro de estas dimensiones, porque en la actualidad, la sociedad está envuelta en tanto quehacer, que apenas tenemos tiempo incluso, para atender nuestra propia familia natural. Es por ello que debido a los factores históricos de la sociedad moderna no es posible el implementar un discipulado BIBLICO como el que se presenta en el libro de los Hechos y las epístolas, razón por la cual, muchas iglesias moderna ha tratado de tomar algunos elementos formativos, para establecer un sistema de DISCIPULADO  instructivo, el cual tristemente está desposeído de una entrega absoluta del maestro hacia sus discípulos, por falta de tiempo, interés o entrega, forjándose una relación muy superficial y circunstancial, la cual origina tristemente una calidad de vida cristiana muy deficiente.

En vista a la realidad histórica que vive la iglesia, no queda más remedio que ofrecer una opción más viable, que aunque no sea la correcta, llene un vacío que de otra forma dejaría a los convertidos completamente descuidados. Se analizamos bien los conceptos de “cuerpo” en relación a la vivencia eclesial, descubriremos que solamente somos fuertes cuando existiera una estructura de discipulado que forjara miembro con miembro, para crear las bases de una relación funcional dentro del concepto de iglesia, forjándose los elemento de cobertura, sujeción, atención, relación y unidad.

La unidad y visión de una comunidad cristiana no descansa en el poder de un super-pastor, ni en una estructura mercantil, burocrática o religiosa, sino en el sentir y quehacer de todo los miembros de la comunidad, sintiendo, creyendo y habitando en armonía, “unánimes y juntos”. Es bueno hacer énfasis en estas dos últimas palabras; “unánimes” y “juntos”. Podemos estar juntos pero no tener claro los objetivos, por lo que cada cual va por su lado. No todos los que están juntos piensan iguales, mucha veces esa aparente unidad de acompañamiento de no es presidida por un concepto claro del propósito que nos incumbe el estar juntos. Sin embargo, el término “unánimes” envuelve algo más profundo que estar juntos. Encierra un concepto de unidad en la cual todos pensamos iguales respecto a las enseñanzas de Jesucristo, teniendo un mismo sentir en cuanto al concepto relacionado con el reino de Dios en la tierra. Hablar de unanimidad es hablar de fusión, estar todos engranados en la ayuda mutua, sintiendo y creyendo una misma cosa. Es como un cuerpo físico, dónde va la mano, allí vs el pie, y todo el cuerpo se mueve bajo la dirección de la cabeza.

La pérdida de este concepto de unidad ha llevado a la iglesia a funcionar como una carnicería, de en donde todo el mundo anda como quiere, convirtiéndose la reunión de los Santos en un tiempo de distracción y no de formación. Cada cual anda por su lado, y el pastor no huele a oveja pues funge como empresario, manejando una asamblea en donde no existe un vínculo de relación entre oveja y pastor, y entre maestro y discípulo, lo cual genera una calidad de cristianismo muy endeble y superficial. Es imposible obtener calidad en la cantidad, como es imposible formar vidas a control remoto. El secreto del éxito en la vida cristiana no radique en el conocimiento, sino en la relación y servicio mutuo mediante el amor fraternal, el cual debe ser la columna vertebral toda formación cristiana.

En conclusión, el discipulado educativo puede ayudar a formar el conocimiento cristiano del creyente, pero debemos aceptar que dentro del esquema educativo, será difícil formar el carácter de los cristianos, porque para lograr esto se necesitará una más estrecha relación entre pastores y ovejas, entre el discipulado y su maestro, pero al no poderse dar este tipo de relación, no quedará más alternativa que apoyarnos en una formación intelectual, esperando que el Espíritu Santo puede hacer la modificación del carácter a través del poder de la Palabra en la vida de los discípulos.

 

 

 

[1] –  En ella, Homero es presentado como el hijo de una huérfana seducida, de nombre Creteidas, que le dio a luz en Esmirna. Conocido como Melesígenes, pronto destacó por sus cualidades artísticas, iniciando una vida bohemia. Una enfermedad lo dejó ciego, y desde entonces pasó a llamarse Homero. La muerte, siempre según el seudo Herodoto, sorprendió a Homero en Íos, en el curso de un viaje a Atenas. Tomado de: https://www.biografiasyvidas.com/biografia/h/homero.htm

[2] En el judaísmo tardío extrabíblico, palabra y contenido son bastante corrientes. En el NT se alude a discípulos de Moisés [Jn_9,28], de Juan el Bautista [Mc_2,18] par; [Jn_1,35]; [He_19,1], de los fariseos [Mc_2,18]; [Lc_5,35]; [Mt_22,16]. Pero son los discípulos de Jesús los que acaparan la atención principal. Discípulos que a veces se identifican con los Doce [Mt_10,1]; [Mt_26,14], [Mt_28,16]; [Mc_6,7]; [Mc_14,13-16]; [Lc_9,1], pero que con frecuencia designan a un grupo más amplio [Mt_8,21]; [Lc_6,17]; [Lc_6,19]; [Lc_6,37]; “ver [Lc_10,1]”; [Jn_6,60]; [Jn_6,66]. En el libro de los Hechos, discípulo y creyente llegan a identificarse [He_6,1]; [He_6,7]; [He_9,10]; [He_9,26]; [He_14,20]; ver [Jn_8,31]. Por su parte, [Jn_6,45] constata el cumplimiento de [Is_54,13]. Un rápido y vamos

 

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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