Mario E. Fumero
Filipenses 2:5 “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús:”
Estuvimos hablando de la división, la cual, como un cáncer, lo destruye todo. ¿Pero qué tal si hablamos de la división mental?
Una de las causas de conflictos emocionales, sentimentales y espirituales, reside en el hecho de que muchas veces nuestra mente se encuentre divida, y no sabemos lo que queremos o deseamos, siendo incoherente con las decisiones que tomamos, o en las acciones que emprendemos, lo cual a largo plazo nos puede pasar factura.
La Biblia es clara al respecto, debemos saber lo que queremos, y medir nuestras fuerzas para ver lo que podemos, porque la duda divide nuestros pensamientos, y muchas veces nos hace errar en nuestras acciones o en las decisiones que tomamos.
Dudar es el titubear, vacilar, apareciendo la división mental, que nos lleva de un lado para otro, como las ondas del mar (Judas 13), convirtiéndonos en personas fluctuantes, como dice el Santiago 1:8 “El hombre de doblado ánimo es inconstante en todos sus caminos” y esa inconstancia es la que produce la división mental para tomar decisiones sabias.
¿Cómo evitar la división mental? Sencillo, aprender a discernir de acuerdo a la voluntad de Dios entre lo que es recto, y lo que es incorrecto. Para ello necesitamos dos elementos importantes en la vida cristiana: madures espiritual y discernimiento, y ambas cosas se adquieren con la oración y la paciencia, fundamentos básicos para poder vivir con claros propósitos respecto al futuro. Porque las malas decisiones pueden traernos graves consecuencia.


Gracias a Dios por sus excelentes reflexiones
Dios le bendiga.
Josué 24:15Reina-Valera 1960 (RVR1960)
15 Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.