Mario E. Fumero
1 Corintios_1:13 ¿Está dividido Cristo? ¿Fué crucificado Pablo por vosotros? ¿ó habéis sido bautizados en el nombre de Pablo?
Uno de los peores flagelos de la sociedad moderna es la tendencia divisionista. Podemos ver el alto índice de matrimonios que se destruyen en la mayoría de los países prósperos. De cada 3 matrimonios, 2 terminan desintegrados. En cuanto a la sociedad, no podemos negar la democracia se ha polarizado, y esta polarización ha llevado muchos países a la confrontación y violencia por razones politicas.
¿Cuál es el fruto de la división? Contienda, odio y violencia. Cada vez mas nuestra humanidad se vuelve intolerante y radical, en donde unos quieren imponerle a otros su forma de pensar, de ser y de sentir, ignorando la individualidad y la diversidad de opiniones, que aunque no las compartamos, debemos respetarlas.
Pero el fenómeno de la división no es algo nuevo, porque es una de las obras más especializadas de Satanás, el cual no sabes sumar, ni restar, pero tiene un doctorado en división. Toda su obra a través de la Biblia ha sido siempre dividir, separar y destruir, pero Jesucristo vino hacer todo lo contrario, el vino a restaurar unir y sanar lo que el enemigo había dañado (Juan 19:10). Este problema de división existió siempre a lo largo de la historias. En la Biblia se manifiesta fuertemente en la iglesia de los Corintios, cuando unos tenían preferencias por los diversos líderes, razón por lo cual, Pablo los exhorta a que la obra del reino de Dios no obedecen a él, ni a los demás apóstoles, sino que es obra de Jesucristo.
En conclusión; donde reina la división, domina el enemigo, y nos apartamos el propósito de la esencia de la convivencia, que se fundamenta en el amor los unos con los otros.

