Mario E. Fumero
Vivimos en unos tiempos en donde todos los valores están trastocados, y no podemos obviar la terrible realidad del poder económico y propagandístico de los movimientos LGTB que tiene a nivel mundial. Ellos cuentas con todos los recursos y parámetros para promover la ideología del género, tanto en lo económico como en lo publicitario. Como ejemplo de ello tenemos el poder económico de la empresa Disney Word, y una gran parte de la cinematografía norteamericana, con el apoyo de la mayoría de los canales de televisión internacional, que proclaman este fenómeno moderno como algo normal y natural, y que tiene que ser aceptado, aprobado e impuesto a nivel mundial, a tal grado, que se promueve la persecución a los que disienten, catalogándolos de xenofóbicos.
No estamos discutiendo ni negando el derecho a que cada persona haga de su vida sexual lo que le dé la gana, ni tampoco somos del criterio que los tenemos que marginar, discriminar y proscribir del diario quehacer de la sociedad. Lo único que no queremos es que nos impongan una tendencia catalogada anormal como una ley o enseñanza impositiva para las nuevas generaciones de niños y jóvenes, que tristemente se ven amenazados por esta “ideología” de imposición dentro de los programas de la educación sexual.
Se han inventado 112 tendencias genéricas de sexo[1] y todas pueden ser valedera de acuerdo al problema mental de cada persona, pero biológicamente, genéticamente y científicamente sólo existen dos sexos, “varón y hembra” y si alguien se quiere salir de este esquema, es libre de hacerlo, pero no tiene el derecho a imponerlo a todos como un principio científico y valedero desde el punto JURIDICO.
Hemos visto que lo que antes era desviación, perversión o trastornos de conducta sexual, hoy se clasifica como algo normal, natural y vigente, y por lo tanto, se están creando mecanismos mercantiles para hacer todo un negocio a fin de complacer a los que tales tendencia tienen a través de cirugía, tratamiento hormonas costoso e, inclusos financiados en algunos países por los impuestos de sus ciudadanos pagan, para satisfacer los deseos de una persona que le da la gana que siendo hombre, se quiere convertir en mujer, y el Estado tiene que financiar todo su proceso de transformación a costillas de las arcas públicas, pero esto no es todo, sino que si una persona se quiere sentir animal, tiene el derecho de proclamarse como tal, y actuar como tal, adaptando su estado físico a su idea mental preconcebida. Lo que antes era un trastorno de personalidad, hoy simplemente es una tendencia natural.
Frente a esta realidad todas las familias que creemos en los valores tradicionales, debemos unirnos para hacer un frente común que defienda nuestras creencias, sin imposición jurídica, y al igual que los grupos LGTB defienden su derecho, nosotros debemos defender el orgullo de la familia bíblica, de la misma manera que ellos defienden el orgullo gay, porque el silencio otorga, y la indiferencia de los cristianos le abre la puerta a las huestes satánicas, para imponer los antivalores como valores, ante el silencio y beneplácito de los líderes de las iglesias cristianas que creemos que la familia bíblica es de Dios.
¿Quieres tu unirte a formar parte de este movimiento de unidad Pro defensa de los valores tradicionales frente a esta ideología? Es tiempo de actuar para evitar que nos impongan educativamente y jurídicamente este plan, que ya está floreciendo en el congreso y en los programas educativos, con financiamiento internacional. Esperamos tu respuesta.
http://www.contralaapostasia.com
[1] –https://www.actuall.com/criterio/familia/cuantos-generos-reconocen-las-leyes-lgtbi-las-administraciones-no-saben-o-no-pueden-responder/


Es nuestro deber defender la familia como nuestro Abba la diseño, me sumo a cualquier reclamo de nuestros derechos