LOS NEOPENTECOSTALES: LAS MEGAIGLESIAS DEL CAPITALISMO SAGRADO DE ESTADOS UNIDOS A CENTROAMÉRICA -PRIMERA PARTE-

José Luis Rocha

Las megaiglesias de los neopentecostales son meganegocios. Son lideradas por pastores que actúan como ejecutivos y que se manejan con habilidades de showman para entretener a sus seguidores. Predican el emprendedurismo, el espíritu gerencial y el pensamiento positivo. Nacieron en Estados Unidos y hoy avanzan a gran velocidad por toda Centroamérica.

Hace medio siglo, Antonio Gramsci afirmaba: “La cuestión fundamental de la religión -entendida no al modo confesional, sino al laico- es la de la unidad de la fe dentro de una concepción del mundo con una vida de conducta acorde. Pero ¿por qué llamar a esta unidad de fe ‘religión’ y no ideología o, sin ambages, ‘política’?”. Recientemente, Mario Vargas Llosa, ha afirmado que vivimos inmersos en “la civilización del espectáculo”. La política, la sexualidad, también la religión. Todo convertido en espectáculo.

Hace más de un siglo los evangélicos empezaron a hacer ajustes para lograr las adecuaciones que mantuvieran a una feligresía siempre en ascenso. Pero sólo recientemente -apenas en 2005- David Wells acuñó los conceptos para entender lo perentorio de la adecuación, al distinguir entre iglesias tradicionales (“productoras”) e iglesias sensibles-buscadoras (“consumidoras”). Sostenía Wells que el poder había pasado de las productoras a las consumidoras. Las iglesias que habían adaptado sus cultos, sus vestuarios y su arquitectura para complacer las preferencias de los consumidores habían experimentado un rápido crecimiento.

Templos con entretenimiento de calidad

Antes de Wells, allá por los años 70, esta significativa distinción la intuyó muy bien el reverendo y experto en liderazgo cristiano Bill Hybels, fundador de Willow Creek Community Church, prototipo de megaiglesia -la tercera en tamaño de Estados Unidos-, con sus 23.400 asistentes a los servicios dominicales. Hybels fue uno de los primeros en acondicionar su templo a la demanda y en evitar la disonancia cognitiva entre lo eclesial y lo cotidiano. El nuevo decorado lo diseñó para ambientar el culto de manera que luciera como una más de las actividades de ocio y entretenimiento. Después de visitar casa por casa para indagar entre sus vecinos por las razones que los alejaban de la iglesia, Hybels cambió sus técnicas de prédica, relajó el código de vestuario y empezó a usar videos y música contemporánea.

Desde entonces la tecnología juega un papel estelar en las megaiglesias gigantes de Estados Unidos y también en las de Centroamérica: cambia la comunicación con los fieles y llena más alcancías. Según las investigadoras estadounidenses Christine Miller y Nathan Carlin, el alumbrado teatral, la música y los jóvenes saltando, sitúan la experiencia religiosa lo más cerca posible de la experiencia de los adictos a MTV y de los amantes de Disney World.

Los templos neopentecostales se han convertido en entretenimiento de alta calidad. Las luces de colores cambiantes, el ruido atronador y las pantallas gigantescas donde aparecen hombres vestidos de saco y corbata rodando por el piso -como en la Casa de Dios de Cash Luna, en Guatemala- son un estímulo para los sentidos. Son la oportunidad de presenciar una estrambótica epifanía, de muchas mayores dimensiones -aunque de similar exotismo- que las descritas por Erskine Caldwell en A la sombra del campanario: “Raras veces encontraba mi padre algo que decir después de llevarme a escuchar la prolongada e ininteligible algarabía de la Lengua Desconocida, a ver a gentes que se revolcaban sobre el suelo de la iglesia con los espasmos del éxtasis, o a observar cómo un predicador de los santificados se golpeaba la cabeza con el astil de un hacha hasta quedar en estado de delirio medio inconsciente”.

LA TV: NUEVO ESPACIO RELIGIOSO

Hoy, las posibilidades del espectáculo son mucho mayores que en tiempos de Caldwell. En las últimas dos décadas la televisión ha emergido como una innovadora arena para el emprendedurismo religioso y, en la lenta erosión del catolicismo como la religión dominante, la TV está ayudando a redefinir el rol e importancia de la religión en el espacio público. Ha sido de invaluable ayuda en Lakewood Church, de Joel Osteen, hijo del también pastor John Osteen.

Osteen junior abandonó sus estudios universitarios -antes de obtener siquiera una licenciatura- para seguir los pasos del ministerio televisivo de su padre. Sus sermones son transmitidos simultáneamente en 140 países. Como muchos shows cristianos, el de Lakewood Church había sido relegado a las tempranas horas matutinas del domingo y su exigua audiencia. Pero Osteen negoció con las 25 redes televisivas estadounidenses de mayor audiencia y consiguió colocar su programa de 8 a 10 am, con lo cual su programa ahora puede ser sintonizado en el 92% de los hogares estadounidenses, una proyección mediática para cuyo logro su iglesia tuvo que duplicar su inversión en espacios televisivos: de 6 a 12 millones de dólares anuales.

Lakewood Church tiene tres enormes pantallas donde se transmite lo que está ocurriendo en el escenario. La tecnología es más espectacular ahora que su sede es el antiguo estadio de los Houston Rockets. “Nosotros realmente queremos sentirnos como en un concierto”, dice el director ejecutivo de Lakewood Church. La estrategia está funcionando: la participación saltó de 6 mil personas en 1999 a 25 mil en 2003 y a 43.500 en 2011. A estos fieles se añaden 7 millones de telefeligreses en Estados Unidos.

En Honduras, el Centro Cristiano Internacional -fundado por René Peñalba luego de ser auditado por la junta directiva de la iglesia Amor Viviente por especular con terrenos propiedad de esa congregación- es un conglomerado de medios de comunicación que abarca CCI Radio, CCI Channel, el diario La Razón y Sitios CCI en la Internet y CCI Publicaciones. También en Honduras, el Ministerio Internacional La Cosecha tiene la radio Estéreo Fiel y el Canal 39. En El Salvador el Tabernáculo de Avivamiento Internacional posee un canal de TV y una radio y su pastor, Carlos Rivas, mantiene una columna en un tabloide local. La Fraternidad Cristiana de Guatemala es socia del canal 21.

El recurso a la TV es sintomático de una adecuación a lo que Vargas Llosa llama la civilización del espectáculo: “La de un mundo donde el primer lugar en la tabla de valores vigente lo ocupa el entretenimiento, y donde divertirse, escapar del aburrimiento, es la pasión universal… Consecuentemente, la popularidad y el éxito se conquistan no tanto por la inteligencia y la probidad como por la demagogia y el talento histriónico… No tiene nada de sorprendente que en la civilización de la pantomima la religión se acerque al circo y a veces se confunda con él”.

ESPACIOS RELIGIOSOS DES-SACRALIZADOS

Cuarenta años después del hallazgo y subsiguiente éxito de Hybels, en Hosanna en Nicaragua, Vida Abundante en Honduras, Ministerio COMPAZ en El Salvador y El Shaddai en Guatemala, el decorado y las propuestas programáticas -si tal nombre merecen- deben ser capaces de satisfacer a ex-oficiales del ejército sandinista y a antiguos asiduos de Ultreya, a ex-guerrilleros del EGP y a admiradores de Marcel Lefebvre. A personas de las más diversas trayectorias. La vacuidad simbólica y discursiva es una de las claves del éxito neopentecostal. Mientras más vacías de contenido sociopolítico sean las prédicas, mientras más comunes y “promedio” sean las metas que proponen, y mientras menos hieráticos luzcan los templos, mayor será el volumen de membresía capturada en sus atarrayas. Si Nietzsche, Marx, Weber y Freud fueron profetas que develaron el desencantamiento del mundo, los emprendedores pastores neopentecostales han sido los paladines y ejecutores de la desacralización de los espacios religiosos.

Esa desacralización puede reflejar -desde la óptica de los protagonistas- la aspiración de vivir una fe que se expresa con nula o mínima recurrencia a institucionalizaciones religiosas, como se desprende de las declaraciones que dio el pastor Moisés Fuentes, del templo “Candelero de oro” en 2007: “Yo no soy religioso, a mí la religión no me gusta, la religión obstruye, estorba. Y cuanto más legalista, tradicional y cuadrada sea una religión, más matadora es, más destructiva es…. Yo no te estoy hablando del testimonio de una religión, te estoy hablando del testimonio del Evangelio puro de Dios. Te estoy hablando de una relación con Dios. No te estoy hablando sólo de un sistema de liturgias y de costumbres religiosas y de tradiciones. Te estoy hablando de un modo de vida, de una cultura. El Evangelio es una cultura, la cultura del Reino de Dios”.

Sin embargo, en la práctica de las iglesias neopentecostales esa liberación de la parafernalia religiosa no implicó ni una liberación de ataduras terrenales ni la constitución de una cultura propia del evangelio. No supuso la ausencia del aparataje religioso que preconiza Fuentes. No fue una especie de cristianismo pre-romano, tampoco una secularización ateísta. Contra muchos pronósticos mecanicistas, en Centroamérica -y en otros lares- el huracán de la secularización no condujo a una mengua de las prácticas religiosas, sino a un enroque de roles y cosmética. Por un lado los gerentes adquirieron la infalibilidad papal y los valores financieros se convirtieron en el santo grial ante el cual se inmola a la sociedad. Y por otro lado, los pastores hablan la jerga financiera y los decorados profanos invaden el terreno religioso, barriendo con vitrales y retablos, e instalando macro-pantallas y cajeros automáticos. Es la misma dinámica vista desde dos ángulos distintos.

LAKEWOOD CHURCH: MEGAESPECTÁCULOS PARA CONSUMIDORES RELIGIOSOS

En Estados Unidos la desacralización, adobada con gerencialismo y emprendedurismo, ha sido fecunda en prosélitos. De esta dinámica de adaptarse para crecer y de los mega-negocios eclesiales trata la tesis de Elizabeth Cook titulada Would You Like Your Jesus Upsized? McDonaldization and the Mega Church (¿Te gustaría tu Jesús agigantado? La McDonalización y las megaiglesias). En 1970 apenas existían en Estados Unidos 10 megaiglesias. En 1990, ya 250 calzaban en esa etiqueta. Trece años después sumaban 740. Y en 2011, según el Instituto Hartford para la investigación sobre religiones, son 1.416. Las cien de mayor tamaño congregan a más de 1 millón de personas. La mitad de ellas se consideran no denominacionales. Texas es el estado que concentra más: 17 de las más grandes y 14 de las de más rápido crecimiento. Y su capital, Houston, tiene dos de las más gigantes: Lakewood Church y la Second Baptist Church, las del primer y sexto lugar en todo el país.

Localizada en Houston, Lakewood Church es la congregación más grande de Estados Unidos, con sus más de 43.500 asistentes a los servicios dominicales. Lakewood Church asumió los hallazgos de Hybels y confeccionó su página web teniendo muy en mente al consumidor religioso, procurando enfatizar estos elementos: inclusividad, familia, crecimiento, confianza, paz, experiencia espiritual… Cuidadosamente, estos conceptos desplazaron a un segundo plano, o eliminaron por completo, algunos que ciertos consumidores podrían encontrar extraños, ajenos, lejanos: Dios, Jesucristo, Espíritu Santo, credos, oraciones tradicionales…De ahí la vaguedad de su misión y visión. Erradicaron todo lo que mancillara el espíritu omnívoro de la comunidad neopentecostal.

MARCOS WITT: SERÁN COMO YO…

Las “consumidoras” iglesias neopentecostales han sido punteras en reconocer que los latinos son una población creciente, importante para el crecimiento presente y futuro de sus iglesias. En 2010 Hybels invitó al Presidente Obama para que hablara de la reforma migratoria. Lakewood Church fue más lejos. Desde 2002 Marcos Witt -legalmente, Jonathan Mark Witt Holder, nacido en San Antonio, Texas- es el pastor de los seis mil latinos que asisten a los servicios en Lakewood Church.

Como predicador de los latinos, Marcos Witt les receta pensamiento positivo para que encaren el desprecio y la persecución de los que son objeto los inmigrantes indocumentados, los bajos salarios que limosnean y las barriadas de clase baja a las que están confinados: “¿Alguna vez lo menospreciaron a usted? ¿Alguna vez lo despreciaron? ¿Le hicieron el fuchi? ¿Lo hicieron a un lado? ¡Ah! Mire, usted no se moleste porque lo hayan despreciado alguna vez, porque según la Biblia, si usted ha sido menospreciado, le han hecho un gran favor: le han puesto a usted en la lista de personas que ahora son candidatas a ser usadas por Dios. Cada vez que lo menosprecien, agradézcale. ¿Por qué? Porque ahora usted puede ser usado por Dios. Diga: Dios me va a usar a mí poderosamente. Yo soy guerrero, valiente. Así que, por favor, menosprécienme más. Dios va a usar a tu familia. Van a tener dinero. Van a tener posición”.

Prosperidad mediante la actitud positiva correcta es la receta recurrente de todos los sermones de Mark Witt. ¿Funciona? Los pastores son la prueba viviente de que funciona. “De pequeño yo era conocido como el meón”, dice Witt, a quien tantas veces le hicieron “el fuchi”. Y ahora es músico, compositor, cantante, autor de diez libros, charlista, pastor con seis mil feligreses, cuatro veces ganador de los Grammy por Mejor Álbum Cristiano, fundador de CanZion Institute, que tiene 28 campus en 10 países, y propietario de CanZion Producciones que ha grabado 30 discos y vendido más de 10 millones de copias en Estados Unidos y América Latina. Millones han escuchado sus charlas.

Marcos Witt es el mensaje: el meón transformado en magnate de la música religiosa. Y es que existe una marcada diferencia entre los predicadores de antaño y la nueva generación de lenguas melifluas. En la irresistible oratoria de Zwinglio, Lutero, Bossuet o el cura de Ars, el centro de la prédica era Jesucristo. Los nuevos predicadores se han convertido en el centro de su discurso. Christine Miller y Nathan Carlin en Joel Osteen as Cultural Selfobject (Joel Osteen como un objeto-identitario cultural), analizan cómo Osteen mismo ha llegado a convertirse en un objeto cultural que restaña la autoestima de sus seguidores.

PREDICAN SOBRE SÍ MISMOS

La noción de auto-objeto fue desarrollada por el psicoanalista Heinz Kohut basándose en la constatación de que el entorno de cada persona se compone de bienes culturales que llegan a formar parte de su propia identidad. En ausencia extrema de bienes culturales en su entorno inmediato, el individuo los busca y los asimila como parte de su propio ser. Para compensar la carencia de objetos culturales de su entorno inmediato, los afroamericanos de los barrios marginales, por ejemplo, mediante una “acción reparadora” crean objetos-identitarios como jugadores de basketball, boxeadores y grandes atletas. La figura idealizada de un padre, de un deportista, de un pastor, sirve para generar cohesión en un grupo y construye identidad.

Según Miller y Carlin, eso es lo que buscan los fieles neopentecostales: “La gente no va a Lakewood a aprender intelectual y académicamente sobre la Biblia. Van, más bien, para ser emocional y espiritualmente restaurados. Van para ser transformados. Van para encontrar su mejor yo”. Por eso el contenido teológico de los mensajes de Osteen “no es tan importante como su personal y afirmativa presencia en ellos”.

Joel Osteen y su esposa Victoria son bellos, bien educados suburbanitas que viven en una linda casa. Son el perfecto ejemplo del mensaje de Osteen a los Estados Unidos: seguir a Jesucristo es rentable. Osteen y Witt se presentan a sí mismos como carne de transferencias idealizadoras para que los fieles se fundan con ellos. Harold Caballeros de El Shaddai y Cash Luna de la Casa de Dios en Guatemala, René Peñalba del Centro Cristiano Internacional (CCI), Misael Argeñal de La Cosecha, Mario Barahona de Mi Viña y Evelio Reyes de Vida Abundante en Honduras, Carlos Rivas del Tabernáculo de Avivamiento Internacional en El Salvador y Arsenio Herrera de Hosanna en Nicaragua lo emulan: hablan sobre sí mismos y sepultan al Cristo de los evangelios en el baúl de los cachivaches obsoletos. Cash Luna es un discípulo aventajado de Osteen con una suerte de conocimiento intuitivo de Stanilavsky: sabe qué debe poner en la construcción de su personaje, de él mismo como personaje. Pero en lo de ser un objeto cultural en sí mismo lo supera el salvadoreño Vladimir Rivas, quien no se anduvo por las ramas del culto a sí mismo y dio su nombre a su ministerio: Vladimir Rivas Ministries. “Vladimir Rivas lo tiene todo”, proclama un cintillo en su página web.

Los temas de estos pastores son ellos y las peripecias de sus éxitos. Cultivan un narcisismo militante. Estos gurús ascienden al reino de las pantallas y ahí son incorporados al ser de sus admiradores. Sus seguidores hacen suya su apostura, sus luchas y su itinerario hacia el estrellato. Adquieren momentánea confianza en que podrán bajar de peso, derrotar una adicción, obtener un ascenso, aplicar exitosamente a un trabajo… La contrapartida de esta dinámica, puesto que siempre hay expectativas no satisfechas, es que se convertirán en eternos dependientes de sus objetos-identitarios. La “acción reparadora” puede durar el resto de sus vidas.

Esta búsqueda de objetos identitarios está en la base de los vínculos entre Lakewood Church y las iglesias neopentecostales centroamericanas. Harold Caballeros y su esposa Cecilia fueron ordenados en Lakewood Church en noviembre de 1982. Caballeros realizó su instrucción en 1981 en Lakewood Church, cuando aún trabajaba como abogado. John Osteen -padre de Joel y fundador de Lakewood Church- fue su mentor. Marcos Witt es un asiduo visitante de El Shaddai y Hosanna, donde sus charlas son publicitadas con especial esmero. Las páginas web de estas iglesias declaran la misma misión y visión -formuladas con la misma vaguedad- que las del sitio web de Lakewood Church: hacer discípulos de Cristo y enviarlos a predicar. Evelio Reyes, Cash Luna y Marcos Witt fueron celebrados como los más grandes evangelistas americanos en el Congreso Iberoamericano de Liderazgo Pasando La Antorcha.

Los líderes de Hosanna en Nicaragua, El Shaddai, la Casa de Dios y la Fraternidad Cristiana en Guatemala, el Tabernáculo del Avivamiento Internacional y el Ministerio COMPAZ en El Salvador, el Ministerio Internacional La Cosecha, el Ministerio Apostólico y Profético Mi Viña, el Centro Cristiano Internacional, La Casa del Alfarero, la Reunión del Señor, la Iglesia Cántico Nuevo, el Ministerio Internacional Shalom y Vida Abundante de Honduras clonan las prédicas de Osteen y Witt. Los brochures promocionales de sus iglesias están salpicados de una cohorte de jóvenes caucásicos, ejemplares de éxito por antonomasia, porque, como dice Carlos Monsiváis de la mentalidad de los CEO, el Primer Mundo “es la realidad más real”.

Megaiglesias con marketing de meganegocios

Lakewood se ha convertido en una especie de Roma del neopentecostalismo. Una Roma que disemina el pensamiento positivo y las virtudes del gerencialismo emprendedor.

El emprendedurismo cristiano no es una novedad de fines del siglo 20. El negocio de la fe tiene una larga trayectoria en Estados Unidos: desde Jimmy Swaggart -con ganacias de 150 millones de dólares anuales durante los años 80- hasta Kenneth Hagin (1917-2003), que desde la Southern Baptist Church vendió a Jesús durante casi 70 años. Oral Roberts sembraba fe y consechaba fortunas. Entre sus numerosos libros, un sitial prominente lo ocupa How I Learned Jesus Was Not Poor (Cómo aprendí que Jesús no fue pobre). El cristianismo estadounidense está organizado como una serie de corporaciones. ¿Qué corporación secular puede competir con la oferta de estos empresarios, que ofrecen el artículo más valioso y priceless: la salvación eterna?

En su libro Exit Interviews, William D. Hendricks sostiene que “lo que caracteriza a las megaiglesias de hoy no es su tamaño, sino su estrategia. De hecho, el tamaño es meramente un resultado de la estrategia. En marcado contraste con la manera tradicional de ‘hacer iglesia’, las megaiglesias operan con una mentalidad mercantil: ¿quién es nuestro ‘cliente’ y cómo puedo satisfacer sus necesidades?” Los “ejecutivos denominacionales” que se formulan esa pregunta y la responden correctamente, terminan con una megaiglesia. Y esto se debe -nos dice Cook- a que la megaiglesia, orientada a un consumidor de elevada movilidad, bien educado y de clase media, lanza las campañas de mercadeo a que este devoto del consumo está habituado. Por eso los pastores manejan las megaiglesias como negocios que tienen algo que vender y que deben ser operadas, mercadeadas y gobernadas como una agencia comercial.

Hybels realmente mostró que las iglesias “pueden usar principios del marketing y aún así ser auténticas”, dijo Michael Emerson, sociólogo de la Rice University y experto en megaiglesias. Si el sincretismo de la iglesia cristiana primitiva se logró incorporando a los nuevos dogmas y creencias ritos paganos e instituciones romanas, el sincretismo actual asimila el marketing y los nuevos artefactos de la comunicación que tantos beneficios han generado en el mundanal mundo de la farándula no religiosa.

http://www.envio.org.ni/articulo/4602

José Luis Rocha es miembro del consejo editorial de Envío.
investigador asociado de NITLAPAN-UCA.

CONTINUARA….

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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