LA CARACTERÍSTICA DE UN VERDADERO MINISTRO DE DIOS

Mario E. Fumero.

Muchas personas me ha preguntado ¿cómo debo escoger una iglesia de sana doctrina, y cómo distinguir a un verdadero siervo de Dios, de uno falso?. Los parámetros que tenemos que seguir para poder establecer un juicio correcto al respecto se encuentra en la Palabra de Dios. Para ello tenemos que analizar dos simples  principios: El primero es referente a lo que la Biblia enseña en relación a la conducta pastoral, su enseñanza y principios doctrinales. El segundo principio es el observar su estilo de vida, como vive, como se reconduce en su hogar, que testimonio tiene de los de afuera de la iglesia, y que piensa la gente de su conducta moral.
En la Biblia tenemos los ejemplos de la conducta que deben tener todos los siervos de Dios. Desde Abraham, hasta San Juan, el último apóstol, tenemos las evidencias de lo que es vivir para Dios. Jesús es el modelo perfecto. Su forma de vivir, ser y comportarse en sus relacionarse con los perdidos, refleja  el modelo correcto que es ser un siervo de Dios en estos tiempos.

Lo primero que enseñó Jesús es que el que quiera ser el más grande, o importante, tiene que por fuerza, convertirse en el servidor de todos (Mateo 23:11). Otro principio básico de Jesús es el hecho de que el siervo de Dios debe ser un hombre humilde, sencillo y manso, adaptable a todas las circunstancias de la vida (Mateo 11:29). Supuestamente, los ministros o pastores deben de ser personas  desposeídas del “yo” (Mateo 16:24), y no vivir para sí mismo, sino para los demás. Esto conlleva a que no debe busca protagonismo y reconocimientos, como los fariseos, que incluso buscaban los primeros puestos en las cenas y sinagogas (Mateo 23:6). La otra característica básica de un siervo de Dios, o ministro, es que tiene que vivir en medio del rebaño y oler a oveja, esto envuelve su identidad con los hermanos, que forman su congregación, algo que se debe reflejar en su conducta, debiendo ser amoroso, tierno y compasivo con las necesidades de los que les rodean. Debe mostrar que no es interesado, presuncioso o altivo. Jesucristo vestía sencillamente, su ropa era sin costura, de una sola pieza (Juan 19:23), ya que no vivías para vestir sino para servir. Combatió la ambición y condenó la codicia, estableciendo que debemos tener lo necesario y estar contento sin afanarnos, evitando el deseo de riqueza, la cual nos llevará al afán y a la ansiedad (Mateo 6:31,34).

¿Porqué Jesús atacó tan duramente los ricos de su época, e incluso estableció el criterio de que los que tienen riquezas, les será difícil entrar en el reino de los cielos? (Mateo 19:24). Simplemente porque cuanto más tenemos, mas nos aferramos a ello, y somos menos dadivosos, ya que el dinero corrompe, y la ambición destruye. ¿Cuál fue el fin de Judas Iscariote? El deseo de tener dinero lo llevó a la tradición, y la traición lo llevó al suicidio.

Los siervos de Dios están para servir, y no deben aprovechan de su posición para vivir como magnates del reino, aprovecharse de los ingresos de la iglesia para beneficiarse a sí mismo, ni tampoco deben abusan del poder. Tristemente la gran mayoría de los llamados ministros o pastores en estos últimos tiempos han hecho de la iglesia un negocio, y de evangelio una mercancía (2 Corintios 2:17), y andan en la búsqueda de la popularidad, así que cuando ayudan a alguien o ocurre un milagro, lo toman para exaltarse, y ponen sus fotos en todas partes, y por medio de los recursos de la iglesia, o de sus propios bienes, promueven el culto a su persona, lo que denominamos “megalomanía”.

El otro aspecto que debemos analizar es la coherencia que debe de haber entre lo que predicamos, y lo que vivimos. Los predicadores debemos encarnar el mensaje y respaldarlo con el ejemplo en virtud y piedad, porque todo lo que diga sobre la Palabra de Dios podrá ser usado contra mí si no la vivo, porque la Biblia enseña que todo lo que nosotros digamos, será usado para juzgarnos, porque con la misma medida que mida, seré medido ( Mateo 7:2) y por sus frutos los conocerán (Mateo 7:20).

Debemos juzgar a la los líderes religiosos según  la Palabra y su estilo de vidas, porque somos conscientes que como siervos y ministros de Dios, tenemos una gran nube de testigos que nos observan (Hebreos 12:1) y  todo lo que hagamos, el mundo lo observa (1 Timoteo 3:7), porque los pastores y religiosos se convierte en figuras públicas, y sus virtudes o defectos podrán poner a los incrédulos a favor o en contra del Evangelio de Jesucristo.

mariofumero@hotmail.com

http://www.contralaapostasia.com

Acerca de unidoscontralaapostasia

Este es un espacio para compartir temas relacionados con la apostasia en la cual la Iglesia del Señor esta cayendo estrepitosamente y queremos que los interesados en unirse a este esfuerzo lo manifiesten y asi poder intercambiar por medio de esa pagina temas relación con las tendencias apostatas existentes en nuestro mundo cristiano.
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Una respuesta a LA CARACTERÍSTICA DE UN VERDADERO MINISTRO DE DIOS

  1. Douglas Reyes dijo:

    Excelente reflexión Pastor…que Dios ayude a la iglesia de estos tiempos y les de discernimiento….ya que muchos lobos rapaces se han levantado solo con el propósito de trasquilar las pobres ovejas aprovechándose de su ignorancia…el juicio para ellos será peor y que Dios tenga misericordia de ellos y puedan regresar a las sendas antiguas.

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